Atletismo

El TAS reinicia otra vez la carrera de Semenya

La atleta sudafricana, Caster Semenya./REUTERS/Athit Perawongmetha
La atleta sudafricana, Caster Semenya. / REUTERS/Athit Perawongmetha

El Tribunal de Arbitraje Deportivo da la razón a la IAAF y prohíbe competir contra otras mujeres a las mediofondistas que superen cinco nanomoles de testosterona en sangre

MIGUEL OLMEDAMadrid

Punto y aparte en la polémica de nunca acabar. La interminable historia de lucha entre Castor Semenya -y el resto de mujeres con hiperandrogenismo- y la Federación Internacional de Atletismo escribió este miércoles 1 de mayo su penúltimo capítulo, intervención del Tribunal de Arbitraje Deportivo mediante: las atletas que compitan entre 400 metros y la milla y superen valores de 5 nanomoles de testosterona en sangre deberán medicarse y reducirla para volver a correr ante otras mujeres.

El TAS da así la razón a la IAAF, que apostaba por regular la participación de mujeres con Desarrollo Sexual Diferente con el fin de democratizar principalmente los 800 metros, prueba que Semenya ha dominado con puño de hierro -y un paréntesis de casi cuatro años- desde 2009. En todo caso, el propio Tribunal expresa sus dudas con la medida, que estima «discriminatoria», aunque «necesaria, razonable y proporcionada» para mantener la igualdad y el espíritu del atletismo. Además, el TAS sugiere aplazar la norma en 400, 1.500 metros y la milla -distancias que también corre con éxito Semenya- hasta que se hallen más evidencias.

A partir de ahora, Semenya y la Federación Sudafricana -quienes denunciaron al TAS la norma de la IAAF- tienen 30 días para recurrir el laudo ante el Tribunal Federal Suizo, aunque los precedentes de éste contra una decisión del TAS no invitan a un final feliz para la mediofondista. De cualquier forma, Semenya y el resto de mujeres afectadas no pueden permitirse esperar al próximo fallo para actuar. Y es que la IAAF ha establecido el próximo 8 de mayo como fecha de entrada en vigor de la medida, pidiendo para el día 5 una muestra en sangre con valores inferiores a 5 nanomoles por litro a las atletas que deseen participar en el próximo Mundial. Deberán mantener estos parámetros durante al menos seis meses.

Semenya ha optado por responder al fallo con un mensaje en su cuenta de Twitter: «A veces es mejor reaccionar sin ninguna reacción», publicado con la tipografía habitual de Nike, la firma que la viste y que la ha apoyado durante el proceso. En anterior comparecencia ante el TAS, la sudafricana ya había expresado su deseo de «correr simplemente de forma natural», recalcando haberlo hecho así desde que nació. «No es justo que me pidan cambiar, no es justo que la gente se pregunte quién soy».

Lo cierto es que la decisión del TAS reinicia por segunda vez la carrera deportiva de Semenya, cuarta en el ranking histórico de 800 metros (1:54.25) sólo por detrás de atletas de países del telón de acero, sospechosos habituales en materia de dopaje de Estado. Ya en 2011, la sudafricana tuvo que reducir sus niveles de testosterona hasta 10 nanomoles por litro de sangre, resintiéndose paulatinamente sus marcas (había sido campeona del mundo en 2009, con 18 años) hasta 2015, cuando el TAS derogó la norma aceptando el recurso de la india Dutee Chand.

En esos cuatro años, Semenya ganó un oro mundial (2011) y otro olímpico (2012) por la sanción por dopaje a la rusa María Savinova. En 2013 no compitió en el Mundial de Moscú, en 2014 su registro cayó hasta 2:02.66 (número 138 del ranking de ese año) y en 2015 fue eliminada en semifinales del Campeonato del Mundo. Tras restablecer sus niveles de testosterona naturales conquistó en 2016 su segundo oro olímpico y en 2017 su tercero mundial. El año pasado batió su marca personal intentando batir el récord de Jarmila Kratochvílová (1:53.28).

La otra gran perjudicada del fallo del TAS es la atleta de Burundi Francine Niyonsaba (1:55.47), plata olímpica y mundial, que también padece hiperandrogenismo. Por contra, la norteamericana Ajee Wilson (1:55.61), la jamaicana Natoya Goule (1:56.15) y la etíope Habitam Alemu (1:56.71) son algunas de las ochocentistas beneficiadas del nuevo umbral de testosterona en el mediofondo femenino.

Como expresa el TAS en su decisión, la norma de la IAAF presenta un complejo debate ético. Por un lado, discrimina y pone en duda a mujeres porque su cuerpo genera de forma natural más testosterona de la habitual. Por otro, democratiza el mediofondo al igualar en todas las atletas una hormona que, según los estudios aportados por la IAAF, «aumenta un 4,4% la masa muscular, entre un 12 y un 26% la fuerza y un 7,8% la hemoglobina». La polémica está servida.