Mingo Balaguer: «La armónica no tiene límites»

Mingo Balaguer, ayer ante el escenario de la Benta en Hondarribia. Noa Voll Damn & The Hell Drinkers abrieron ayer el programa de conciertos en Benta. Cientos de aficionados siguieron el concierto de Noa Voll./LUSA LUSA LUSA
Mingo Balaguer, ayer ante el escenario de la Benta en Hondarribia. Noa Voll Damn & The Hell Drinkers abrieron ayer el programa de conciertos en Benta. Cientos de aficionados siguieron el concierto de Noa Voll. / LUSA LUSA LUSA
Mingo Balaguer, Armonicista y cantante

El músico sevillano es una de las 13 estrellas del Estado que esta noche participarán en la iniciativa Crossroads

Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

Nacido en 1957, el armonicista y cantante participará esta noche en la segunda edición de 'Crossroads', que reunirá en la Benta a 13 estrellas del blues español. Además, este obrero del género que milita en media docena de combos, pondrá sus pulmones al servicio de la cantante de San Francisco Tia Carroll, que actuará mañana por la tarde en la Plaza de Armas, y también estará en la jam session del domingo.

- ¿De qué país es la armónica?

- La armónica viene de Alemania, las primeras se hicieron allí y los fabricantes más antiguos son germanos: Hohner o Seydel, que me patrocina a mí, son dos ejemplos... Por alguna razón el instrumento se hizo popular en EEUU en los años 20, 30 y 40, primero en el jazz y el swing, y después, en el blues; tanto que una banda sin armonicista no tenía mucho futuro. De todos modos, hay gente que cree que el origen de la armónica se remonta a la antigua China, pero el tema daría para una tesis...

- ¿Cómo la descubrió usted?

- Vi a un chico con la armónica en una excursión del colegio y su sonido me dejó tocado. Entonces tuve la intuición de que yo sería capaz de tocar ese instrumento: le pedí a mi madre que me comprara una y empecé a aprender de modo autodidacta sin saber siquiera qué era el blues. Yo soy de 1957 y en la época del Generalísimo poco blues se escuchaba en Sevilla. Gracias a los discos que llegaban de las bases americanas de Morón o Rota comencé a escuchar rock and roll pero luego fui descubriendo sus orígenes en el blues: primero a los británicos, John Mayall y Eric Clapton, y luego a Sonny Boy Williamson, Muddy Waters, James Cotton... Me quedé alucinado y comencé a profundizar.

«Antes que estar rodeado de virtuosos, prefiero tocar con músicos que controlan el lenguaje»

- ¿Cuáles son las posibilidades de un instrumento tan pequeño y aparentemente sencillo?

- No tiene límites. Las hay de todo tipo: cromáticas, diatónicas, de trémolo, de bajo, grave... Son capaces de originar todo tipo de sonidos y hay virtuosos que obtienen notas casi de donde no las hay. Es un instrumento muy versátil y se le puede sacar muchísimo rendimiento sabiéndolo tocar.

- ¿Cuáles son los requisitos de un buen armonicista de blues?

- Para tocar cualquier instrumento en el blues lo fundamental es conocer muy bien el lenguaje. Particularmente, antes que estar rodeado de virtuosos prefiero tocar con bajistas, guitarristas o baterías que controlan el lenguaje. Luego tienes que practicar, escuchar a los clásicos... La armónica tiene algo especial que te engancha y te absorbe.

- ¿Y es exigente a nivel físico?

- Como ocurre con el saxo o el trombón, debes habituarte. Evidentemente, cuando estás empezando soplas dos veces y te mareas, pero si llevas tantos años te acostumbras...

- ¿Es totalmente autodidacta?

- Sí, soy incapaz de leer una partitura y toco de oído. En mi época cuando empezamos aquí no había información. Hoy hay todo tipo de tutoriales en Internet, pero nosotros sólo podíamos fijarnos unos en otros, machacar los discos y copiar lo que escuchábamos...

- ¿Quiénes son sus armonicistas favoritos?

- Los de la vieja escuela. Little Walte fue uno de los precursores de la armónica electrificada a través de micrófono y amplificador, y también me flipan Sonny Boy Williamson, Big Water Horton, James Cotton... Hoy también hay infinidad de ellos: Kim Wilson, Rick String, Mark Hummel...

- En España tampoco faltan... Usted tocará junto a Joan Pau Comellas en Hondarribia, donde otras veces ha estado Ñaco Goñi...

- Ahora mismo el panorama nacional está de maravilla: Antonio Serrano, Emilio Arsuaga y Marcos Coll, de Madrid; Danny Boy, de Valencia; Víctor Puertas y Blas Picón, de Barcelona... Con Emilio Arsuaga y Joaco Rodríguez estoy en Seydel Harp Attack, un trío de armónicas... Con Danny Boy y Ñaco Goñi he coincidido infinidad de veces... Todos somos amigos y compartimos nuestro amor por el blues y la armónica.

- Dan la impresión de ser una familia muy bien avenida...

- En general, la relación entre los miembros de la comunidad bluesera en España es magnífica, no hay ningún tipo de aspereza. Al contrario, estamos deseando vernos y tocar juntos.

- Además de su participación esta noche en 'Crossroads', mañana sábado estará en la banda de la cantante estadounidense Tia Carroll, con quien usted tocará... y también cantará.

- Tras mi paso por la Caledonia Blues Band, The Blues Machine y The Blues Blasters, en 2002 fundé mi primer cuarteto andaluz, Mingo & The Blues Intruders, y empecé a cantar. No tenía ni idea y estuve un año aprendiendo con un profesor a controlar la voz, a respirar... Ahora compagino ese grupo con el trío de armónicas, con Mingo-Coloma-Simón Blues Express, Mingo-Sanpa & Bárez Bros, Mingo Balaguer & Félix Slim, Blues Train...

«La relación entre los miembros de la comunidad bluesera española es magnífica»

- Es usted un auténtico obrero del blues...

- (Risas) Ando de freelance, no paro de maquinar y me acoplo a diferentes músicos internacionales y del Estado.

- Es usted un habitual del Hondarribia Blues Festival. ¿Qué le parece?

- Es uno de los mejores de España... Soy amigo personal de su director, Carlos Malles, desde hace años. Ambos estamos en una banda, Blues Train, en la que él toca la batería. El festival es una maravilla empezando por su entorno, que es encantador, el mar, la gastronomía, la gran afluencia de público, el trato de la organización... Se lo curran de un modo impresionante pese al estrés que conlleva por la cantidad de bandas y los numerosos quebraderos de cabeza que conlleva.

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