Triatlón

Zarauzko Triatloia aumenta la participación femenina en un 58%

De izquierda a derecha, Gorka Silvan, Ainhoa Murua e Iban San Martin en la presentación del Triatlón de Zarautz. /Antxon Etxeberria
De izquierda a derecha, Gorka Silvan, Ainhoa Murua e Iban San Martin en la presentación del Triatlón de Zarautz. / Antxon Etxeberria

99 de los 700 participantes el próximo 8 de junio serán mujeres

Oskar Ortiz de Guinea
OSKAR ORTIZ DE GUINEA

Un 40% más de preinscritos y un 58% más de mujeres en una participación que, sin embargo, por cuestiones técnicas no puede superar los 700 triatletas. El incremento de solicitudes de dorsales experimentado por el Zarauzko Triatloia respecto a su anterior edición es el mejor botón de muestra de la buena salud que goza la prueba que el próximo 8 de junio cumplirá su XXXIII edición. Estas cifras al alza, probablemente, sean fruto de los condicionantes que han llevado a la organización, Zarauzko Triatloi Elkartea, a establecer su lema: 'Zarauzko Triatloia es único'.

«En muchas ocasiones hemos oído a los triatletas que nuestra prueba hay que hacerla al menos una vez en la vida», subrayó Gorka Silvan, presidente del club organizador, durante el balance del cierre de inscripción presentado ayer en la sede del servicio de Atención Ciudadana de Zarautz.

En el acto también participaron el concejal de Deportes de la localidad costera, Iban San Martín, y la triatleta local Ainhoa Murua, que aunque «ahora» no entrena «como antes», cuando logró disputar cuatro Juegos Olímpicos, y, además, está renqueante por unas molestias en un gemelo.

La organización ha distribuido sus 700 dorsales por el mismo procedimiento que estrenó hace un año. 600 de ellos fueron sorteados el pasado 28 de noviembre entre las 2.800 personas preinscritas, por 2.072 en 2018. Los cien restantes se han reservado a los diez mejores clasificados en la edición anterior, más los veinte primeros de los tres últimos años, así como a «mantener los cupos» de participación foránea e impulsar la femenina, que asciende a 99 triatletas. En la salida habrá un total de 279 vascos, 369 de otras comunidades y 52 procedentes de Francia, Suiza, Alemania, Bélgica y Portugal.

Identidad única

El gran ambiente que siempre se genera en parte gracias a un público volcado, un circuito muy atractivo en sus tres sectores, una notable organización basada en una red de 300 voluntarios y, también, un marcado carácter euskaldun –gastronomía vasca en la cena popular, uso predominante del euskera, música solo de aquí por megafonía...– son algunos de los ingredientes que han cocinado el lema de una cita única con una identidad singular, según Gorka Silvan.

De este modo, Zarauzko Triatloia mantiene sus características distancias que también le hacen peculiar desde su primera edición, en 1987. Así, los triatletas deberán nadar 2,8 kilómetros en mar abierta entre Getaria y la playa zarauztarra, para afrontar los 81 kilómetros en bicicleta, que incluyen las explosivas ascensiones al muro de Aia y Txurruka, más los 20 kilómetros finales a pie por un trazado urbano en el que el público lleva «en volandas» a los participantes, tal como agradeció Ainhoa Murua.

Las características técnicas de la prueba dificultan un hipotético crecimiento, explicó Silvan. «Lo hemos valorado alguna vez, pero es muy complicado incluir más ciclistas en el circuito». De ahí el límite de 700: «Preferimos garantizar la seguridad y un buen servicio». Tampoco se plantean premiar a los más fieles en el sorteo de dorsales. «Es una pena que gente que lleva 15 o 20 años corriendo se quede fuera, pero creemos que lo más justo es un sorteo puro».

Murua, en la salida

El hecho de que falten más de cinco meses hasta el día del triatlón impide confirmar la presencia de los grandes nombres a los que se les ha reservado un dorsal. «Hemos notado una predisposición general por repetir participación, pero la mayoría tiene el calendario sin cerrar», como son los casos del alavés Eneko Llanos y el barcelonés Cesc Godoy, ganador en 2017, «con los que también hemos hablado».

Quienes sí estarán, entre otros, serán los locales Jon Unanue y Ainhoa Murua y Helene Alberdi, brillante segunda en 2018. En el caso de la internacional zarauztarra, que el pasado octubre retornó a la competición a un nivel menor tras dos años en el dique seco y haber sido amatxo, su preocupación es ese gemelo que le está «dando guerra». Por supuesto, es el músculo de su pierna izquierda, la extremidad que «más lata» le ha dado en su carrera, como la inoportuna rotura por estrés del calcáneo de su pie izquierdo que le impidió acabar la carrera a pie en Río 2016, lo que le impidió igualar la gesta de la suiza Nicola Spirig y la alemana Anja Dittmen con cuatro citas olímpicas acabadas. «No me quiero perder el ambiente único de Zarautz».

 

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