Podemos, en busca de un cartel electoral para Euskadi

Nagua Alba, Pili Zabala y Lander Martínez, en el cierre de campaña de las autonómicas de 2016. / EFE
Nagua Alba, Pili Zabala y Lander Martínez, en el cierre de campaña de las autonómicas de 2016. / EFE

La marcha de Pili Zabala constata la dificultad del partido para hallar un candidato estable a lehendakari |

Elisa López
ELISA LÓPEZ SAN SEBASTIÁN.

La decisión de Pili Zabala (Tolosa, 1968) de abandonar la política era conocida tan solo por su entorno político más próximo. Muchos sabían que estaba cansada y muy desengañada, pero solo el núcleo duro, con el secretario general, Lander Martínez, a la cabeza sabía la verdad. El resto se enteró a través de la entrevista exclusiva que publicó ayer este periódico. «En política se sufre y no me gusta cómo se desprestigia al adversario», confesó. Dos años después de debutar en política, Zabala anuncia su despedida, aunque dice que aguantará la legislatura. No obstante, deja a su partido huérfano de caras reconocidas y con prestigio, y evidencia la dificultad del partido morado para consolidar un cartel electoral estable en Euskadi.

Su fichaje en verano de 2016 fue un golpe de efecto en toda regla. Con su presentación como candidata a lehendakari, Podemos Euskadi tenía un auténtico as en la manga. Se la jugaba con una víctima de los GAL conocida y con un discurso constructivo. Pili Zabala era el nombre que la anterior dirección de Nagua Alba -que fue su valedora y ahora está en Madrid como diputada- tenía guardado como oro en paño tras el 'no' a la formación morada de la jueza Garbiñe Biurrun. El fichaje de la magistrada tolosarra no pudo ser. Contra todo pronóstico, la jueza dijo «no». Su inesperada negativa dio al traste con los planes electorales. El rechazo a ser la candidata a lehendakari cayó entonces como un jarro de agua fría en la dirección vasca. Veían a Biurrun como la «aspirante ideal» a Ajuria Enea. Un nombre que había suscitado consenso y muy altas expectativas dentro y fuera del partido. Entonces fuentes del partido reconocieron que debían enfrentarse ante el difícil reto de acertar con otro candidato. Y ahí llegó Pili Zabala. Hermana de Joxi Zabala, presunto militante de ETA secuestrado, torturado y asesinado por los GAL junto a Joxean Lasa, se preparaba para el reto de aspirar a Ajuria Enea. Su perfil era el ideal: mujer, euskaldun, ligada a movimientos sociales, además de estar implicada en el proceso de paz en Euskadi con un contundente mensaje contra la violencia y por la convivencia. Pero la luna de miel duró poco. El resultado en las urnas no fue malo, tercera fuerza con once escaños, pero no llegó a las cotas del triunfo en Euskadi en las generales. Pese a ser presidenta de su grupo parlamentario, que comparten Podemos, Ezker Anitza-IU y Equo, poco a poco pasó a un segundo plano y ahí se quedó. Luego vinieron una baja y un silencio de meses. Su paso por el Parlamento Vasco ha sido discreto, relegada a un segundo plano y centrada siempre en temas de víctimas y pacificación.

Elkarrekin Podemos se enfrenta ahora a la difícil tarea de buscar nuevos rostros y nombres con tirón. En menos de un año hay elecciones municipales, con un PSE-EE que es de nuevo una amenaza en el electorado de izquierdas al calor de la llegada de Pedro Sánchez a Moncloa, y en 2020 llegarán las elecciones autonómicas, ya sin Pili Zabala.

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