La canción que une a Paco de Lucía, Sinatra y las Grecas

El genial artista andaluz./
El genial artista andaluz.

El tema 'Entre dos aguas', que llegó a estar 22 semanas en la listas de éxitos, incorpora acordes de 'Te estoy amando locamente'

ANTONIO PANIAGUAMadrid

¿Qué tiene que ver Paco de Lucía con Las Grecas y Frank Sinatra? Parece un chiste de colegial, pero no lo es. Francisco Sánchez Gómez, conocido como Paco de Lucía -hijo de la portuguesa Luzia Gómez, que dio nombre a la estirpe-, aparentemente no le debe nada a un cantante, bebedor y mujeriego que se codeaba con gánsteres de la mafia. Las hermanas Muñoz Barrull, que conformaron uno de los dúos rumberos más populares de España, sí son más afines al mesías de la guitarra. Al fin y al cabo, las augures del 'gipsy rock' apostaron, como Paco de Lucía, por una mezcla de géneros. Pero no vamos a hablar aquí de Las Grecas y sus sones incendiarios. Salen aquí a colación las hermanas Muñoz y el bueno de Frankie -es una forma de hablar- porque algunas de sus creaciones inspiraron a Paco de Lucía para gestar 'Entre dos aguas', el tema con el que flamenco se encaramó a las listas de éxito de la radio comercial. Con esa composición el tocaor estuvo nada menos que 22 semanas en los primeros puestos de las listas de ventas. Además, ese 'boom' le abrió las puertas a uno de los templos de la música culta. De Lucía fue el primer flamenco que actuó, en 1975, en el Teatro Real. Para un tímido enfermizo como el guitarrista, aquello suponía un lastre y una blasfemia. De repente se convertía en alguien más famoso que su querido Camarón de la Isla. Toda una aberración.

Corría el año de 1973 y Paco de Lucía, encerrado en el estudio, daba por concluido uno de los discos más audaces de su carrera, 'Fuente y caudal'. Pero de repente surgió un problema. El productor José Torregrosa, arreglista y transcriptor de las piezas a la partitura, tenía una mala noticia. Faltaba una pista para poder completar el vinilo. Había que rellenar y buscar algo. De Lucía, a quien ya entonces le seducía la improvisación del jazz, empezó a acariciar la guitarra, esa «hija de puta», como la llamaba el artista cuando se le rebelaba. Paco empezó a trastear y el resultado es el que todos conocen. Con un rasgueo que produce vértigo, a una velocidad salvaje, Paco de Lucía consiguió con ese tema que un arte para minorías se convirtiera en todo un éxito musical, una canción escuchada en medio mundo.

Hoy es la cosa más normal del mundo, pero cuando el de Algeciras compuso 'Entre dos aguas' hizo trizas los cánones del flamenco. Por de pronto la instrumentación era insólita: un contrabajo eléctrico, bongos y tumbadoras. Por añadidura, la «rumbita», como se refería a ella el maestro, era la primera improvisación de Paco de Lucía, un hito que preludiaba la fusión entre el jazz y el flamenco.

«Allí mismo, en el estudio, llamé a un bajo y a un bongo», dice el guitarrista en el documental 'Paco de Lucía: la búsqueda', que sobre su carrera hizo su hijo Curro Sánchez. Ramón de Algeciras, hermano de Paco, le acompañaba como segundo guitarra. A ellos se unieron el bongo de José Sánchez, de nombre artístico Pepe Ébano, y el bajo Eduardo Gracia.

Atlántico y Mediterráneo

¿Y por qué llamarlo 'Entre dos aguas'? Unos argumentan que es la manera de llamar a una música mestiza, que toma elementos jazzísticos para enhebrarlo con el flamenco. Para otros, como el que era entonces su mánager, Jesús Quintero, 'El loco de la colina', la explicación es mucho más sencilla. El título habla de los dos mares que se abrazan en la tierra donde nació el músico: el Atlántico y el Mediterráneo. Toda una definición de principios, pues Paco de Lucía supo elevar el flamenco a una cima desconocida gracias al maridaje con otras músicas de raíz, como la bossa nova, el jazz o el blues.

Hay toda una leyenda sobre cómo alumbró De Lucía una de las rumbas más famosas de la historia. Durante muchos años se ha creído que el arranque y la similitud melódica emparentan 'Entre dos aguas' con la canción de Las Grecas 'Te estoy amando locamente'

Felipe Campuzano, que por esos años colaboraba con Paco de Lucía, ideó la canción para el popular dúo. No sólo eso, también compuso para Los Marismeños 'Caramba, Carambita', en la que se adivinan resonancias de 'Entre dos aguas', sobre todo en su parte final. Sin embargo, Jesús Quintero no se cree esta versión. Pero hay un hecho incuestionable, y es que Pepe Ébano y Eduardo Gracia habían participado en la grabación de 'Te estoy amando locamente'.

La rumba más universal de Paco de Lucía incorpora algunas falsetas de la canción compuesta por Felipe Campuzano. Algo que también ocurre con los tangos 'Los pinares', presentes en el mismo álbum.

Un amigo de Paco de la infancia, José Luis Martín Anula, invoca otra hipótesis que recoge en su libro Juan José Téllez. Éste, autor de la biografía 'Paco de Lucía. El hijo de la Portuguesa', asegura que los acordes concebidos por el guitarrista de Algeciras son muy parecidos a 'Fly me to the moon' de Frank Sinatra. Paco de Lucía confirió a su creación un punteado doble. «Yo solía meter esa canción por rumbas y a Paco le gustaba mucho», cuenta Martín a Téllez.

Lo curioso del caso es que al principio 'Fuente y caudal', el disco que incluía 'Entre dos aguas', no tuvo ninguna repercusión. El elepé, publicado por Polygram y que pronto quedó descatalogado, apenas vendió 300 copias. Fue entonces cuando al cabo de un año, en 1974, Quintero pidió ayuda a un grupo de periodistas amigos: Carlos Tena, Moncho Alpuente y Gonzalo García Pelayo. Mediados los años 70, el primero dirigía y presentaba en Radio Nacional de España 'Para vosotros jóvenes', y el segundo estaba al frente de 'Mundo Pop', un programa de TVE. Gonzalo García Pelayo, el mismo que luego hizo saltar la banca de los casinos, trabajaba con los dos. «Quintero, que estaba muy decepcionado con el devenir de disco, propuso a Tena y Alpuente que apoyaran la emisión de 'Entre dos aguas' en RNE y TVE. Ellos se entusiasmaron porque veían que la canción tenía un potencial enorme». La radio público llegó a pinchar hasta tres veces por semana 'Entre dos aguas', y la compañía, al ver que el tema funcionaba, le dio una segunda oportunidad y editó un sencillo, a pesar de que la rumba duraba unos seis minutos. «Fue todo un pelotazo. Se vendió como 'single', con 'Aires choqueros' en la cara B, y se despacharon más de 300.000 copias», dice García Pelayo.

Juergas de alcohol

Para Téllez, 'Entre dos aguas' se convirtió en un estandarte musical de la Transición. Pero fue mucho más que el emblema de un tiempo. El cante jondo había sido tradicionalmente una música asociada a la mala vida, cantes del lumpen que sonaban en juergas de alcohol y noches de prostíbulos, canciones que entonaban los gitanos y que a lo sumo unos señoritos andaluces se avenían a acompañar con las palmas. En los años setenta el flamenco no había traspasado aún las fronteras en que estaba confinado, aunque, eso sí, por lo menos gozaba de predicamento entre los progres y algunos círculos intelectuales. Fue a partir de 'Entre dos aguas' que el flamenco rompió ese enclaustramiento, hasta el punto de que era lo más escuchado en discotecas y emisoras de radio.

Ya se ha dicho que 'Entre dos aguas' nació fruto de la improvisación, como en una 'jam session'. Lo más llamativo del asunto es que a Paco de Lucía le costó horrores relajarse y dejarse llevar por el fluir del jazz. No es nada raro, pues en el flamenco, cada falseta, cada paso de baile, aunque puedan parecer espontáneos, están asentada en una preparación concienzuda. Paco de Lucía, el afán perfeccionista hecho carne, se esforzaba lo inimaginable. Cuando tocaba con John McLaughlin y Larry Coryell (luego reemplazado por Al Di Meola), acababa con unos dolores de espalda terribles. Un día le preguntó a McLaughlin que le enseñase a improvisar. El guitarrista británico creyó que le tomaban el pelo. ¡Paco de Lucía pidiendo lecciones! Una vez que salió de la perplejidad -no se olvide que el de Algeciras no sabía leer una partitura- el guitarrista británico le dio unas cuantas nociones técnicas. Le habló de cómo se relacionaban algunos acordes con escalas específicas. Entonces Paco de Lucía vio la luz y perdió los complejos. Desde entonces los dolores de espalda los debieron de sufrir los otros.

Félix Grande, poeta y flamencólogo, quedó anonadado cuando escuchó a 'El hijo de la Portuguesa'. Grande, que tenía vocación de guitarrista, abdicó de sus querencias para no hacer el ridículo. «No tenía sentido para mí seguir esforzándome cuando tenía delante al artista de guitarra más lujuriosa, más temible, más hermosa». Por eso le dedicó un poema. Pese a su amistad, Félix Grande abrigaba motivos para tenerle inquina. «Paco está diez mundos por encima del mundo», dijo una vez. «Las horas que le ha echado a la guitarra no pueden sumarse ya. Paco nos ha jodido a todos los demás».