Jornada 35

El Rayo compra esperanza ante un Madrid de reflexión

Embarba celebra el gol del Rayo. / Reuters

El cuadro vallecano mantiene la ilusión por la permanencia tras superar con claridad al entregado y desmotivado equipo de Zidane

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

En las gradas de Vallecas se esperaba el inicio del partido con gesto algo triste, cuando la noche caía dejando un atardercer melancólico en Payaso Fofó. La parroquia modesta franjirroja sabía que su Rayito la salvación era una cosa quimérica y además por la radio, sintonizada esta vez por interés político y no para conocer goles lejanos, tampoco llegaban al principio datos para el entusiasmo. Se pudo ver alguno con boli y papel, haciendo números. Pero aquello eran las encuestas, los preliminares, las previsiones que a veces son funestas pero desacertadas. Y el Rayo y su barrio, que han pasado por muchas situaciones complicadas, saben que hay que luchar aunque todo parezca en contra. Quizá por ello en el arranque sus aficionados se pusieron en pie, bufanda en mano para animar a los chicos del césped que arrancaron colistas la jornada y 9 nueve de la salvación. Se vivía un ambientazo de celebración, del que se resiste a despedidarse de un sueño. Un triunfo para comprar esperanza y una vida extra.

1 Rayo Vallecano

Alberto, Tito, Abdoulaye Ba, Gálvez, Álex Moreno, Mario Suárez (Álvaro Medrán, min. 76), Uche, Adri Embarba, Bebé (Álvaro García, min. 78), José Pozo (Óscar Trejo, min. 85) y Javi Guerra.

0 Real Madrid

Courtois, Carvajal, Varane, Vallejo, Marcelo, Marcos Llorente, Kroos, Modric (Isco, min. 73), Ceballos (Brahim, min. 61), Bale y Mariano (Lucas Vázquez, min. 80).

gol
1-0: min. 22, Embarba, de penalti.
Árbitro
González Fuertes (Comité asturiano). Amonestó a Vallejo, Modric, Mario Suárez, Mariano, Carvajal y Marcelo.
Incidencias
Jornada 35 de la Liga 18-19. Vallecas. Lleno. Más de 13.000 aficionados. 'Valentía, coraje y nobleza' se podía leer en uno de los fondos.

Enfrente estaba un Real Madrid al que la reflexión le viene durando muchas jornadas. Está en tierra de nadie, deseando que el futuro se esclarezca cuanto antes y juega por inercia, sin compromiso e ilusión alguna. Zidane está intentando motivar a los suyos, que muestren orgullo al menos, con un cásting que pueda influir en los movimientos próximos que se antojan dolorosos. Zidane ha regresado con ánimo de hacer progresar al equipo, estancado en el recuerdo de una época gloriosa reciente. Sabe que para ello necesita evolucionar a una plantilla que parece algo desmotivada. Hizo ocho cambios respecto a Getafe pero no le funcionó bien de inicio. Sin extremos, le tocaba proponer al Real Madrid vestido de rojo desgastado ante un Rayo aún más atrevido de lo habitual, con una defensa muy adelantada. En otra época futbolistas como Bale, Marcelo o Carvajal hubiesen provocado estragos por los costados pero esta vez apenas crearon peligro en el arranque, cuando los locales corrían con demasiado ímpetu sin guardar la posición. Marcelo, Bale de cabeza y Mariano pusieron a prueba a un Alberto que desde su regreso a la titularidad ha completado unos partidos espectaculares. Donde no llegó el meta apareció el pie de Abdoulaye Ba para frenar la mejor opción tras una carrera por banda de Carvajal.

Un penalti previo al posible 0-1

En la otra portería también tuvo trabajo Courtois, que vive ahora muy vigilado tras estar varias semanas lesionado en las que Keylor Navas ha completado buenos partidos y números. El belga sacó una buena mano abajo junto al poste en un disparo de Pozo con la izquierda tras regatear a Marcelo, que mantiene sus deficiencias defensivas, y después de nuevo ante el mismo ariete en un mano a mano que repelió con el pie. La oportunidad local llegó por un resbalón de Modric, no muy preciso en la combinación, en el centro del campo. El belga volvió a irse con el amargor de la derrota pero mantuvo a los suyos en el duelo hasta el final con paradas a Embarba y Bebe.

El partido iba más rápido que el recuento de las elecciones. Imprecisión pero emoción. Entonces llegó una jugada que modificó el guión. Un centro desde la izquierda de Álex Moreno al área buscando a Javi Guerra en el punto de penalti provocó una pugna de Vallejo con el punta, que cayó cuando podía golpear con el pie. El defensa maño miró al árbitro cuando seguía la jugada y de manera veloz, al punto que Mariano dejó solo a Bale en el área pero el galés marró ante Alberto en un mano a mano. La grada rugió y González Fuertes pidió que no se sacara el córner. Y entonces, corrió a la pantalla del VAR y señaló penalti. Vallecas estalló de alegría mientras los que miraban el duelo por la tele, con un ojo en el escrutinio electoral, pensaban... ¿Y si llega a marcar Bale?

El que sí marcó fue Embarba de penalti. No le tembló el pulso y mostró determinación. Reaccionó por un instante el Madrid con un voluntarioso pero desacertado Mariano, que pudo irse a la caseta por un enganchón con Alejandro Gálvez e incluso dejó una vaselina preciosa en la red rayista tras pase de Bale pero estaba en fuera de juego claro.

Apenas tenía compañeros con los que asociarse. Bale se hizo daño al caer y aunque apenas tuvo protagonismo fue el más incisivo. Con un remate lejano primero y más tarde en un golpe franco en el obligó a despejar Alberto. Zidane acabó poniéndolo de '9' al retirar a Mariano, como antes hizo con Modric y Ceballos, que no fueron capaces de liderar junto a Llorente el juego ante un Mario Suárez que en algunos momentos recordó al que brilló de rojiblanco en la final de Bucarest.

El Rayo aguantaba siendo compacto, firme e incluso sintiéndose dominador del partido casi sin cometer faltas ante un Madrid que cerró el compromiso con dos talentos malagueños en el césped pero, ni con un prolongación de seis minutos, fue capaz de asustar a un Rayo que sobrevive aún tiene esperanza en el milagro: debe hacer pleno en las tres jornadas finales con sus rivales directos (viaja al Ciutat, recibe al Valladolid y cierra en Vigo) y rezar que sea necesario con 40 puntos. En ellas el Madrid, que ya lleva diez derrotas esta Liga, seguirá reflexionando mientras sus rivales se juegan la vida.

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