¿Es o no es obra de Eiffel?

El ingeniero francés construyó la torre parisina y cardó mucha lana pero se llevó demasiada fama. ¿Fue Gustave Eiffel al autor de la marquesina de la Estación del Norte? ¿Y del quiosco del Boulevard?

GONTZAL LARGO
La marquesina de la Estación del Norte se facturó en los talleres de Eiffel. [LUSA]/
La marquesina de la Estación del Norte se facturó en los talleres de Eiffel. [LUSA]

Más de uno de ustedes lo habrá oído. Alguno, incluso, lo habrá comunicado a sus allegados o amigos, mientras ejercía de Cicerón en una visita por San Sebastián: «El quiosco de música del Boulevard es obra de Gustave Eiffel, el autor de la famosa torre de París». La afirmación, por supuesto, es errónea, lo que no impide que haya formado parte del imaginario popular donostiarra durante décadas. Su delicada factura, las columnas de fundición, la estética francesa y el inevitable regusto a Belle Epoque, propio de muchas construcciones de principios del siglo XX, han conspirado durante todo este tiempo para que el saber colectivo -a menudo en el error- lo haya atribuido al arquitecto e ingeniero galo. Falso. El quiosco donostiarra no es francés, sino maño, obra de Ricardo Magdalena.

Pero la sombra de Eiffel es larga y poderosa. Lo demuestra la cantidad infinita de obras que se le han atribuido a lo largo y ancho de la geografía española: rara es la ciudad o pueblo que cuente con una estructura metálica cuya autoría no se le haya imputado. El recinto musical del Boulevard es sólo una de ellas, una diminuta. Por ello, cuando descubrimos que, en un folleto editado por el Centro de Atracción y Turismo de San Sebastián, se informaba contundentemente que la marquesina de la Estación del Norte era obra de Gustave Eiffel tuvimos el mismo déjà vu. ¿Nos encontrábamos, de nuevo, ante otra leyenda urbana eiffeliana? ¿Es la citada estructura obra del creador de la torre o, por el contrario, semejante aseveración era absolutamente gratuita? ¿Habían creado los donostiarras un mito popular para engalanar su ciudad?

No tardamos en consultar la siempre reveladora Guía de Arquitectura de Donostia-San Sebastián, obra de Miguel Arsuaga y Luis Sesé, en cuya página 159 se desglosan las interioridades de la citada estación de tren. En ningún momento el texto hacía mención alguna a Gustave Eiffel, pero sí a Letourneur -que comandó la obra original de 1863- y a Biarez, «quien construyó más tarde, en 1880, la estructura de la cubierta y quien realizó otras ampliaciones como por ejemplo el hotel». Así, ¿nos encontrábamos ante una intoxicación, propia de un exacerbado donostiarrismo? El rastro de la hipotética firma del famoso galo se hacía cada vez más difuso. A ello tampoco contribuyó descubrir que, en León, existe el mismo mito, aplicado al mismo edificio: es habitual, entre los leoneses, considerar que su estación -también bautizada como 'del Norte'- es obra de nuestro francés favorito, cosa que tampoco es cierta. En Gipuzkoa, también se da un caso similar y harto ilustrativo con el famoso viaducto de Ormaiztegi, atribuido en numerosas ocasiones a Gustave, pero facturado, en realidad, por Alexander Lavalley, que era ingeniero jefe de obra de la empresa M.M. Ernest Gouin et Cie.

Llegados a este punto, sólo podíamos recurrir a Juanjo Olaizola, Director del Museo Vasco del Ferrocarril de EuskoTren en Azpeitia y apasionado erudito en todo lo concerniente al mundo de los trenes. Éste nos atendió con la diligencia, eficacia y entusiasmo habituales, respondiendo a nuestras preguntas y buceando en los archivos del museo cuando había que confirmar alguno de los datos. La pregunta que habíamos de plantearle era bien sencilla: ¿Tuvo algo que ver el autor de la torre parisina con la estación donostiarra? Su respuesta fue clara y concisa: «Eiffel, además de ser ingeniero de proyectos, tenía su propia empresa, Talleres Eiffel, donde se fabricaban los artefactos que diseñaba. ¿Eran todos ideados por él? Suponemos que sí. Al ser el dueño de la empresa, supervisaría los proyectos...» ¿Y qué sabemos de la marquesina de San Sebastián? Olaizola continúa: «Sin duda, salió de los talleres de construcciones metálicas que él fundó, al igual que la estructura de la estación de Santander, que desapareció en 1941, debido al fuego que arrasó la ciudad. Ambas fueron contratadas por la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España. Aunque reformada y restaurada, la de San Sebastián es la estructura original. Letorneur fue el que hizo el edificio original y, posteriormente, Biarez levantó las dos alas laterales y contrató la marquesina en los talleres franceses. Se trata de una estructura prefabricada que venía en piezas desde los talleres. Era un kit de construcción que se construía como un mecano». Nuestras pesquisas en compañía del director del museo no se quedaron ahí. Así, con la ayuda de varios artículos de revistas ferroviarias y el listado de las realizaciones del artista, desglosadas en la biografía 'Gustave Eiffel' de Bertrand Lemoine (Editorial Stylos, 1986), Olaizola concluyó que la marquesina de la Estación del Norte es la única estructura facturada en los talleres Eiffel que todavía permanece en uso en España. Hubo algunas más como varios puentes en la línea de Cáceres y en la que conducía a Asturias, pero el paso del tiempo y las nuevas estructuras de hormigón acabaron jubilando las creaciones de Eiffel. Asimismo, en Portugal también cuentan con una única obra del ingeniero galo, aunque ésta no se encuentre operativa: el puente de Maria Pia, en Oporto.

Curiosamente, un sutil rastreo por la red de redes en busca de datos sobre las actuaciones del popular ingeniero en España confirma que, en demasiadas ocasiones, Internet es una fantástica fuente de desinformación, desvelándonos que las estaciones de Medina del Campo, Valladolid o León fueron facturadas por Eiffel. A pesar de su extremo parecido con la de San Sebastián -palpable incluso en el característico color bermellón-, ninguna de éstas fue obra de Gustave. ¿Enigma resuelto? ¿SABE ALGO QUE NOSOTROS NO SEPAMOS?I ¿Conoce algún secreto de San Sebastián que le gustaría compartir? ¿Tiene alguna pregunta, propuesta o corrección que podría ayudar a arrojar algo de luz sobre aspectos insólitos de nuestra ciudad? Escriba una carta a El Diario Vasco indicando bien claro 'San Sebastián insólito' o un e-mail a: info@gontzallargo.com.

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