De compras en 'la catedral de la verdura'

La carpa de la plazaUnzaga había dado quehablar con su altura, y ayer se llenó tambiénde color con una granferia. / FOTOS: FÉLIX MORQUECHO
La carpa de la plazaUnzaga había dado quehablar con su altura, y ayer se llenó tambiénde color con una granferia. / FOTOS: FÉLIX MORQUECHO

La Feria de San Andrés registró una gran afluencia de visitantes y mantuvo el nivel de calidad habitual |

Félix Morquecho
FÉLIX MORQUECHO EIBAR.

Cualquier otro día del año es imposible que el centro de Eibar concentre semejante variedad y calidad de productos, pero en San Andrés todo se alinea para llenar las bolsas de los consumidores con alimentos de primera. En las últimas semanas se había hablado mucho de la carpa ubicada en la plaza de Unzaga. La misma que en los últimos días ha albergado concursos y conciertos sorprendía por su altura, y alguno ya se había atrevido a anunciarla como 'la catedral de la verdura'. Eibar ya contaba con una catedral, la de la pelota a mano, pero desde ayer presume de un nuevo monumento, eso sí, profano y temporal.

El contenido de la carpa no defraudó y muchos visitantes se sorprendían por la variedad de productos. Algunas se fijaban en el número de clases de pimientos y familiares, con todo tipo de colores y tamaños. Plantas enteras también despertaban el interés del público en un día lectivo para muchos, con tiempo para preguntar a quienes más saben y enseñar a los más pequeños. Pero más allá de la ocasión para ver cosas nuevas y salir de la carpa con más conocimientos, las bolsas también se llenan en la Feria de San Andrés. «Yo vengo de Urretxu y te puedo decir que aquí se vende más que en la feria de Santa Lucía» señalaba un productor entre cliente y cliente.

La carpa de la plaza de Unzaga no fue la única que se llenó ayer, ya que las concurridas escaleras mecánicas de Txaltxa Zelai no dejaron de transportar visitantes. «¡Qué oscuro!» reconocía una visitante nada más entrar en la larga carpa. El pan y la repostería llamaban la atención junto a otros productos, y también las flores despertaron comentarios, por su imagen y también por su aroma.

El día, seco durante toda la mañana, animó a salir a la calle y disfrutar de la feria. Bien lo notaron los integrantes del club Urbat de waterpolo, que no daban abasto en su puesto de talos, ante unas colas deseosas de disfrutar de uno de los tentempiés más solicitados en el día de San Andrés.

Once en la valoración

La Feria agrícola cumplía ayer 40 años y lo hacía con la misma apuesta por la calidad que en las ediciones anteriores. «El jurado que viene aquí es gente que entiende, el nivel es muy alto» indicaba uno de los productores sin la sospecha de haberse llevado premio. Hasta once personas participan en la valoración de las distintas categorías y ayer escogieron a ganadores que en muchos casos vienen manteniendo un nivel alto y repiten de año en año. En verduras ganó el markinarra Alejandro Arrieta seguido del caserío eibarrés Loixola. Este ganó también el premio al caserío local y la mejor presentación, categoría en la que fue segunda Ezozi Etxebarria del caserío Arizaga de Soraluze.

En frutas ganó Igor Lete de Ispaster seguido de Juan Elosegui de Gabiria. Eugenio Elorza se llevó a Segura el premio en la categoría de miel, por delante del oñatiarra Mikel Jauregialzo. A la localidad de Berastegi se fue el primer premio en queso a través de Jose Inaxio Ugartemendia, y el segundo fue para José Ramón Etxabe de Urretxu. Finalmente la competida categoría de pan tuvo como ganador a Jonatan Saratxaga de Güeñes, y segundo fue Jesús Garate de Izurtza.

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