«Tengo una emergencia, me veo obligado a aterrizar», avisó el piloto

Mikel Olazabal/
Mikel Olazabal

Mikel Olazabal, director de deportes de Euskal Telebista, explica las incidencias que dejaron sin imágenes a la Clásica

BENITO URRABURUSAN SEBASTIÁN.

El director de deportes de Euskal Telebista, Mikel Olazabal, tuvo un lunes de lo más movido. A su trabajo habitual tuvo que sumarle lo sucedido en la Clásica de San Sebastián el pasado sábado con la falta de imágenes durante cerca de sesenta kilómetros de la carrera, lo que ha generado múltiples interpretaciones. Imágenes que Euskal Telebista hace llegar a todas las televisiones del mundo desde hace años.

«Euskal Telebista es el responsable de generar la señal internacional de la prueba, o lo que es lo mismo, el productor internacional de la señal, que además este año tenía algunas mejoras con respecto a otras ediciones. Retransmitimos con nuestros medios, sin ayudas externas, como llevamos haciendo desde hace años. Todo estaba bien planificado, tanto dentro como fuera de la carrera. Nada era distinto a lo que nos hemos encontrado en otras ocasiones tanto en la Vuelta como en la Clásica», explica el responsable de ETB.

Lo que varió y acabó por generar el caos fue una situación de gravedad con vidas humanas en juego: «Nos llamó el piloto del avión y nos dijo: 'Tengo una emergencia y me veo obligado a aterrizar'. Lo hizo en Hondarribia. Teníamos tres motos en carrera para el directo, un helicóptero para las imágenes aéreas, pero sin avión no hay señal. Antiguamente la función del avión se hacía con un segundo helicóptero. Hicimos un seguimiento y con el avión, que es más caro, se obtenían mejores resultados. Te garantiza imágenes con mal tiempo. Llevábamos tres años utilizándolo y no habíamos tenido ningún problema, incluso con malas condiciones meteorológicas», comenta.

Emergencia, no negligencia

No quiere entrar en detalles, pero el coste de vuelo del avión y del helicóptero supone unas cifras muy importantes que se pagan en función del tiempo que están en el aire: «Somos una empresa pública, que tiene que ajustarse a unos presupuestos y no podemos tener un avión y un helicóptero de reserva por si falla alguno de los que están en el aire. El avión voló durante 65 minutos sin problemas, tuvo una emergencia y debió realizar un aterrizaje inmediato en Hondarribia. Es algo con lo que no cuentas. El piloto intentó solucionar el problema lo más rápido posible, con celeridad. Pudimos dar en directo los últimos siete kilómetros».

Sólo en las maniobras de aterrizaje y despegue, suponiendo que no haya mucho tráfico aéreo, ya se va un tiempo precioso.

Olazabal no lo dice, pero en el transcurso de la historia de ETB dos helicópteros se estrellaron en pleno trabajo, uno de ellos bajando de el alto de Ibardin en una etapa de la Vuelta al País Vasco, con consecuencias trágicas en los dos casos.

«Todos los aparatos para emitir las señales del directo están centralizados en el avión. No se pueden tomar soluciones rápidas, ni pasarlos de un lado a otro. Lo he dicho antes, no podemos tener dos de todo. Hemos pedido disculpas públicas a los organizadores, a los aficionados y a Eurovisión. Nosotros, ETB, también sufrimos el problema. Fue una emergencia, no una negligencia, con todo lo que eso supuso. Hay unos límites que no se pueden traspasar».

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