«A los americanos les tiran mucho los deportes propios»

Narbarte entrena estos días en el frontón de Hondarribia. /
Narbarte entrena estos días en el frontón de Hondarribia.

El jugador errenteriarra Jagoba Narbarte es uno de los muchos pelotaris vascos que practican cesta punta en los frontones de Florida

MIKEL PÉREZ ERRENTERIA.

Jagoba Narbarte lleva año y medio residiendo en Dania (Florida) y se le ve un hombre tranquilo y feliz, al fin y al cabo se esta dedicando a lo que más le gusta: jugar a pelota. A sus 26 años recién cumplidos, se ha asentado en el país estadounidense, aunque lo suyo le ha costado. «En principio la idea era ir en diciembre de 2015, pero con todo el tema de las visas se demoró más de un año», cuenta el pelotari, ahora de vacaciones entre nosotros.

La oportunidad le surgió muy temprano, aunque tuvo que ser paciente e insistir. «El jefe de la empresa de allí vino en 2012 y nos vio jugar a unos cuantos. En aquel momento no había sitio para ir, pero nos dijo que le mandáramos una especie de curriculum de nuestra carrera», recuerda. El tiempo pasó sin novedad hasta que Narbarte recibió una noticia esperanzadora, «me enteré de que uno de los frontones de allí cerraba por obras y que algunos jugadores no volverían o se retirarían, y le escribí un mensaje al jefe por si había un hueco. En ese momento me contestó que no y yo seguí entrenando aquí». El frontón de Hondarribia -un lugar al que sigue volviendo a entrenar cada vez que vuelve a casa de vacaciones- fue testigo de aquellos días en los que Jagoba trabajó duramente antes de ser profesional.

Hasta que un día recibió la esperada llamada. El deportista recuerda que «el jefe me llamó de repente para decirme que mirara el e-mail, que allí estaba mi contrato».

Desde que comenzó su carrera en Florida, Jagoba se dedica a jugar quinielas de miércoles a domingo en el frontón de Dania, mientras que utiliza los lunes y martes para descansar. «Las quinielas igual no te exigen tanto físicamente como un partido de aquí, pero el cuerpo sí que te pide descansar un par de días, ya que juegas muy seguido». Pero confiesa que en sus días libres intenta «ir al gimnasio, no machacar, pero sí ejercitarme para estirar y soltar músculo, o incluso nadar».

La cesta punta es un deporte que viene practicándose desde la década de los 70 en gran parte de Florida, aunque su fuerza se ha visto reducida en los últimos años. Para Narbarte «ha sido un deporte que allí ha dado mucho. En los 70 y 80 los jugadores eran auténticas estrellas, pero posteriormente hubo una huelga y eso perjudicó un poco. Luego han surgido muchos deportes, y el americano es muy suyo, si hay un deporte propio prefieren ver ese». A pesar de ello, el frontón de Dania es el único que tiene actividad deportiva durante todo el año. Según el pelotari, «antes había 4 o 5 frontones: estaba el de Orlando, Hamilton y el de Miami, que sigue estando pero que va a abrir sólo 3 meses al año». Aun así, público no falta en sus partidos. «Hay de todo un poco. Va mucho cubano ya que allí también se juega bastante, estadounidenses más mayores, y los jóvenes menos. También se acercan expelotaris a ver a las nuevas generaciones», afirma el errenteriarra.

Un contexto muy euskaldun

No es ningún secreto que a pesar de ser un estado norteamericano, en Florida casi el 70 por ciento de la población es hispanoparlante. En cualquier caso, el idioma que utiliza Narbarte en su día a día sigue siendo el euskera. «Yo fui sabiendo el inglés que se puede aprender en la ikastola, y realmente no lo necesito mucho. Comparto piso con otros tres pelotaris de aquí y entre nosotros hablamos en euskera, y en el frontón o euskera o castellano», afirma. Sobre compartir piso con sus rivales en la cancha -dos zagueros y un delantero-, el pelotari confiesa que «con ellos en la cancha voy a muerte, y una vez en casa somos como una pequeña familia, una cuadrilla de amigos, somos vascos fuera de casa y además nos conocemos desde que éramos pequeños».

Con tantas idas y venidas al país del lejano oeste, Jagoba Narbarte tiene unas cuantas anécdotas de aeropuerto. Curiosamente, una de las más incomodas no sucedió en ningún aeropuerto americano, si no en Barajas, cuando le negaron el paso en el control de seguridad por llevar la cesta en el equipaje de mano -la llevan encima ya que es una herramienta cara-, y es que como precedente, «nos dijeron que había ocurrido que unos pasajeros con unos palos de trail se empezaron a pegar con ellos».

Afortunadamente, Narbarte puede regresar cada verano a descansar unos meses a Errenteria sin sucumbir, de momento, a la clásica 'morriña'. Aunque confiesa estar pasando una buena época en Florida, tiene claro que no hay nada como Euskal Herria. «Jugando allí estoy a gusto, pero esa vida no es para mí. Echo mucho de menos el monte, la familia... así que de momento tengo pensado estar un tiempo allí y después volver».

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