Los «ojos moros» de las gallegas

I. G.

La ciencia arrasa con los tópicos. La mujer de los «ojos moros» que cantaba Agustín Lara no era de Granada, sino de las Rias Baixas. La investigación del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada viene a corroborar datos que ya apuntaron el año pasado investigadores de las universidades de Oxford y Santiago de Compostela. Según los resultados de un análisis del ADN de 1.413 sujetos de distintas regiones, el lugar de España donde el legado genético de sus habitantes es más similar a los actuales pobladores del Magreb no es, como a priori podría pensarse, Andalucía, geográficamente mucho más próxima al Norte de África y donde los conquistadores permanecieron durante ocho siglos, sino Galicia. Allí, especialmente en la zona suroeste de la comunidad autónoma, al menos una de cada diez personas tiene un perfil genético similar al de los norteafricanos, el doble que la media del país y -según se ha revelado ahora- que en Granada, Málaga y Almería, últimas provincias dominadas por el Islam.

Lo curioso es que solo una pequeña parte de la actual Galicia formó parte del Califato Omeya y lo hizo durante muy pocos años: el señorío establecido en el valle bajo del río Miño fue abandonado por los bereberes en el año 741, en el marco de la reconquista, y ya nunca regresaron.

La hipótesis de los investigadores, que publicaron su trabajo en la plataforma 'BioRxiv', es que este patrón genético responde a flujos migratorios posteriores al final de la reconquista, probablemente entre Portugal y Galicia.

Migraciones norte-sur

Los científicos establecieron una veintena de 'clusters' genéticos -conjuntos relativamente homogéneos- y descubrieron que los patrones de similitud se presentan como franjas verticales, y no horizontales: es decir, genéticamente los gallegos son más parecidos a los portugueses que a ningún otro grupo del país, los sevillanos son similares a los cántabros y los jienenses a los riojanos. La excepción son el País Vasco y Navarra, que presentan un perfil genético propio, aunque no tan aislado como tradicionalmente se ha pensado, ya que su influencia se extiende hacia el sur del país.