Washington llama a la guerra contra Irán

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki (d), estrecha la mano del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence (i), durante su encuentro este jueves en Varsovia (Polonia)./Efe
El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki (d), estrecha la mano del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence (i), durante su encuentro este jueves en Varsovia (Polonia). / Efe

El vicepresidente, Mike Pence, anuncia una coalición para «erradicar el extremismo» en Oriente Próximo

MIKEL AYESTARANJerusalén (Israel)

La conferencia sobre 'estabilidad y paz' de Oriente Medio convocada por Estados Unidos en Polonia terminó como una oda a la guerra contra Irán. Mientras la república islámica enterraba a los 37 muertos en el atentado suicida del miércoles contra un autobús de la Guardia Revolucionaria, se clausuraba en Varsovia una cumbre «histórica», donde «líderes de toda la región acordaron que la mayor amenaza para la seguridad en Oriente Próximo es Irán», según el balance realizado por el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, quien anunció «la construcción de una coalición de naciones con el objetivo de erradicar el extremismo» de la región.

Esta coalición fue el resultado de un encuentro en el que participaron 60 enviados de decenas de gobiernos, un primer ministro, el israelí, y ministros de los principales países árabes, con Arabia Saudí a la cabeza. Desde Teherán calificaron la reunión de «circo desesperado» y desde la Unión Europea se mantuvo el compromiso con el pacto nuclear con Irán que Estados Unidos rompió de forma unilateral en mayo, pese a la llamada de Pence a abandonarlo.

Las declaraciones de los enviados de Estados Unidos parecían sacadas de la libreta de notas de Benyamin Netanyahu, uno de los rostros más satisfechos tras el final de la cumbre. El primer ministro de Israel destacó la sintonía con los países árabes presentes y aseguró que Varsovia ha logrado una «solidaridad, una unidad que nunca antes hemos tenido y que, creo, marca un cambio extraordinario que será bueno para Oriente Próximo porque nos puede unir contra la amenaza común y lograr que trabajemos juntos para un futuro mejor». Aunque Israel sólo tiene relaciones diplomáticas con dos países árabes, Egipto y Jordania, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca se han intensificado los contactos del Estado hebreo con los países del Golfo y se ha establecido una gran sintonía gracias a su discurso antiiraní.

Netanyahu y el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, compartieron un mensaje común y concluyeron que «es imposible lograr la paz y la estabilidad en Oriente Próximo sin enfrentarse con Irán». Frente a la euforia prebélica de Israel y Estados Unidos, el enviado alemán, Niels Annen, mostró su escepticismo sobre los resultados que puede deparar esta cumbre en la que «no ha habido señales constructivas».

El recuerdo de Irak

Tras el tono solemne de Netanyahu a la hora de plantear abiertamente la guerra contra Irán como único camino para alcanzar la paz en la región, en las redes sociales se hizo viral el vídeo de la intervención del dirigente conservador en el Congreso de Estados Unidos en 2002, en la que garantizó que la invasión de Irak tendría «enormes consecuencias positivas en la región». 17 años y miles de muertos después Irak es un país roto y en el seno de su posguerra germinó el grupo yihadista Estado Islámico (EI), cuya violencia ha traspasado los límites de Oriente Próximo hasta disputar a Al-Qaida la etiqueta de «mayor amenaza global».

Irán, Turquía, China y Rusia fueron los grandes ausentes, así como la Autoridad Palestina, cuyos dirigentes observan con preocupación la «normalización» de las relaciones de los países árabes con Israel. La «causa palestina» ha quedado en un segundo lugar ante el riesgo que representaría Irán en un momento en el que Jared Kushner, yerno y consejero de Trump, ultima los detalles de la propuesta estadounidense de paz, que será oficialmente presentada tras las elecciones israelíes de abril.