El deshielo de la Antártida, a vista de dron

El deshielo de la Antártida, a vista de dron./
El deshielo de la Antártida, a vista de dron.

El fotógrafo Carlos Caraglia sobrevuela por primera vez el inhóspito continente con drones españoles para documentar el cambio climático

ROSARIO GONZÁLEZMadrid

Un infarto a los 36 años cambió la vida de Carlos Caraglia (Ferrol, 1969). Durante la convalecencia cayó en sus manos Atrapados en el hielo, la increíble historia de supervivencia del explorador Ernest Shackleton, quien cruzó por primera vez la Antártida en 1914. El relato le atrapó de tal manera que abandonó su trabajo como instructor de buceo y se lanzó a seguir los pasos del intrépido aventurero. Desde entonces, este fotógrafo, piloto de drones y fundador de la IANC (Asociación Internacional para la Conservación de la Naturaleza) acumula cuatro viajes a la Antártida y dos al Ártico. En su última aventura, de la que regresó en enero, logró el permiso del Comité Polar para sobrevolar la Antártida, algo totalmente restringido hasta el momento. Las espectaculares imágenes fueron filmadas con drones españoles junto a la empresa Octocamvision, encargada de llevar a su piloto David Ferré al continente helado, y serán mostradas al público en el Primer Congreso de la IANC, que se celebra este domingo 20 de marzo en el Palacio de la Prensa de Madrid.

«David Ferrer como piloto de cámara y yo como operador pudimos grabar por primera vez con drones y trasmitir la belleza más espectacular, porque esa es nuestra arma: mostrar la belleza del planeta para despertar el deseo de protegerlo, y el hielo es un claro síntoma de lo que está pasando», explica Caraglia. «Tuvimos poco tiempo pero el resultado es espectacular, esta nueva tecnología nos han permitido grabar lo que hace tiempo era imposible».

Además de Caraglia como fundador y maestro de ceremonias, el congreso cuenta con la presencia de destacados documentalistas de la BBC y National Geographic, especialistas en la naturaleza, para concienciar a los asistentes sobre el cambio climático y el peligro que conlleva para la preservación medioambiental. Entre ellos está Amos Nachón, considerado uno de los mejores fotógrafos de fauna salvaje. «Se juega la vida para captar las imágenes y ha sufrido el ataque de un tiburón blanco debajo del agua y de un oso polar en el Ártico a 25 metros de profundidad; los animales sufren el cambio climático y, si no hay caza, el hambre los vuelve temerarios», apunta el ferroleño. El prestigioso plantel de invitados se completa con Andy Byatt, Thierry Ragobert, Juan Antonio Romero y Leandro Blanco, que abordarán las cinco temáticas que tratará el Congreso: Antártida y Ártico, Huracanes, Amazonia, Océanos y Fauna Salvaje, todos ellos centrados en la lucha contra el calentamiento global y el deterioro del planeta.

El guardián de la Antártida

Uno de los retos a los que se enfrentan es transmitir la realidad del planeta a través de sus herramientas. «Los científicos son los únicos que pueden disociar lo que es real y lo que no, pero los documentalistas podemos hacer que la gente lo entienda, podemos trasladar nuestro mensaje a través de la imagen y ponerle cara a ese contexto», explica. Más aún en un momento en el que cambio climático son dos palabras tan desgastadas e incluso puestas en cuestión que cuesta concienciar de que se trata de algo real.

«La naturaleza te da pistas, las señales están y no solo en la Antártida; hace unos meses en Madrid no se podía aparcar por el nivel de contaminación. Es un problema global muy claro, que padecemos en nuestras propias ciudades y sobre el que hay un consenso internacional clarísimo. En los polos se ve claramente cómo se está perdiendo la masa glacial, de forma muy rápida y muy alarmante», advierte Caraglia, que recupera las palabras del actor Leonardo Dicaprio cuando acudió a la ONU «no como actor sino como ciudadano preocupado» y comparó su tarea de interpretar personajes ficticios que resolvían problemas ficticios con la lucha contra el cambio climático. «La gente no creía que fuera algo real, pero a día de hoy lo podemos detectar a simple vista en nuestras propias ciudades», insiste el fundado de la IANC.

El fotógrafo recuerda también la importancia de dar voz en este desafío al pueblo esquimal. «Los inuits nos han avisado de que el hielo se está moviendo y que en enero no pudieron salir con los trineos por la anormal subida de las temperaturas por encima de los cero grados, impidiéndoles cazar, su modo de supervivencia», alerta Caraglia. «Los cambios se están produciendo de forma drástica y vertiginosa, y eso es responsabilidad del ser humano».