Pedro Sánchez apuesta por retomar el diálogo con la Generalitat una vez haya elecciones en Cataluña

Pedro Sánchez (d) recibe en la Moncloa al president de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra. /Javier Soriano (AFP)
Pedro Sánchez (d) recibe en la Moncloa al president de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra. / Javier Soriano (AFP)

Los socialistas prometen mano tendida al 'Govern' para la gestión diaria pero prefieren aguardar a que ERC y JxCat resuelvan su pugna antes de sentarse

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

El resultado de las elecciones generales tendrá también un impacto sobre el modo en el que Pedro Sánchez aborde la crisis catalana. Y no solo porque ahora el independentismo será menos determinante para la gobernabilidad. El Ejecutivo entiende que la victoria rotunda de Esquerra (a quien se presupone una actitud más posibilista) frente a Junts per Catalunya, la marca de Carles Puigdemont y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, altera en buena medida el panorama. Así que prefiere esperar a que la pugna por la hegemonía en el secesionismo quede resuelta.

En el Gobierno aseguran que su mano sigue tendida en los asuntos de gestión ordinaria. La intención es mantener abiertos todos los cauces de colaboración que se recuperaron hace poco menos de un año con la llegada de Sánchez a la Moncloa; fundamentalmente, la Comisión Bilateral, pero también el resto de órganos encargados de negociar, entre otras cosas, transferencias, desarrollo de infraestructuras y demás asuntos contemplados en el Estatuto de autonomía. «Las relaciones institucionales para nosotros son importantes y lo son cada día», dicen fuentes gubernamentales.

«Otra cosa será - añaden en el entorno del jefe del Ejecutivo - que haya cambios en Cataluña cuando se convoquen elecciones y se pueda establecer un espacio para avanzar en el diálogo y la salida política». Es el planteamiento que ya hizo explícito el jueves el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en una entrevista en TV3.

Falsas expectativas

Iceta -que también fue de avanzadilla de Sánchez cuando en febrero decidió aceptar la polémica figura del «relator» como intermediario en las conversaciones entre partidos sobre el futuro de Cataluña- argumentó que hasta que no haya elecciones al Parlament no tiene mucho sentido sentarse a negociar. «Sencillamente no hay condiciones para un diálogo que aporte resultados y lo mejor en política, de cuando en cuando, es mirar la realidad de cara y, si no se dan las condiciones, no correr más de la cuenta y no generar falsas expectativas», sentenció.

Los socialistas catalanes creen que los próximos meses serán cruciales. Su análisis indica que si el 26 de mayo se ratifica la preeminencia de los de Oriol Junqueras frente a los de Puigdemont tanto en las europeas como en las municipales, Esquerra, socio de Gobierno de JxCat, acabará forzando elecciones para «liquidar» al expresidente de la Generalitat y sus seguidores. En la ecuación computa también, en todo caso, la sentencia del juicio del 'procés', que prevén como pronto para octubre y como tarde para noviembre.

La presión sobre Sánchez para retomar el camino abierto en Pedralbes el pasado diciembre es hoy, por otro lado, sustancialmente menor a la de la pasada legislatura, en la que dependía de las dos fuerzas secesionistas para aprobar cualquier iniciativa que requiriera mayoría absoluta, incluidos los Presupuestos Generales del Estado. Ahora, tiene alternativas. Con Podemos, Compromís, PNV, los regionalistas cántabros y Coalición Canaria, de momento reticente, suma ya 175 escaños (le faltaría uno). Y el partido gubernamental no descarta incluso que, si el Tribunal Supremo suspende a los cuatro diputados electos en prisión preventiva por el 'procés' -Oriol Junqueras, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull- pueda bastarle con 174 escaños para superar la investidura.

El PSOE sigue defendiendo que el 28 de abril los ciudadanos dieron un respaldo claro a al diálogo como forma de resolución del «conflicto» en Cataluña. El secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, aseguró el lunes, incluso, que los resultados electorales fueron un aval para emprender esa tarea «con más impulso», siempre, matizó, dentro del marco de la Constitución. Sin embargo, también dio muestras de no tener excesiva prisa. Para empezar, admitió que «lo mejor es hablar en foros del Parlamento», una suerte de rectifcación a lo que se llegó a ofrecer a la Generalitat en plena negociación presupuestaria. «Seguramente habrá que abrir espacios que apuesten por la convivencia y habrá que ser originales. Pero -apuntó después- ya iremos viendo».