Un año sin respuestas sobre el destino del cuerpo de Khashoggi

Jamal Khashoggi./
Jamal Khashoggi.

El caso sigue abierto después de demostrarse que agentes saudíes descuartizaron al periodista en Turquía

MIKEL AYESTARÁNJerusalén

El reloj se detendrá a las 13:14, hora de Turquía, a las puertas del Consulado de Arabia Saudí en Estambul para conmemorar el último momento en el que se vio con vida a Jamal Khashoggi hace justo un año. A esa hora, el periodista crítico con la casa real y columnista de 'The Washington Post', cruzó el umbral de la legación para recoger unos documentos que necesitaba para casarse con su novia turca, Hatice Cengiz, y nunca salió vivo de allí.

Doce meses después el cuerpo sigue sin aparecer, doce meses que ha necesitado Mohamed Bin Salman (MBS), príncipe heredero de Arabia Saudí y persona a la que la CIA apunta como cerebro de la operación, para admitir al menos su «responsabilidad por ser el líder del país», aunque aseguró que «no sabía nada» de lo que calificó de «crimen horrible», según la entrevista concedida esta misma semana a la cadena CBS.

La imagen de quien a sus 34 años es el heredero a la corona y hombre fuerte del país ha sufrido un grave deterioro tras conocerse los detalles del asesinato y descuartizamiento de Khashoggi a través de diferentes informaciones reveladas por la prensa y partes implicadas en la investigación.

Los esfuerzos de MBS por mostrarse aperturista y modernizador, con la vuelta de los cines, la concesión de visados a turistas o de permisos de conducción a mujeres, han quedado eclipsados por el crimen cometido por sus agentes de seguridad en Estambul, algunos muy cercanos a él. Pese al clamor internacional, la Justicia saudí le eximió de cualquier responsabilidad y la fiscalía acusó a once personas del asesinato, de las que cinco podrían enfrentarse a la pena de muerte.

Tras las muestras de apoyo de Donald Trump a lo largo de estos meses, Salah, hijo primogénito del periodista asesinado residente en Yeda, también acudió al auxilio del príncipe con motivo del aniversario y en su cuenta de Twitter escribió que «un año pasó de la muerte de mi querido padre, los oponentes de la patria y sus enemigos en el este y el oeste han explotado su caso (...) para destrozar mi patria y a mis líderes». Una situación ante la que aseguró que »no voy a aceptar que se explote su memoria y su caso para lograr esto«.

Según publicó 'The Washington Post' en abril, las autoridades del reino habrían comprado el silencio de la familia con la entrega de viviendas, valoradas en 4 millones de dólares, y «pagos mensuales superiores a 10.000 dólares por hijo» como una primera parte de un acuerdo a largo plazo para evitar declaraciones críticas de la familia sobre el asesinato a manos de agentes de seguridad enviados por el propio reino. Otros tres hijos del columnista residen en Estados Unidos, donde su padre se había auto exiliado para evitar problemas por sus artículos. Salah Khashoggi negó cualquier tipo de acuerdo.

Grabación de los hechos

En la concentración de este miércoles en Estambul estarán presentes la relatora de la ONU sobre ejecuciones arbitrarias, Agnes Callamard, autora de un informe en el que apunta directamente a la responsabilidad de Mohamed Bin Salman, la premio Nobel yemení, Tawakkol Karman, y representantes de Reporteros sin Fronteras, Human Rights Watch o Amnistía Internacional, organismos que siguen pidiendo que se haga justicia.

Callamard tuvo acceso a la grabación de 45 minutos sobre lo ocurrido en el interior del Consulado que Turquía entregó a la ONU. La experta del organismo internacional reveló al programa de investigación 'Panorama', de la BBC, que Khashoggi preguntó a sus verdugos: «¿Me van a poner una inyección?», a lo que ellos respondieron «sí». Estas fueron sus últimas palabras porque «lo que se oye después muestra que lo asfixian, probablemente con una bolsa de plástico sobre la cabeza», apuntó Callamard. La abogada Helena Kennedy, que participó también en la investigación del organismo internacional, declaró a la cadena británica que los asesinos calificaron al periodista de un «animal destinado al sacrificio» y, una vez muerto, bromearon a la hora de despedazarle porque »ni un carnicero lo haría en el suelo«.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, considera este suceso como el «más debatido y más polémico del siglo XXI, aparte del 11-S» y publicó una columna en 'The Washington Post' en la que detalló que el equipo de 15 sicarios que voló desde Arabia Saudí para matar a Khashoggi «cortó su cuerpo en trozos» y formuló varias preguntas que Riad debe responder como: «¿dónde están los restos?», «quién firmó la sentencia de muerte del periodista» y «quién envío a los 15 asesinos, incluyendo a un experto forense, en dos aviones privados a Estambul». El caso dista mucho de estar cerrado.