Casado acusa a Pedro Sánchez de «desmantelar» la soberanía nacional

Pablo Casado. / Juanjo Martín (Efe)

La ministra Batet insiste en que el diálogo es el único instrumento para resolver la situación en Cataluña

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

La escenificación de una cumbre «bilateral» entre el Ejecutivo socialista y la Generalitat ha puesto de nuevo a Pedro Sánchez en el disparadero. El Partido Popular (PP) y Ciudadanos obviaron este sábado los llamamientos del Gobierno a la responsabilidad para «mejorar la convivencia» en Cataluña y elevaron varios tonos el nivel de crítica al presidente al que acusan de «traición» y de «claudicar» ante el independentismo. «No estamos hablando de diálogo, sino del desmantelamiento de la soberanía nacional», abundó el líder de los populares, Pablo Casado en un acto de partido en Palencia.

Para el dirigente conservador, es «inadmisible» la negociación entre Pedro Sánchez y Quim Torra, en la que se da un paso para que Cataluña se convierta «en un territorio sin ley y ajeno al marco constitucional». En su retórica de azote al Ejecutivo por la crisis catalana, Casado volvió, además, a pedir mano dura para intervenir de nuevo la autonomía y convocar de «inmediato» elecciones ante la incapacidad del presidente de aplicar la Constitución en Cataluña. «Quien negocia con quien tiene secuestrada a la población catalana -advirtió- comete un acto repugnante, si quien negocia es el Gobierno es una acto de traición a España».

El líder del PP comparó los altercados en las calles de Barcelona y otros puntos de Cataluña durante el 21-D con el «terrorismo callejero» de ETA. «Es lo mismo que hacía Batasuna en las calles del País Vasco», insistió. «Fue el día soñado de Torra, con una Cataluña gobernada por los CDR», añadió por su parte la portavoz nacional de Ciudadanos, Inés Arrimadas.

La dirigente liberal cargó contra Sánchez por amparar la estrategia de los secesionistas y «blanquear» a Torra y las protestas, que se convirtieron en una «pesadilla» para miles de constitucionalistas que pagaron, en su opinión, «los delirios procesistas de un gobierno insurrecto».

Garantizar la convivencia

La ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet reprochó el discurso arrebatado de PP y Ciudadanos contra la política de gestos del Gobierno hacia la Generalitat y emplazó a todas las fuerzas a trabajar para «garantizar la convivencia» y «no generar crispación ni confrontación». Batet remarcó además la apuesta del Ejecutivo socialista «por el diálogo entre instituciones con reciprocidad y el respeto debido» tras las palabras de la portavoz del Gobierno catalán, Elsa Artadi, que fue crítica en su valoración del cónclave gubernamental -«no hacía falta venir a Barcelona», reprendió-a tenor de las medidas que se aprobaron.

No obstante, la ministra de Política Territorial enmarcó la solución a la crisis en la propia escena catalana, instando a todas las fuerzas políticas a «avanzar en el consenso» y a «tender puentes» en el Parlamento de Cataluña.

En las filas del PSC celebran la «determinación de Sánchez» para abrir una vía de diálogo dentro de la ley que deberá «confrontar con las vías extremistas de los que no quieren diálogo o respetar la ley». Los socialistas catalanes no comparten las críticas de populares y liberales y califican la jornada, que acabó con 13 detenidos y 77 heridos, de «positiva». «Las cosas fueron bastante mejor de lo que muchos pronosticaban», aseguró el secretario de organización, Salvador Illa.

 

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