Muere a los 102 años el arquitecto Ieoh Ming Pei, padre de la pirámide del Louvre

El arquitecto estadounidense de origen chino Ieoh Ming Pei frente a la pirámide del Louvre./EP
El arquitecto estadounidense de origen chino Ieoh Ming Pei frente a la pirámide del Louvre. / EP

Ganó el premio Pritzker en 1983 | También es autor del Banco de China en Hong Kong, el Museo de Arte Islámico en Doha o la ampliación de la Galería Nacional de Washington

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

El arquitecto Ieoh Ming Pei, uno de los más importantes del siglo XX, ha fallecido a los 102 años, según ha confirmado su hijo, el también arquitecto Li Chung Pei, al diario 'The New York Times'.

El magistral arquitecto firmó muchos proyectos audaces, casando modernidad y tradición en una larga vida profesional, pero será para siempre el forjador de la pirámide del Museo del Louvre en París, inaugurada hace treinta años. El estadounidense de origen chino, diseñó también edificios tan osados como el Banco de China en Hong Kong, el Museo de Arte Islámico en Doha o el ala este de la Galería Nacional de Arte, en Washington, en los que la modernidad no está reñida con el clasicismo y la pureza de lineas. Fue ganador en 1983 del premio Pritzker, el Nobel de arquitectura.

Nacido el 26 de abril de 1917 en la ciudad china de Cantón, creció en una noble familia originaria de Suzhou, 'la Venecia del Oriente'. Su padre era un destacado banquero. Su madre, flautista y experta en caligrafía, le procuró una educación artística que incluyó retiros en monasterios budistas. Murió cuando Pei tenía 13 años, pero la huella materna fue crucial. «Nací en China y allí recibí lo esencial de mi educación», repetía Pei, que no olvidó jamás sus raíces y que llegó en 1935 a Estados Unidos para estudiar en el mítico MIT, el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Tras graduare en esta elitista fábrica de genios y premios Nobel, fue alumno en la Universidad de Harvard de Walter Gropius, fundador de la Bauhaus y gran teórico del estilo internacional.

Adoptó la nacionalidad estadounidense en 1954, cuando la revolución comunista arruinó a su familia y su regreso a China se complicó. Fue profesor en Harvard (1945-1948) y dirigió luego el estudio de Webb & Knapp (1948-1955) antes de crear su propia firma, I.M. Pei y asociados. El Mile High Center en Denver (1956) fue el primer gran encargo de una larga serie, con hitos como el Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas en Boulder (1967) o la Torre John Hancock en Boston (1973).

Fue Jackie Kennedy, exprimera dama estadounidense, quien impulsó su carrera al encargarle a mediado de los sesenta el diseño de la Biblioteca J.F. Kennedy en honor de su marido asesinado. Se inauguró en 1979 e hizo crecer en todo el mundo el prestigio de Pei, que añadiría a su lista proyectos como la alcaldía de Dallas, (1978), el Hotel Xiangshan en Pekín (1983) y el Centro de Congresos y Exposiciones en Nueva York (1985).

Repensar el Louvre

En 1978 Pei amplió la Galería Nacional de Arte en Washington, caracterizada por un atrio triangular transparente. No era muy conocido en Francia cuando en 1983 el entonces presidente, el socialista François Miterrand, encandilado con la obra de Pei en Washington, le encargó «repensar» el Louvre. Su audaz proyecto en torno a una enorme pirámide de vidrio y acero de 21 metros de altura desencadenó violentas pasiones a favor y en contra, se inauguró en 1989.

Ming Pei, un icono de la arquitectura

Ideó una entrada subterránea al museo coronada por la gigantesca pirámide translucida. La polémica fue tan monumental como el proyecto y un infierno para el arquitecto, sorprendido por violentas reacciones que rozaron la xenofobia. Considerado como uno de los principales logros arquitectónicos de la era Miterrand y un hito de la modernidad, el Louvre ha sido víctima de su éxito, con más de ocho millones de visitantes anuales. «Fue el mayor desafío que un arquitecto puede afrontar», admitió Pei, que nunca se había intervenido en un enclave tan cargado de historia. «Basta con posar los ojos en el edificio para sentir la presencia del pasado, el espíritu del lugar», reconoció.

En 1982 aceptó edificar la nueva sede del Banco de China en Hong Kong, tras consultar a su padre, director de la entidad. Concibió una torre de 315 metros de altura con fachada de facetas triangulares que devino en uno de los edificios más icónicos de la excolonia británica. Pei dejó también su impronta en Berlín, donde construyó en 2003 el audaz acceso helicoidal del Museo de la Historia de Alemania. Autor del Salón de la Fama del Rock en Cleveland o el Centro de Ciencia de Macao en China, su último proyecto es el Museo de Arte Islámico en Doha (Catar), inaugurado en 2008 e inspiró en la mezquita Ibn Tulun de El Cairo.

De menuda anatomía y luciendo su maliciosa sonrisa tras sus gafas redondas, Pei adquirió renombre mundial y acumuló las distinciones internacionales más prestigiosas, como el Premio Imperial japonés, la Medallas de Oro del Instituto Americano de Arquitectos (AIA) y del Royal Institute of British Architects, o la Medalla Presidencial de la Libertad, la más alta condecoración civil en los Estados Unidos.

«Ieoh Ming Pei ha ofrecido a este siglo algunos de sus espacios interiores y formas exteriores más hermosos. El significado de su obra va mucho más allá de ellas, ya que su inquietud ha sido siempre el entorno en el cual sus edificios se alzan», dijo en 1983 Carleton Smith, secretario entonces del jurado de los premios Pritzker, al anunciar el premio.

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