«En el futuro cantar flamenco en euskera dejará de ser una 'flipada'»

Iker Lauroba, compositor de 'Izarrak', y Yoni Camacho, cantante de Sonakay, en la peña flamenca La Paquera de Jerez, situada en el barrio donostiarra de Amara/Usoz
Iker Lauroba, compositor de 'Izarrak', y Yoni Camacho, cantante de Sonakay, en la peña flamenca La Paquera de Jerez, situada en el barrio donostiarra de Amara / Usoz

A unas horas de su función en el Victoria Eugenia, Sonakay e Iker Lauroba charlan sobre 'Izarrak', el primer tema original en euskera del grupo

Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉS

En YouTube hay vídeos de gitanos aficionados cantando clásicos de la música en euskera, pero basta una consulta rápida a Eresbil, el Archivo Vasco de la Música, para constatar que apenas existen registros discográficos de flamenco en lengua vasca. Destacan las versiones de la asociación vizcaína Kale dor Kayiko, que ha reinterpretado algunos villancicos y grabó el 'Maite zaitut' caló de Pirritx eta Porrotx; y también podrían citarse algunos temas de los guipuzcoanos Berriketan con su mezcla de flamenco y txalaparta. Sin embargo, la experiencia del grupo vasco-gitano Sonakay parece la más sólida y decidida a abrir un camino. «Da mucha responsabilidad sentirse pionero», asegura el cantante Yoni Camacho acompañado del también donostiarra Iker Lauroba, exintegrante del grupo Lauroba y autor de la primera pieza original en euskera de la banda. Este periódico charló con ambos en las instalaciones de la peña flamenca La Paquera de Jerez, situada en el barrio de Amara.

- ¿Cómo surgió la colaboración?

- Iker Lauroba. La propuso Naiara Egimendia, de la promotora Syntorama.

- Yoni Camacho. Coincidimos por primera vez en los estudios AME de Mutriku cuando grabamos el primer disco, 'Sonakay denontzat' (2018).

- I.L.: Ellos esperaban a entrar en una salita y allí estaban tocando juntos: cualquier momento les parece bueno para sacar la guitarra y montar una fiesta. Son muy de compartir la música, de tocar todos a la vez, intercambiar instrumentos... En nuestra cultura también puede ocurrir si vas a una sagardotegi y te sacan una triki y un pandero, pero en general, somos más de trabajar en grupos cerrados o de puertas para adentro. Por eso es fascinante su manera de vivir la música.

- ¿Cómo enfocó 'Izarrak'? Ha definido la canción como un «medio tiempo aflamencado que canta con nostalgia a la esperanza de un pequeño halo de luz».

- I.L.: El flamenco me parece un arte inexplorable, así que hice la canción en mi estilo pensando en que luego ellos la decorasen y la armonizasen a su antojo. Es la colaboración entre ambos lo que hace que la canción sea tan rica: yo aporto las armonías y ellos la llevan completamente a su terreno.

- Y.C.: Cuando nos enseñó el tema nos encantó porque nos dejaba la puerta abierta a la hora de cantar, de modular, de hacerlo flamenco… Da mucho juego.

- I.L.: El flamenco también tiene alegría y fiesta, pero yo me incliné más hacia su vertiente nostálgica y melancólica, pues eso va más con lo que hago yo, que soy más de cantar desamores que amores…

- En su disco de debut versionaban en euskera a Laboa, Berzaitz, Urko y Lertxundi. ¿Qué significa tener al fin un tema original en lengua vasca?

- Y.C.: Era un paso necesario y teníamos muchísimas ganas. Que alguien consagrado en la música euskaldun nos escriba la primera pieza flamenca en euskera lo hemos vivido como algo histórico. Da mucha responsabilidad sentirse pionero… Se han hecho versiones flamencas de temas en euskera, algunos villancicos y canciones para niños con toque flamenco, pero nosotros partimos de otra base: hacerlo de verdad. Queremos poner toda la carne en el asador para cantar flamenco en euskera y lo vamos a hacer no sólo con versiones míticas, sino aportando material original para hacer un espectáculo flamenco íntegro en euskera.

- ¿El siguiente disco de Sonakay será sólo en euskera?

- Y.C.: La idea es que ese idioma sea una parte importante del disco pero también habrá temas en castellano para llegar a los flamencos que no entienden el euskera. No nos vamos a cerrar a nada.

- ¿Contarán con Iker Lauroba de nuevo para la parte en euskera?

- Y.C.: Nos gustaría exprimirle como un limón y, de hecho, tenemos alguna idea para sacar un tema en verano antes del segundo disco. Sería una rumbita original en euskera, una canción pegadiza para que la gente baile.

- I.L.: A mí me encantaría repetir porque la experiencia ha sido muy enriquecedora tanto en lo referido a la composición como a conocerles y ensayar con ellos.

- ¿Qué artistas flamencos le gustan a Iker?

- I.L.: De Niña Pastori tenía un par de discos hace un montón de tiempo y como guitarrista, Paco de Lucía me parece llegado de otro planeta.

- Y.C.: Te gustan los malos. (Risas)

- I.L.: (Risas)

- ¿Y en Sonakay qué otros músicos euskaldunes escuchan aparte de los tótems?

- Y.C.: Aunque a casi toda la gente de mi edad no le atraía, a mí siempre me gustó Urko y por eso metimos en el disco su versión de 'Lehenengo ikasgaia'. Pier Paul Berzaitz y los cantantes de Iparralde también me alucinan con esa manera superbonita de cantar a tres por cuatro… Y luego hay cosas como Fermin Muguruza y sus 'loqueras' que me gustan mucho.

- ¿Les preocupa que la mezcla de flamenco y euskera quede forzada?

- Y.C.: Es el punto número 1: no hacemos nada que nos cueste. Por ejemplo, hemos querido llevar a nuestro terreno 'Xalbadorren heriotzean', un tema de Xabier Lete que nos maravilla, pero hemos chocado contra un muro y lo hemos dejado en el cajón hasta que nos salga. No vamos a hacer una canción sólo para contentar a la gente. Primero buscamos un tema que nos llegue pero si no sale, no sale. La primera y única regla que tenemos es no forzar las cosas.

- Lo preguntaba porque ahora el mestizaje está de moda y mucha gente intenta subirse al carro…

- Y.C.: Bueno, yo creo que para fusionar flamenco tienes que ser flamenco. Yo puedo cantar en inglés, alemán o francés, pero me va a salir flamenco porque es lo que soy. Nunca puedo dejar de ser flamenco. Ese es el chip y la clave del mestizaje y la pureza. Diego El Cigala canta salsa, boleros o tango pero es flamenco porque su voz y él lo son. Y ojo, que no me comparo con nadie, yo sólo intento copiar a los buenos… (Risas)

- I.L.: Como todo, hay quien hace mestizaje bien o mal, o quien hace algo puro bien o mal. La mezcla siempre es enriquecedora y lo difícil siempre es abrir camino. Una vez que la senda está abierta y ya no hay zarzas, es más fácil incorporarte. Por eso me parece loable el empeño de Sonakay por unir dos culturas, el euskera y el flamenco, que llevan tantos años aquí.

- ¿Han vivido ambas dándose la espalda? En Euskadi no hay muchos proyectos musicales compartidos por gitanos y payos…

- Y.C.: No se comparten muchos ratos de decir: «Trae la guitarra o la trikitixa y vente a ensayar». No hay mucha colaboración y es necesaria para hacer cosas juntos el día de mañana. Por eso estamos tocando las puertas de todo el mundo y nos hemos encontrado con gente muy receptiva con ganas de compartir y fusionar.

- I.L.: Es que además, el flamenco gusta mucho aquí, creo yo.

- Y.C.: Ha estado muy politizado y antes algunos lo veían como algo español, andaluz: no te podía gustar una sevillana porque entonces eras un español. Afortunadamente, eso ha cambiado y la gente se ha percatado de que el flamenco es patrimonio de la humanidad.

- I.L.: Es cultura.

- Y.C.: Y es de todo el mundo. Quien no lo ha escuchado nunca y se acerca por primera vez a él, descubre que es una música que transmite como ninguna.

- ¿Algún purista les ha abroncado por su disco?

- Y.C.: Sí, con respeto, pero han sido muchos. En algunas cosas pueden tener razón, pero a los 'flamencólicos' les falta un poco de concepto musical. El flamenco es tan sumamente grande que no se puede quedar en una seguiriya, una soleá o un martinete. Hay más después de todo eso.

- ¿Pero qué les han dicho?

- Y.C.: «No vais a gustar a los gitanos ni a los vascos» (Silencio) «Di que eres cantante pero no que eres cantaor».

- ¿Se lo dicen porque el cantaor debe cantar en español?

- Y.C.: No, porque el cantaor canta flamenco.

- ¿Y usted no canta flamenco?

- Y.C.: Sí, pero para los 'flamencólicos' igual no, porque hay un bajo, una batería, una conga…

- ¿Eso no estaba superado con Morente, Ketama, Raimundo...?

- Y.C.: Pues para mucha gente no, porque muchos sólo escuchan a Camarón. Y eso que al propio Camarón le pasó lo mismo cuando sacó 'La leyenda del tiempo' (1979). Ese disco no quería hacerlo ni Paco de Lucía, que era muy abierto de mente… Camarón iba 20 años adelantado.

- Entonces, ¿qué les dice usted a quienes les critican?

- Y.C.: Que no puedo gustar a todo el mundo. Soy muy sincero y siempre digo que prefiero no gustar a 400 gitanos y gustar a 4 millones de payos. Además, hago lo que me gusta y lo que siento. Empezamos el espectáculo cantando una seguiriya en euskera, así que pop tampoco es, y nos gusta añadir elementos novedosos: txalapartaris, dantzaris… No es un espectáculo de flamenco al uso, no suena al flamenco de Barcelona, ni al de Madrid, ni al de Andalucía. La gente nos ha dicho que no suena a flamenco como una crítica pero yo me lo tomo como un halago.

- I.L.: Claro, porque quiere decir que hacéis algo auténtico.

- Y.C.: Es flamenco vasco y en euskera. Es una manera de decir: «Los flamencos del norte sonamos así»·.

- Incluso han acuñado una etiqueta: euskoflamenco.

- Y.C.: No somos de etiquetar pero cuando viene algo nuevo hay que ponerle un nombre, y antes de que nos lo pongan en inglés, lo ponemos nosotros. (Risas)

- ¿Cómo llevan el aprendizaje del euskera?

- Y.C.: Beltza es quien menos mal habla de los cinco. (Risas) Yo lo entiendo a la perfección, fui 'belarriprest' en Euskaraldia, doy muchas patadas al hablar pero lo intento.

- En 'Izarrak' ha mejorado mucho la pronunciación de la '-tz' con respecto al disco…

- Y.C.: Me resulta supercomplicado a nivel técnico, especialmente en la terminación de las palabras. Me ayudó mucho Axular, el técnico de sonido que trabaja con nosotros. En directo me resultará más difícil porque me cuesta hacer las dos cosas a la vez: o pronuncio bien o canto.

- Pero si se tomaran más en serio el aprendizaje del euskera, su música ganaría en autenticidad...

- Y.C.: Claro, y nos encantaría hacer una entrevista completa en euskera, pero habría que sacar tiempo de donde no hay para ir al euskaltegi dos o tres horas al día. Esta experiencia es ideal para las generaciones venideras y sé que mis hijos y los hijos de los del grupo, van a hablar euskera perfectamente. Hoy ya escuchan flamenco y otras músicas en esa lengua. El otro día mi hijo estaba jugando al 'Fornite' y le escuché cantar: «Barakaldokoa naiz eta daukat paro obrero!» ('Euskaldun berriaren balada', de Oskorri). Lo flipa con el videojuego mientras suena a todo volumen el 'Baga biga higa' de Laboa… Pero en su lista de Spotify tiene también a Camarón, a Michael Jackson, el 'Omega' de Morente… Le he inculcado una cultura musical amplia y de eso estoy contento. También estoy feliz de allanar el camino para los que vienen. Mi hijo cantará flamenco en euskera o no, pero en el futuro no será una 'flipada', porque hace años que habremos allanado el camino y se habrá normalizado. Será algo común, dejará de ser noticia…