GP de Tailandia

Márquez cierra un sexto título de MotoGP demoledor

Marc Márquez celebrando su victoria en Buriram, Tailandia./AFP
Marc Márquez celebrando su victoria en Buriram, Tailandia. / AFP

El español batió a Quartararo en la última vuelta de la carrera de Tailandia para coronarse de nuevo campeón del mundo

BORJA GONZÁLEZBuriram

Marc Márquez ha pasado a otra dimensión. Su pelea es ya con la Historia (en mayúsculas) del Campeonato del Mundo de motociclismo, mientras escala también el monte Olimpo del deporte en general. «Es mi mejor temporada en MotoGP», afirmó orgulloso después de haber sellado su sexta corona en la clase reina, la octava sumando los títulos de 125cc en 2010 y de Moto2 en 2012. Un año casi perfecto, con todo primeros y segundos puestos, con un único borrón, el de la caída en Austin cuando lideraba la prueba con un cómodo colchón de tiempo sobre Valentino Rossi (en un trazado en el que hasta esta temporada sólo sabía ganar). Un incidente que semanas después desveló que había estado relacionado con un problema en la electrónica de su Honda.

«No os podéis imaginar lo que está haciendo con esta moto», afirmaba Cal Crutchlow, uno de los tres pilotos con moto oficial de la marca japonesa; el británico terminó en Tailandia duodécimo, a 33 segundos de Márquez. El tercero de estos tres, Jorge Lorenzo, aún no ha conseguido entender cómo pilotar una moto que exige un arte especial en las curvas, una mezcla de arrojo y agresividad, derivado del aumento de potencia del motor que le ha permitido al campeón batirse de tú a tú en este aspecto con la Ducati, su principal rival de estos años en manos de Andrea Dovizioso.

Precisamente era Dovizioso el único que podía retrasar el cierre del título del piloto de Cervera (Lleida), algo que en muy poco tiempo se vio que no iba a pasar. El italiano salió bien, y desde la séptima posición de la parrilla de salida se colocó cuarto, tras los tres de la primera fila: Fabio Quartararo, Maverick Viñales, y el propio Márquez. Aunque no era el día del piloto que le peleó el triunfo hasta la última curva de Buriram en 2018; Dovizioso fue poco a poco perdiendo comba, y sólo pudo firmar un discreto cuarto que descartó sorpresa alguna.

Porque como se había visto en los entrenamientos, esta vez los rivales iban a ser los hombres de Yamaha, Quartararo y Viñales. Este último también empezó poco a poco a perder la estela de la cabeza, aunque a partir de un momento su ritmo se igualó al de los dos primeros; pero fue tarde, porque el par de segundos perdidos le dejó como mero espectador de lo que estaba pasando delante. Un duelo en el que tiraba Quartararo, señalado ya como rival para 2020, y en el que Márquez dosificaba, consciente de su mayor experiencia mientras estudiaba vuelta a vuelta las virtudes y defectos de su joven rival. A cuatro vueltas para la conclusión se empezó a entender que el campeón español estaba jugando con su rival. En el penúltimo y antepenúltimo giros, la Honda enseñaba una punta de velocidad pareja a la Yamaha, cuando desde el inicio se había visto que su ventaja podía alcanzar los 5 o 6 km/h, una barbaridad en un deporte que se decide a la milésima de segundo.

La clara señal de que algo se estaba guardando Márquez, que lanzó su ataque en el último giro y que solventó el (inofensivo) contraataque final del francés en la última curva. «Ha habido una parte de la carrera, creo que en la vuelta diez o la once, cuando estaba a 0.7 o 0.8, cuando él estaba abriendo distancia, que he pensado: 'O pruebo o no pruebo'. Quedarse a medias, eso sí que no es de mi estilo, y es ahí cuando he hecho dos o tres vueltas más deprisa, cuando he hecho la vuelta rápida de carrera», destacó Márquez. Y lo volvía a hacer.

Por sexta vez en siete años se proclamaba como el mejor del mundo en la mejor categoría, con unos números de escándalo con sólo 26 años y mucha gasolina por gastar. Márquez disfrutaba de su especial celebración (el 6 fue un dado, el 7 un videojuego en su séptima pantalla, el 8 un billar) y del reconocimiento de todo el paddock. Porque no ha quedado ninguna duda de quién ha sido el mejor en este 2019, un piloto que, aunque no lo diga, quiere ser también el mejor de los mejores. El siguiente objetivo serán los nueve títulos de Valentino Rossi. Y serán los demás los que tengan que inventarse algo para frenar a un piloto que en este curso ha sido, en la pelea de la regularidad, la importante, imbatible.