Ciclos alaveses a Santiago

Participantes en la primera The Moped Route, antes del arranque desde Vitoria. /  IGOR AIZPURU
Participantes en la primera The Moped Route, antes del arranque desde Vitoria. / IGOR AIZPURU

Aficionados de Vitoria volverán a hacer la Ruta Jacobea en ciclomotor, en junio

Natxo Artundo
NATXO ARTUNDO VITORIA.

Sergio Hierro va a volver a las andadas. O rodadas. Junto a otra serie de entusiastas, va a hacer una ruta hasta Santiago de Compostela. Será en la tercera semana de junio de 2019, «cuando los días son más largos», explica el impulsor de The Moped Route. Y es que la caravana de ciclomotores clásicos que la pasada Semana Santa se lanzó a la aventura desde la capital alavesa se va a reeditar en una época en la que se pueda disfrutar más del paisaje. No en vano las esforzadas máquinas, con 49 centímetros cúbicos y refrigeración por aire, circularán a velocidades que dejarán contemplar construcciones, orografías y parajes diversos.

Las bases para la segunda aventura se van a presentar este sábado hacia las 20.00 horas en La Perdición Rock Club (Calle Artapadura, 2) de Vitoria, dentro de la fiesta del primer aniversario del Gasteiz Classic Club. «La gente que estuvo el año pasado quedó muy satisfecha y han sido quienes han empujado. Hay novedades, no tanto para corregir como para mejorar. A nivel climatológico fue extraño y la Semana Santa, muy pronto. Por eso nos hemos querido curar en salud y saldremos en junio», precisa Hierro, consciente de que la primavera puede ser inestable hasta extremos insospechados.

Agrega el organizador que «contaremos con un vehículo de apoyo. En realidad, sirve para llevar los equipajes de la gente, puesto que los ciclomotores notan 20 o 40 kilos extra, sobre todo a la hora de subir un puerto». Lo que no está claro es si quienes pilotan las máquinas se someterán a una conveniente 'operación bikini' previa a la partida de la caravana. «Lo hemos intentado y aún estamos a tiempo. Yo, al menos, no lo llevo bien», confiesa Hierro. «A los repetidores del año pasado les veo prácticamente igual, ja, ja». Y menos casi en vísperas de las celebraciones navideñas.

Eso sí, el vehículo de apoyo servirá también para que «si algún participante se quedase tirado por alguna razón, en medio de la nada, se le pueda acercar a algún núcleo de población o gasolinera, para que pueda llamar a su asistencia o reparar, más cómodamente». De momento, las intenciones están bien claras: etapas de 150 kilómetros, con nueve noches en diversos alojamientos y con desayuno. «Hemos decidido incluirlo para garantizar que todos los participantes descansen y empiecen bien la siguiente jornada».

Participación más abierta

Al final, se trata de una pequeña aventura, a pocas horas de casa. «Es algo que tenemos ahí cerca y no lo disfrutamos. Cuando viajamos, lo hacemos por autovías. Hay aldeas, lugares por los que pasamos y te dan ganas de tomar un café o hablar con alguien. Es muy importante disfrutar, hacer un viaje diferente, conocer gentes y lugares con los que no coincides normalmente. Y con toda esa riqueza gastronómica... No podemos perdérnoslo», argumenta Sergio Hierro. «La verdad es que luego la gente se agrupa por amistad o porque sus vehículos andan parecido... La ruta del año pasado dio muchas alegrías».

Los ciclomotores responden a «una mecánica sencilla y bastante robusta», pero «hay gente que nos dice que ya es difícil encontrar estos vehículos. La mayoría no llevaba matrículas o eran placas municipales. Luego, los que quisieron se pusieron las matrículas amarillas, pero los que no tienen no pueden circular. Hemos abierto la horquilla: 49 centímetros cúbicos, refrigerados por aire», lo que podría incluir en la ruta incluso algún motocarro. Más ruedas.

 

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