Gipuzkoa es el único territorio vasco en el que bajan los accidentes laborales mortales

Concentración por la muerte de un trabajador en las obras del TAV en Zizurkil en octubre./L. MICHELENA
Concentración por la muerte de un trabajador en las obras del TAV en Zizurkil en octubre. / L. MICHELENA

Hasta octubre han fallecido ocho trababajadores frente a los once registrados el año pasado, según Osalan | Sin embargo, los accidentes graves y leves crecen, en línea con la evolución que registra el conjunto de la CAV, donde la siniestralidad sube un 3,1%

Pilar Aranguren
PILAR ARANGURENSAN SEBASTIÁN.

En un momento en el que la digitalización, la robotización y en general la industria 4.0 llena titulares y se postula como la gran panacea de la actividad laboral del presente y del futuro más inmediato, hay una variable, como es la siniestralidad laboral, que sigue dando muchos quebraderos de cabeza a los agentes sociales y también a los responsables institucionales. Y es que con la recuperación económica los siniestros en el trabajo se han incrementado en el conjunto del Estado y también en Euskadi al calor de la mayor actividad.

Con los últimos datos oficiales en la mano, los que recoge el Servicio Vasco de Seguridad y Salud Laboral, Osalan, hasta octubre la cifra de los accidentes en el trabajo se ha incrementado en Euskadi un 3,1% en relación al mismo periodo del año anterior, hasta rebasar los 30.000. Esto supone una media de 82,5 accidentes cada día.

Un dato significativo. Pero lo más llamativo ha sido el incremento registrado por los accidentes mortales, que se han elevado en los diez primeros meses a 33, lo que supone cuatro más que el año anterior. Y una parte significativa de ellos se han producido en los dos últimos meses. Septiembre fue un mes trágico, con cuatro fallecimientos, lo que hizo saltar todas las alarmas, pero en octubre se han producido seis. Es decir, que prácticamente un tercio de los fallecimientos se han concentrado en ese periodo.

De las 33 muertes en el trabajo que ha habido hasta octubre, treinta han tenido lugar durante la jornada de trabajo y tres 'in itinere, es decir, en los trayectos.

Al respecto se observa una tendencia que, de confirmarse, también sería muy preocupante, ya que mientras las muertes en los desplazamientos han descendido, las que se han producido en lo que se considera estrictamente actividad laboral han aumentado. En los primeros, se han reducido de 7 a 3, mientras que en los segundos han crecido de 22 a 30.

Las cifras

33 muertes
se han producido en Euskadi hasta octubre, cuatro más que en 2017, y de ellas diez en septiembre y octubre.
32,1 accidentes
por mil trabajadores en lo que llevamos de año. Es lo que se denomina índice de incidencia, y crece casi tres décimas.

Este dato es significativo, ya que las asociaciones empresariales suelen poner precisamente el foco en los siniestros que se producen en el trabajo al entender que los 'in itinere' quedan fuera del ámbito estrictamente laboral y en consecuencia es muy difícil tomar medidas de prevención al respecto.

Aunque los sindicatos discrepan de esta lectura, ya que entienden que muchas veces los siniestros que se producen en los trayectos derivan de las propias condiciones laborales, que están sometidas a una mayor precariedad que en el pasado, lo que tiene, a su entender, una incidencia directa en los accidentes.

Pero más allá de estas discrepancias, las estadísticas oficiales computan ambos registros. Y si miramos la evolución por territorios, se observa que Gipuzkoa es el único en el que disminuyen hasta octubre los accidentes laborales mortales. En concreto, en los diez primeros meses han fallecido ocho trabajadores frente a los once del mismo periodo del año anterior. En Bizkaia se registran cuatro más, hasta los 19, y en Álava se duplica la cifra de fallecimientos al computarse seis.

Baja en los no traumáticos

Eso sí, en nuestro territorio se mantiene la cifra de muertes traumáticas en siete, mientras que el descenso se produce entre los considerados como no traumáticos, que pasan de cuatro a uno.

Si nos fijamos en los accidentes graves, la variación es mínima, ya que se computan 56 este año frente a los 55 del año anterior. Pero los accidentes leves, que son la inmensa mayoría, crecen una décima más que la media de la CAV, con un 3,5%, hasta alcanzar los 8.638 siniestros.

Hay otro dato que suele ser muy significativo, el índice de incidencia, que mide la siniestralidad laboral sobre mil trabajadores. Por lo tanto, refleja la evolución independientemente de que haya crecido o no la fuerza laboral. Y este baremo también crece hasta octubre, aunque muy ligeramente. En concreto, casi tres décimas al pasar de 31,84 siniestros por mil empleados a 32,1.

Por sectores, la Construcción, que es la que registra el índice más alto, sube dos décimas hasta anotarse 72,18 accidentes por mil operarios. Este sector ha sido tradicionalmente el de mayor siniestralidad laboral. Le sigue la Agricultura, que baja cinco décimas hasta 59,7 por mil, y en terce lugar se sitúa la Iindustria, que incrementa su índice en dos décimas hasta 55,24. Finalmente, los Servicios cierran la tabla con un aumento similar, con lo que se queda con 22,96 siniestros por mil trabajadores.

Por su parte, las enfermedades profesionales con baja también crecen en los diez primeros meses del año un 2%, hasta computarse un total de 1.264.

 

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