Miles de personas presionan a los partidos para que formen ya un Gobierno que implemente la República

Varios manifestantes forman parte de la manifestación. /Pau Barrena (Afp)
Varios manifestantes forman parte de la manifestación. / Pau Barrena (Afp)

El independentismo civil pierde capacidad de movilización en plena negociación por la investidura y abronca a los partidos: «¿Qué coño está pasando?»

CRISTIAN REINOBarcelona

Miles de personas han salido a la calle en Barcelona, convocadas en solitario por la ANC, para pedir a los partidos secesionistas que dejen de pelearse y formen un gobierno de manera urgente, para implementar ya la República proclamada el pasado 27 de octubre. En este caso Ómnium no quiso participar en la organización, lo que sirve como ejemplo de cómo está de desconcertado el secesionismo de base, menos unido que nunca.

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La protesta, que ha recorrido el centro de Barcelona, ha servido para presionar a las fuerzas secesionistas para que se pongan de acuerdo. Según, la Guardia Urbana, han participado unas 45.000 personas. “Ya no somos, ni nos sentimos ciudadanos del Reino de España, somos y nos sentimos de la República catalana”, afirmó el vicepresidente de la ANC, Agustí Alcoberro. La movilización exigió a los partidos que se “pongan las pilas” y “se la jueguen” por la independencia y acabó abroncando a los tres grupos políticos secesionistas con representación parlamentaria, que sumaron la mayoría absoluta el 21-D. “¿Qué coño está pasando?, ¿qué no se nos está diciendo?”, se preguntó la Asamblea, sobre la falta de un pacto casi tres meses después de las elecciones, tras las rectificaciones ante el juez de los dirigentes secesionistas y las continuas peleas internas entre las formaciones.

A la protesta han acudido dirigentes de los tres partidos interpelados, JxCat, ERC y la CUP, aunque quien más presión soportará en los próximos días serán los anticapitalistas, pues son de momento quienes no avalan el principio de acuerdo propuesto por sus socios y de ellos depende el resultado de la votación en el pleno de investidura. La ANC es próxima a Junts per Catalunya y no ha disimulado esta posición, pues en los discursos tras la manifestación hubo reproches directos hacia los republicanos. "¿Un candidato efectivo?”, preguntó el miembro del secretariado nacional de la ANC, Jordi Pairó sobre las dudas que ha expresado Esquerra sobre la conveniencia de que Carles Puigdemont o Jordi Sànchez fueran los candidatos a la presidencia. ¿Efectivo es uno aprobado por el Estado español?", disparó Pairó.

La ANC, principal actor movilizador del independentismo, quiso presentar la manifestación de ayer como una Diada del 11-S en plenas negociaciones para la investidura, pero el secesionismo civil, el que ha abarrotado las plazas en los últimos años en Cataluña, ya no está en su mejor momento de forma. Unas 45.000 personas es casi su peor registro en una protesta, convocada con días de antelación.

El independentismo está en caída libre. Así lo reflejó al menos el último CEO de la Generalitat, de hace dos semanas, que concluyó que por primera vez desde el inicio del proceso, la opción preferida por los catalanes en el debate territorial es el autonomismo, por delante del Estado independiente, un botón de muestra del nivel de desmovilización del movimiento soberanista. La ANC buscaba ayer un acto de fuerza, de reafirmación independentista en pleno bloqueo institucional, y no pudo lanzar un mensaje todo lo contundente que quería. Faltó unidad, porque Ómnium se desmarcó de la convocatoria, aunque sus líderes sí acudieron a la protesta. Pero sí fue significativo que el día que la ANC apretó a los partidos para no dar pasos atrás en el camino hacia la República, trascendió que Ómnium ha tenido encuentros con el PSC y los comunes, pues apuesta por ensanchar la base.

 

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