Rivera busca pactos con el PSOE para volver al centro

Sánchez (i) y Rivera. /Ballseteros (Efe)
Sánchez (i) y Rivera. / Ballseteros (Efe)

Priorizará acuerdos postelectorales con los barones críticos con Sánchez para evitar contaminar su imagen con la de Vox

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Andalucía se ha convertido en una especie de laboratorio de pruebas de lo que puede suceder en las próximas citas electorales, pero desde ópticas diferentes. La irrupción de Vox y su trascendencia en la composición de un nuevo gobierno se interpreta desde el Partido Popular (PP) como «el preámbulo de nuevas mayorías constitucionalistas». En cambio, para Ciudadanos, la fotografía con la formación de Santiago Abascal es demasiado incómoda y se abre a acuerdos con los socialistas para recuperar su imagen centrista.

En las últimas semanas, los liberales han hecho equilibrios para tratar der desalojar al PSOE del Palacio de San Telmo tras 37 años sin mancharse con la extrema derecha. En las filas naranjas saben que ese paso podría tener un coste de imagen de cara a los comicios municipales y autonómicos del 26 de mayo, donde se consolidan como una opción de gobierno. Pero los doce diputados de Vox son imprescindibles para el cambio porque la abstención socialista en una investidura, como sueña Albert Rivera, para que gobierne el PP en coalición con Ciudadanos sin el peaje de los de Abascal es una quimera.

«Siempre es mejor perder votos, o incluso el gobierno, que traicionar los valores democráticos», advirtió a la dirección naranja el ex primer ministro francés, Manuel Valls, el mismo día que Vox posibilitó que su diputada Marta Bosquet se convirtiese en la presidenta del Parlamento andaluz.

El político galo, que será candidato a la alcaldía de Barcelona con el apoyo de Ciudadanos, es una de las voces más críticas con la irrupción de Vox en el tablero político. Pero no la única. Dentro de la formación liberal hay sectores que dudan de la conveniencia de tragar con este partido, que para muchos representa lo mismo que el Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia. Además del aviso de Valls, Rivera ya ha recibido el del presidente del grupo liberal en el Parlamento Europeo, Guy Verhofstadt, sobre la inconveniencia de acercarse a Vox con las elecciones europeas dentro de cinco meses. La andaluza es una operación que además puede poner en riesgo la alianza para esos comicios que el líder naranja negocia con el presidente francés, Emmanuel Macron, y el exprimer ministro italiano Matteo Renzi.

Pero la dirección de Ciudadanos defiende ante sus socios europeos y ante la opinión pública que el pacto en Andalucía se negocia en todo momento con el PP. «No va a haber tripartitos», insistió el pasado viernes el secretario general, José Manuel Villegas.

En la formación liberal han dejado claro que el modelo de acuerdo que están intentando cerrar en esta comunidad no lo van a exportar como norma general al resto de España sino que estudiarán todos los escenarios políticos. Priorizarán pactos «entre constitucionalistas, centrados, de progreso y reformistas» en los que los populares no se convertirán de forma automática en socio preferente y mirarán hacia el «PSOE no sanchista».

Con figuras como Emiliano García-Page, Javier Lambán o Guillermo Fernández Vara no existiría ningún problema en Ciudadanos a pactar con ellos si los números dan. Y tampoco a desalojarlos si la suma es con el PP. Uno de los criterios que regirá en esas decisiones será, al igual que en Andalucía, la apuesta por el cambio de Gobierno lo que facilitaría un acuerdo con el PSOE por ejemplo en Castilla y León.

 

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