Diario Vasco

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Ramón Jáuregui, en el centro Koldo Mitxelena de San Sebastián. / LUIS MICHELENA

«Sánchez es pasado. Díaz puede ser la candidata y López, también»

  • Ramón Jáuregui. portavoz del PSOE en la Eurocámara y exvicelehendakari, Defiende una reforma federal de la Constitución que permita a Euskadi y a Cataluña «renovar su estatus en España»

Ramón Jáuregui (San Sebastián, 1948) es portavoz de los socialistas españoles en el Parlamento Europeo desde hace poco más de un mes, tras abandonar el cargo Iratxe García como consecuencia de la dimisión de Pedro Sánchez. Se lo pidió el presidente de la gestora del PSOE y lo ha asumido como «un servicio más a la 'casa'» a la que llegó hace más de 40 años. El político vasco, preocupado por el «daño enorme» que Donald Trump y otros extremismos causan a la democracia, trabaja en la ponencia política para el futuro congreso del partido. Su propuesta para elegir el líder pasa por un acuerdo orgánico sobre el candidato.

-Desde el corazón de Europa, con el auge de la ultraderecha y los populismos, ¿cómo se ven los problemas de su partido en España?

-Mi única reflexión viviendo la política europea muy intensamente, porque paso allí incluso los fines de semana, es que el PSOE tiene que ser un partido clave en España. Si no, el país lo pasará mal y Europa también lo sufrirá. Estoy convencido de que una izquierda moderna global es cada vez más necesaria. Nuestro principal proyecto es hacer fuerte Europa y democratizar la globalización. En eso es donde quiero ver a mi partido, por eso mi mirada es un poco más amplia que la estrictamente nacional.

-¿Cómo ha vivido la crisis?

-Ha sido bastante duro, porque yo me lancé a la defensa de la abstención cuando se produjo la dimisión de Pedro Sánchez y la gestora me pidió que saliera en los medios a defender esa posición. Creí que era una decisión más obvia que la que he comprobado después al descubrir que había una militancia apasionada en el 'no'. He visto a mis compañeros en las bases con una tensión emocional incompatible con el razonamiento político en muchos casos. Durante todos estos últimos meses nos habíamos estado regodeando en el liderazgo del 'no' y no hemos hecho ese razonamiento político respecto de las otras alternativas.

-¿A qué se refiere exactamente?

-El PSOE no ha jugado bien sus bazas. Después de que Podemos negara el apoyo al pacto PSOE-Ciudadanos, teníamos que haber reclamado al PP que se presentara y haber facilitado la investidura de Rajoy. A diferencia de hoy, tendríamos un acuerdo PSOE-C's, seríamos los líderes absolutos de la oposición, habríamos dejado perfectamente claro que Podemos era el culpable de que no hubiera habido un gobierno alternativo, y tendríamos al PP con 123 diputados; hoy lo tenemos con 170. Esa es la diferencia. Cuando me tocó venir y salir en los medios, porque llevaba retirado de la trinchera mediática unos dos años, me encontré -un poco ingenuamente tengo que confesarlo- que mis argumentaciones, que las hice con claridad desde el principio, no eran comprendidas porque la militancia estaba emocionalmente predispuesta a lo contrario.

-El partido en Euskadi, precisamente, ha sido un gran defensor del 'no'.

-Sí, por eso ha sido un poco más duro para mí, porque muchos amigos y compañeros e incluso familiares se sorprendieron de mi posición. Bueno... qué le vamos a hacer.

-¿Su postura le ha traído disgustos?

-Sí. No ha sido grato, pero estoy tan convencido de lo que hemos hecho que creo que es un servicio que yo tenía que hacer. Porque, desgraciadamente, no hay tantas personas en mi partido para hacer lo que he hecho.

-¿Vio la entrevista de Pedro Sánchez en televisión tras dejar su acta de diputado?

-A medias.

-¿Qué le pareció?

-No me gustó.

-¿Por qué?

-Porque no vi una sola palabra respecto de lo que es el proyecto del PSOE para España, no escuché una palabra sobre los problemas del país, y porque competir con Podemos, en clave de radicalidad, nos lleva al desastre. Ese no es el camino. Nosotros no podemos aspirar a ser la mayoría de una izquierda minoritaria. Es un error. Tenemos que ser la alternativa a la derecha, sin olvidar que 5 millones de españoles están en el centro sociológico y pueden votar indistintamente a partidos muy diversos incluidos el PP, Ciudadanos y el PSOE.

-Sánchez habló de España como una nación de naciones. ¿Cómo se hila esa postura con el documento de Granada y la conferencia política que usted redactó en 2013? ¿Qué queda hoy de los dos documentos?

-Queda mucho. A mí lo que diga Pedro Sánchez no me interesa porque creo que es pasado, sinceramente. En todo caso, sobre la conferencia política que construí en el partido y el documento de Granada que redacté, de puño y letra, junto con Alfredo Pérez Rubalcaba, tengo una idea clara de lo que tenemos que hacer y tenemos que ser. Hay que hacer una reforma al modelo territorial español, con inspiración federal, hay que cambiar el título VIII de la Constitución por lo tanto y hay que aprovechar que esa reforma permita una renovación de algunos estatutos. En particular, Cataluña y el País Vasco tienen que aprovechar ese nuevo marco para renovar su estatus en España. Cómo se llamen me parece un debate menor, los debates semánticos no nos llevan a ninguna parte. Lo que importa es que seamos capaces de que decidamos juntos, y esa decisión conjunta pasa por que la Constitución nueva, renovada, sea aprobada en Cataluña y en Euskadi; también inclusive, si es posible al mismo tiempo o sucesivamente, el nuevo Estatuto. Este es el camino. Fuera de este formato todo es peligroso para España, sea el derecho a decidir, los referéndums independentistas o la ausencia de respuestas a la demanda identitaria que se plantea en estas comunidades.

-El PSE dice que no tiene miedo a referirse a Euskadi como nación. ¿Usted tampoco?

-Me parece un debate menor. Yo acepto lo que aprobamos en el Estatuto de Cataluña y es que los catalanes se consideraban nación. Es una manera de encontrar una solución, pero no haré un debate semántico.

-Desde su experiencia de tantos años en el partido ¿cree que ésta es su peor crisis?

-No me parece la peor. No sé si porque la vivo a distancia. Es una cuestión que la vamos a resolver, incluso creo que el debate ha terminado en ese sentido. No veo recorrido a una fractura interna, porque hay una gran mayoría del PSOE que cree que nuestro papel ya está definido en la nueva legislatura: ser líderes de la oposición con capacidad de agrupar mayorías del 'no' al gobierno. No soy de los que cree que tenemos que gobernar desde el Parlamento, eso no es posible, pero hay mayorías del 'no' que pueden doblar el brazo al PP en muchas cosas. Y veo un PSOE con capacidad de pacto con el Gobierno sobre las cosas que España reclama.

-¿La decisión de abstenerse les va a penalizar en el futuro?

-Ya pasó.

-¿...?

-Ya pasó. Sí. Ya nos abstuvimos, lo decidió el partido y hay un Gobierno. Ahora toca acordar cómo jugamos ese papel, lo demás es puro pasado.

-¿La crisis iba a acabar llegando sí o sí porque el germen ya estaba?

-No. Ha ocurrido porque no hemos gestionado bien la diabólica situación que se creó en las elecciones de diciembre y junio.

-¿Defiende la consulta a la militancia, eso de un militante, un voto?

-Para elegir el secretario general sí. Con lo que no estoy de acuerdo es con que todos los militantes tengan que decidir la opción política del partido. Para eso nos eligen los militantes, para que tomemos decisiones.

-¿Hay banquillo en el PSOE para afrontar el futuro liderazgo?

-Vamos a hacer un congreso, no se cuándo porque la gestora lo tiene que decidir, pero hace falta hacer una reflexión política previa. Hay que hacer una ponencia política interesante, actualizada y modernizar las respuestas para ofrecernos como partido solvente, que ofrece confianza. Somos un partido de pacto, no de pancarta. La ponencia hay que elaborarla en los próximos meses. Cuando la tengamos, paralelamente, hay que concitar un acuerdo orgánico.

-¿En qué se basaría ese acuerdo?

-Es la posibilidad de que el congreso, cuando se celebre, tenga un solo candidato a las primarias. Yo deseo ese acuerdo orgánico porque sería bueno para no perpetuar la fractura, superarla, adaptarla al tiempo nuevo y consolidar un liderazgo sólido y nuevo, que tendrá que ser la elección del secretario o secretaria general. Y si se hace por un acuerdo de todos los territorios, mucho mejor.

-¿Están 'contaminados' o 'quemados' para liderar el PSOE los miembros del partido que han estado en primera línea durante la crisis como Susana Díaz, el propio Sánchez que anunció que recorrerá España con su coche para hacer campaña...?

-El nombre del candidato si hubiera un acuerdo no lo puedo adelantar, pero tiene que ser alguien nuevo.

-¿A qué se refiere con nuevo?

-Quiero decir que no es el de antes.

-Es decir, que Pedro Sánchez, no.

-Insisto en que Pedro Sánchez es el pasado.

-¿Y Susana Díaz es pasado?

-No. Creo que es una de las posibilidades, lógicamente. ¿Para qué vamos a engañarnos?

-¿Y Patxi López?

-También puede serlo. Lo que creo es que es mejor un acuerdo que no un enfrentamiento.

-López es querido entre la militancia. ¿Lo es también entre los que mandan ahora en el partido?

-No lo sé. Yo prefiero un acuerdo, no digo más.

-¿El congreso debería celebrarse cuanto antes, como proponen sus compañeros en Euskadi?

-Cuanto antes no es posible. Primero hay que hacer la ponencia política, saber a qué jugamos, qué proyecto decidimos, y eso va a requerir unos meses e incluso más.

-¿Después del verano?

-No. Yo calculo que será antes.

-¿Usted va a ser uno de los redactores de esa ponencia?

-Sí. Trabajo en ello. Estoy ayudando. Pero no sé exactamente de qué manera. Obviamente, cuando preparé la conferencia política en 2013, junto a Alfredo Pérez Rubalcaba y Elena Valenciano, hicimos una expansión de la reflexión a todo el ámbito ideológico, y fue tan amplio el campo de apertura que ese trabajo tiene que servir de base para la elaboración de la ponencia, actualizada, de nuestro proyecto político.

-¿Hay un equipo ya trabajando?

-Se están preparando diferentes grupos de trabajo.

-¿En Euskadi, sería bueno un acuerdo de coalición PNV-PSE?

-Sí. Lo lógico es que el PNV y el PSE se entiendan. Es lo mejor para el País Vasco, siempre lo he defendido y en estas circunstancias también. Es la convergencia más lógica, más allá de intereses partidarios de unos y otros en la gobernación.

-¿Qué siente al escuchar que pactar con el PNV nunca ha rentado al PSE?

-Pero siempre hemos sido un partido muy central en la política vasca y un partido generoso en general, más allá de los resultados. Mi vida política se construyó en los años en los que fui vicelehendakari y tengo muy presente que, aunque había una competencia legítima entre los dos liderazgos, el bien común de la paz, por ejemplo, del pacto de Ajuria Enea, guió toda nuestra política. Así como la apuesta por la modernidad e, incluso, el aquietamiento económico del País Vasco con el Cupo, con las inversiones, la reconversión industrial...

-Los escollos principales parece que se sitúan en el terreno del autogobierno y en la pacificación. ¿El PSE debería ser generoso en esos temas?

-Hay posibilidades de entendimiento. Si en la política española coge fuerza la idea de una reforma constitucional y hacemos esta oferta de reforma mirando también a Cataluña y País Vasco, porque yo soy de los que cree que hay que forjar una propuesta que aglutine a los no independentistas, el País Vasco puede encontrar una oportunidad de avance en su autogobierno, en el reconocimiento de su identidad, en la adaptación del viejo Estatuto de Gernika a la Euskadi en paz, y a la incorporación también de la denominada izquierda abertzale que no estuvo en ese texto. Todo eso conforma una tarea histórica.

-Pero en este asunto, el PP no parece que pueda entrar fácilmente.

-El PP va a cambiar su política en relación con el tema territorial porque una de las cosas que el PSOE le va a decir en la política española, desde esta oposición útil que vamos a defender, es que España tiene que hacer una oferta en Cataluña y no puede pasar más que por lo que he dicho. Si el PP quiere verdaderamente moverse en un nuevo tiempo de diálogo, va a tener que coger al PSOE de la mano y el PSOE al PP de la mano y hacer lo que durante estos últimos años no ha hecho. El PP no tiene mayoría y si quiere acordar con el PSOE cosas va a tener que encontrar una cierta convergencia de propuestas en el tema territorial.

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