«Éramos conscientes de que nos faltaba poner Chillida Leku al día»

Ignacio y Luis Chillida junto a la nueva directora del museo, Mireia Massagué / Usoz

Los responsables del remodelado museo Chillida Leku presentan las nuevas instalaciones y la exposición inaugural una semana antes de su reapertura al público

Alberto Moyano
ALBERTO MOYANO

La mañana soleada se ha aliado este martes con Chillida Leku para la presentación del remodelado museo, ocho años después de su cierre, y que reabre sus puertas el miércoles de la próxima semana, en una nueva etapa en el que el centro «se pone al día», «mantiene su esencia de una manera diferente» y se adapta al siglo XXI. Los hijos de Eduardo Chillida y Pilar Belzunce, Ignacio y Luis, han oficiado hoy la presentación del museo hernaniarra, junto a la nueva directora, Mireia Massagué, ante una amplia presencia de medios de comunicación para explicar cómo será el museo hernaniarra en esta nueva etapa. El resultado de este equilibrio entre lo que Chillida Leku fue y lo que a partir de ahora será se sitúa en una actualización de las estructuras en la que «se ha tratado de respetar lo máximo posible» el espacio concebido por el artista durante los diecisiete años que invirtió en su gestación. «Éramos conscientes de que nos faltaba poner el museo al día», ha admitido Luis Chillida.

No obstante y en lo que al visitante respecta, es básicamente el mismo Chillida Leku que cerró sus puertas el 31 de diciembre de 2010 aplastado por el déficit económico que generaba su funcionamiento. En esta ocasión, de la mano de la galería suiza Hauser & Wirth y con una docena de esculturas en préstamo, el centro vuelve a mostrar su espectacular colección de obras en gran formato expuestas en la campa de Zabalaga –hasta 43 piezas en distintos materiales–, junto a la muestra temporal 'Eduardo Chillida: Ecos', que permite repasar la trayectoria del escultor donostiarra. En esta ocasión, con las obras ordenadas de forma cronológica, lo que contribuye a que el espectador comprenda la naturaleza de la evolución del artista. Se ha mejorado la iluminación dentro del caserío, así como la accesibilidad y la circulación por el interior de la parcela.

«Hemos intentado respetar el legado» de Eduardo Chillida y Pilar Belzunce, ha explicado Massagué, quien ha acotado la intervención realizada en los últimos meses a un intento de «mejorar y adaptar la experiencia del visitante» a los nuevos tiempos. En esta iniciativa cabe enmarcar la apertura de una cafetería con servicio de restauración y la nueva tienda, junto al wifi gratuito en las once hectáreas del museo.

Massagué ha situado el renacimiento de Chillida Leku en los nuevos tiempos que se viven en Gipuzkoa, con el auge del turismo en un contexto en el que surgen o se consolidan infraestructuras culturales en la zona norte, como el Centro Botín de Santander, el Bellas Artes y el Guggenheim de Bilbao, el Artium de Vitoria, el Museo Balenciaga de Getaria o los centros donostiarras de San Telmo y Tabakalera, según citó la nueva directora del museo del escultor. «Hemos de trabajar en ese eje cultural del norte» para que juegue el papel que «históricamente ha desempeñado la gastronomía», aseguró Massagué.

«De esta reapertura surge un Chillida Leku del siglo XXI», ha recalcado Luis Chillida, director del museo en la anterior etapa, haciendo hincapié en una idea que se ha repetido durante toda la presentación. «Mantiene su esencia de una manera diferente(...), para el que ya lo conociera, la sorpresa va a ser comprobar que será lo mismo de una manera diferente. Va a ser mucho más de lo que fue. Las expectativas son altísimas», ha dicho Luis. «Hemos intentado adaptar el museo al siglo XXI», ha coincidido en destacar Mireia Massagué como principal novedad.

'Eduardo Chillida: Ecos'

Responsable de las exposiciones temporales organizadas durante la anterior etapa del museo y comisario también de la muestra inaugural 'Eduardo Chillida: Ecos', Ignacio ha comentado que «se ha tratado respetar lo máximo posible lo que era» el museo antes de explicar que el interior del caserío acoge un recorrido por la obra de su padre. Y este itinerario, ordenado de forma cronológica, muestra desde sus primeras obras realizadas en París entre 1948 y 1952, cuando los materiales –en especial el yeso– llevaron al artista a un callejón sin salida, hasta su esculturas de obra pública, una de sus líneas de trabajo favorita porque, solía decir, «lo que es de uno es casi de nadie».

Usoz

Entre un espacio y otro, el interior de Zabalaga muestra también el impacto que el regreso a Hernani tuvo para Chillida, cuando frente a su casa descubrió el trabajo en una herrería y, a la vez, el material con el que quería trabajar. Empachado de las esculturas clásicas que había contemplado en el Louvre y en otros museos parisinos, consideraba sus propias obras demasiado mediterráneas.

De regreso a Euskadi, adoptó el hierro y el acero, materiales más 'cantábricos'. Son estas primeras piezas en metal las que en su día se pudieron ver en las bienales de Milán o Venecia. Y en el piso superior del caserío y con sus proyectos para obra pública como eje central, se exponen sus tierras, 'gravitaciones' –dibujos en tres dimensiones en papel–, y collages. En el coqueto espacio que en la anterior etapa se utilizó para mostrar al Chillida más íntimo a través de diversas muestras, se han instalado ahora diversos bocetos, documentos y esculturas en pequeño formato en torno al 'Peine del Viento'.

Entradas

Por de pronto y tras el acto institucional de mañana que encabezará el lehendakari Urkullu, este fin de semana, 1.200 personas ganadoras del sorteo de invitaciones puesto en marcha por el centro podrán visitar Chillida Leku en primicia. Los otros 11.000 participantes obtendrán descuentos en sus visitas una vez que el museo abra sus puertas el próximo miércoles. El precio de la entrada estándar es de doce euros –un 50% más que al final de su etapa anterior–.