Trump se ensaña contra un congresista afroamericano

Elijah Cummings. /Reuters
Elijah Cummings. / Reuters

Arremete contra Elijah Cummings con insultos racistas y le acusa de presidir un distrito «infectado de ratas, donde nadie querría vivir»

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

Después de atacar a cuatro congresistas no anglosajones y ordenarles que vuelvan a sus países «infectados de crimen y corrupción», los índices de aprobación de Donald Trump subieron un punto en la encuesta de Fox. El mensaje racista cae bien entre sus bases, por eso ha vuelto a la carga contra otro congresista de color que preside el Comité de Supervisión de la Cámara Baja, que ha abierto varias investigaciones contra él.

Elijah Cummings es un buen objetivo porque su distrito de Maryland incluye el bastión afroamericano de Baltimore donde «ningún ser humano querría vivir», atacó Trump. Desde el sábado, el presidente ha lanzado más de una veintena de tuits contra el veterano congresista de color al que acusa de presidir sobre un distrito «deleznable, infectado de ratas», lo que apoya con fotos y vídeos de casas en ruinas que retuitea de la red. «Mejor tener unas cuantas ratas que ser una», tituló su editorial del domingo el Baltimore Sun.

Ocurre que el yerno del presidente, Jared Kushner, posee a través de la empresa familiar más de una docena de edificios en los que los inquilinos han denunciado la infección de roedores de la que no se ocupa el casero. Y ocurre que ese distrito, pese a lo numerosos retos que enfrenta, es en el que los afroamericanos tienen mayor nivel de estudios de todo el país, según dijo este domingo en conferencia de prensa el reverendo Al Sharpton, que acudió a apoyar a sus hermanos de color.

Trump no perdió oportunidad para atacarte. El activista, reverendo y presentador de MNSBC es una figura polémica que también puede darle réditos. «Siempre me pedía que fuera a sus eventos como 'un favor personal'», tuiteó, «y a veces iba. En la campaña presidencial vino a mi oficina a pedirme disculpas por atacarme públicamente», le difamó. Amigos y enemigos coincidieron en que si algo no haría jamás Al Sharpton es pedir perdón por haber hablado mal de alguien.

Todo indica que Trump seguirá usando el racismo para atacar a sus enemigos políticos, empoderado por el silencio de su partido. Su campaña de reelección depende de la exaltación de las bases y de la buena marcha de la economía, que sustenta el 42.4% de aprobación total que recibe por su gestión y el 52% cuando se pregunta sólo por este aspecto. El riesgo es que también está espoleando a las bases demócratas, cada vez más concienciadas de la necesidad de frenarle en las urnas. Con ese mensaje racista Trump se ha introducido también de lleno en el segundo debate para la nominación de un candidato presidencial que celebra hoy y mañana el Partido Demócrata.