«Las empresas japonesas y europeas ven en México la puerta de entrada a los Estados Unidos»

El historiador, investigador y analista político Carlos Malamud, hace unos días en Bilbao./
El historiador, investigador y analista político Carlos Malamud, hace unos días en Bilbao.

HISTORIADOR Y ANALISTA POLÍTICO

JULIO ARRIETA

El Palacio Euskalduna de Bilbao acogió esta semana el congreso 'Mundura begira-Mirando al mundo', un encuentro organizado por el Consorcio Vasco de Internacionalización en el que se habló de los mercados externos prioritarios para Euskadi. México es uno de ellos y el encargado de exponer a los asistentes los riesgos y oportunidades que ofrece el país norteamericano fue Carlos Malamud, historiador, analista político e investigador principal del Instituto Elcano para América Latina.

Usted ha descrito el futuro mercado mexicano como prometedor. Ha comparado este país con Brasil, que ahora atraviesa una crisis, pero al que también se le auguraba un buen porvenir.

Bueno, yo no digo que el futuro de México sea más prometedor que el de Brasil. Lo que sí sucede es que las bases de sustentación del crecimiento mexicano son más firmes que las bases del crecimiento brasileño.

¿Por qué?

Brasil evidentemente es un gran país, de hecho es una gran economía que pese a todas las dificultades sigue funcionando. Pero el grado de diversificación de la economía mexicana es muy superior al de la economía brasileña. Y luego tenemos esa otra cuestión que es la cercanía respecto a EE UU.

Usted ha subrayado el factor del mercado mexicano como entrada al de América del Norte.

Esto es un elemento importante. De hecho es un gran atractivo que explica la presencia de una inversión importante de empresas japonesas, europeas y de otros orígenes que ven en México la puerta de entrada hacia Estados Unidos. Aquí también podemos comparar con Brasil. Una de las grandes diferencias es el grado de apertura de la economía mexicana.

¿A qué se refiere?

México tiene tratados de libre comercio con 45 países distintos. Con Estados Unidos, con la Unión Europea... tiene tratados con China. Con medio mundo. Brasil, que es socio de Mercosur, solo tiene firmados tres tratados de libre comercio, que son con Egipto, Israel y la Autoridad Palestina. La economía brasileña es mucho más cerrada, más proteccionista, y está mucho más pendiente del mercado interior que la mexicana.

Y luego está la diversificación de la industria, que en México se ha disparado.

Solo hay que ver los principales productos exportados por México: tenemos automóviles, partes y accesorios de automóviles, vehículos de transporte, ordenadores y sus componentes, receptores de televisión... Pero también tractores, teléfonos, conductores de electricidad, instrumental médico... Otra cosa que he destacado en mi intervención es la participación de la economía mexicana, de las empresas mexicanas, en las cadenas de valor, en las cadenas de producción de América del Norte. Leía el otro día que la fabricación de un vehículo en fábricas de EE. UU., México y Canadá supone hasta 8 o 10 cruces de fronteras. Las partes iban y venían de forma permanente entre los tres países hasta desembocar en el producto final. Eso refleja que hay una implicación seria, muy sólida, de las empresas mexicanas en las cadenas globales de valor, que son uno de los ejes en torno a los cuales la economía internacional se está articulando.

Es indudable que se trata de un país en crecimiento, con sectores claves como el de automoción, el aeronáutico y la energía, que ofrece muchas oportunidades. ¿Pero cuáles son los riesgos?

Tienen que ver con una cierta inestabilidad política, aunque no excesiva. México había conocido largos años de estabilidad bajo gobiernos del PRI. Con la llegada de Vicente Fox al poder se produjo la alternancia. Vicente Fox primero, Felipe Calderón después... pero con Peña Nieto el PRI retomó el poder y habrá que ver qué es lo que ocurre dentro de 3 años, cuando son las próximas elecciones y haya que renovar el Gobierno. Si el tránsito se produce sin grandes complicaciones el riesgo político también va a ser menor, evidentemente. Y luego hay un problema de seguridad, que es el tema del narcotráfico, que a veces tendemos a amplificarlo. Es una cuestión importante, pero tampoco es algo que atenaza al país. México es muy diverso. Hay zonas donde el narcotráfico está presente y otras en las que su incidencia es bastante menor. Y luego está el tema de la corrupción. Pero son cosas que tiene que mejorar el país. Debe hacer una serie reformas que sean las que le permitan salir de la trampa de las economías de renta media.

¿Qué aconsejaría a una empresa vasca que quiera dar el salto a México, sobre todo a una pyme?

Es un lugar que ofrece grandes perspectivas, pero hay que tener ciertas prevenciones. Primero, hacer un estudio previo de lo que quieres hacer y dónde, cuáles son las oportunidades. Y, generalmente, en México es mejor contar con un socio local.