La justicia francesa ordena que se reanuden los cuidados a Vincent Lambert

Vincent Lambert, postrado en la cama, en una imagen tomada en 2014./AFP
Vincent Lambert, postrado en la cama, en una imagen tomada en 2014. / AFP

Un tribunal de apelación de París da la razón a los padres para mantener a su hijo con vida hasta que un comité de la ONU se pronuncie

PAULA ROSASParís

Por quinta vez en seis años, la justicia ordenó ayer que se volviera a conectar a Vincent Lambert, el símbolo de la lucha por la muerte digna en Francia, a las máquinas que lo mantienen con vida en el hospital universitario de Reims. Los médicos le habían retirado a primera hora de ayer las sondas que lo alimentan y mantienen hidratado, después de años de batalla judicial, drama familiar y de que tanto el Consejo de Estado francés como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dieran la razón a su esposa y a los doctores, que buscan acabar con el «ensañamiento terapéutico» al que se le ha sometido desde que un accidente de tráfico lo dejara tetrapléjico y en estado vegetativo hace una década.

Los padres y dos hermanos de Lambert, que habían agotado todas las vías judiciales e incluso habían apelado -en vano- al presidente Emmanuel Macron, presentaron ayer un recurso ante el tribunal de apelaciones de París, que a última hora del día ordenó que se restablecieran los tratamientos que lo mantienen con vida hasta que un comité de la ONU se pronuncie sobre su caso. Es el Comité Internacional de los Derechos de las Personas Discapacitadas de Naciones Unidas, que a principios de mes pidió que se mantuvieran los cuidados a este antiguo enfermero mientras analizaba el caso a fondo. Sus decisiones no son de obligado cumplimiento para los Estados.

Los médicos habían puesto ayer en marcha una «sedación profunda y continuada» para Lambert, aunque ahora su situación queda en suspenso. La eutanasia y el suicidio asistido no son legales en Francia, pero una ley de 2016 permite el fin de los tratamientos en caso de «obstinación irracional», es decir, cuando los médicos, de manera colegiada, consideran que el tratamiento es «inútil, desproporcionado y no tiene otro efecto que el mantenimiento artificial de la vida», como han considerado diferentes equipos médicos en el caso de Vincent Lambert.

Los padres de Vicent Lambert y uno de sus hermanos, en una manifiestración este domingo contra su muerte.
Los padres de Vicent Lambert y uno de sus hermanos, en una manifiestración este domingo contra su muerte. / AFP

La historia de Lambert divide, desde que empezara hace seis años la batalla judicial, a dos partes, ahora irreconciliables, de su familia. Por un lado sus padres y dos de sus hermanos, de profundas convicciones religiosas, y por el otro su esposa, Rachel, seis de sus hermanos y un sobrino, que piden la desconexión para acabar con su sufrimiento, decisión avalada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) y el Consejo de Estado francés.

Ayer, los abogados de los padres presentaron tres nuevos recursos de urgencia ante estas dos mismas instituciones, así como ante el tribunal de apelaciones de París, que finalmente les dio la razón. La corte de Estrasburgo lo rechazó a las pocas horas «al no presentar ningún elemento nuevo para adoptar una postura diferente» a la ya comunicada a principios de mes. Su madre se felicitaba de la decisión de la corte de apelaciones. Su sobrino, partidario de la desconexión, veía en la decisión «puro sadismo».

El caso de Lambert ha tomado ya tintes políticos. Además de la Iglesia católica, la derecha y la ultraderecha se han alineado con los padres. Ayer, Macron, sin embargo, despejaba los recelos que ha suscitado su caso: la decisión no es arbitraria y no le corresponde a él inmiscuirse en lo que jueces y doctores consideran correcto.