Diario Vasco

La hucha de las pensiones se vacía. Y luego, ¿qué?

  • El fondo de reserva creado para situaciones críticas apenas tiene 16.000 millones tras recurrir el Gobierno a él para pagar las prestaciones ordinarias de diciembre y la extra de Navidad

La 'hucha' de las pensiones se agota. El Gobierno se ha visto obligado a sacar de ella otros 9.500 millones con el objetivo de poder afrontar el pago de las prestaciones ordinarias de diciembre y de la extra de Navidad. Se trata de la cantidad más elevada a la que recurre de una sola vez el Ministerio de Empleo desde 2012 para hacer frente a sus apreturas económicas de la Seguridad Social.

De esa forma, el fondo de reserva creado para asegurar la viabilidad del sistema público en situaciones críticas se queda con 15.915 millones de euros, lo que le da margen para apenas un año si usa al ritmo actual: para pagar las extras de junio y diciembre. En 2011, durante el mandato de Zapatero, alcanzó los 66.000 millones. El devastador impacto de la crisis en las cuentas de la Seguridad Social -tanto por la masiva destrucción de empleo, y por lo tanto de cotizaciones, como por la rebaja de los salarios- se ha traducido en un desbocado déficit del organismo, que rondará los 19.000 millones este ejercicio y los 16.000 el próximo, según las estimaciones del Ejecutivo. En ese escenario, el organismo ha tenido que echar mano de una gran parte de esos ahorros para atender sus obligaciones con los 9,5 millones de pensionistas que existen en España.

La adopción de medidas para garantizar el futuro del sistema será una de las prioridades de la recién iniciada legislatura. La urgencia de la situación ha empujado a las fuerzas políticas a analizar posibles reformas que palíen el millonario desajuste entre las cotizaciones sociales de trabajadores y empresas -la recaudación con la que se abonan las prestaciones-, y el gasto de la Seguridad Social en este concepto. El Gobierno plantea pagar con impuestos las pensiones de viudedad y orfandad, una iniciativa que supondría un cierto alivio, pero que previsiblemente será insuficiente por sí solo para afrontar un serio problema a medio y largo plazo. Otras alternativas barajadas son la creación de impuestos especiales y la subida de las cuotas a los empleados con salarios más elevados.

¿Qué es la 'hucha' de las pensiones?

Un fondo soberano de inversión creado por la Administración central para garantizar el pago de las pensiones en tiempos de crisis o cuando el paulatino e imparable envejecimiento de la población pusiera contra las cuerdas las cuentas de la Seguridad Social. Las prestaciones actuales se pagan con las cotizaciones sociales de los trabajadores y las empresas. La proporción aproximada en España es de dos asalariados por cada pensionista. Por tanto, la salud del sistema depende de la evolución del empleo, tanto en cantidad como en calidad: cuantos más cotizantes haya y mayores sean sus retribuciones, más elevados serán los ingresos. La 'hucha' trataba de blindar el sistema público con vistas a un escenario en el que, como consecuencia de la pirámide demográfica, los ciudadanos en edad de trabajar se reducirían de forma sustancial, mientras los pensionistas no sólo aumentarían, sino que percibirían las prestaciones durante más años gracias al incremento de la esperanza de vida. Ese momento crítico se produciría en torno a 2023 ó 2025, vaticinaban los expertos a comienzos del presente siglo. Esos cálculos no tenían en cuenta los devastadores efectos de una crisis económica tan aguda como la que ha sufrido España en los últimos años.

¿Desde cuándo existe?

La idea fue lanzada en 1997, con el Gobierno de Aznar, aunque hasta 2000 el fondo no recibió su primera aportación, que rondó los 600 millones de euros. Se estableció una medida de precaución para evitar que se quedara a cero o que se utilizara de golpe y porrazo: solo se podía disponer del equivalente al 3% del gasto anual en pensiones contributivas y su gestión. Ese límite quedó suspendido en 2012 y hasta finales del presente año ante las urgencias derivadas de la crisis y sus consecuencias en los ingresos de la Seguridad Social. La medida solo podrá ser prorrogada con el respaldo de una mayoría de las Cortes Generales.

¿Cómo ha sido su evolución?

Desde 2000, los sucesivos gobiernos han ido aportando distintas cantidades de dinero a ese fondo, que en 2011 -durante el mandato de Zapatero- llegó a alcanzar los 66.000 millones. Ese mismo año, el Ejecutivo recurrió por primera vez a él. Desde entonces ha sido utilizado de forma repetida al resentirse de forma seria la recaudación de la Seguridad Social por el desplome del empleo (también por la reducción de los salarios, de cuya cuantía depende las cotizaciones sociales). Mientras, los gastos del sistema crecían de forma imparable por el envejecimiento de la población y porque los nuevos pensionistas han generado derechos para percibir prestaciones más elevadas que los que causan baja. El fondo de reserva ha sido empleado, sobre todo, para abonar las pagas extras de junio y Navidad. Con la disposición de 9.500 millones anunciada por el Gobierno este jueves, queda en 15.915 millones, menos de una cuarta parte de la suma que almacenaba en 2011. Con el déficit previsto en la Seguridad Social para este ejercicio y el próximo, la 'hucha' tiene recursos para poco más de un año si se usa a un ritmo similar al del pasado reciente.

¿Cuál es la factura de las pensiones?

La Seguridad Social gasta 8.600 millones de euros mensuales (cifra de noviembre) en abonar las prestaciones contributivas, que rozan los 9,5 millones en España. Esa cantidad se dobla en junio y diciembre, con las pagas extraordinarias. En sus momentos más boyantes, la 'hucha' apenas ha tenido recursos para financiar el sistema durante ocho meses.

¿Qué pasaría si la 'hucha' se queda sin dinero?

En ese supuesto, que se producirá en el plazo de un año salvo un giro inesperado de las cuentas de la Seguridad Social, el Gobierno debería habilitar mecanismos para financiar el déficit del organismo a través de los Presupuestos o de otros procedimientos extraordinarios si, en un determinado momento, necesitara dinero adicional para pagar las pensiones. Todos los partidos son conscientes de la urgencia de revisar la actual financiación del sistema. El Ejecutivo del PP está abierto a pagar las prestaciones de viudedad y orfandad a través de las Cuentas del Estado, lo que daría un alivio (pequeño) al sistema, aunque entiende que la prioridad es generar empleo y llegar a los 20 millones de cotizantes a la Seguridad Social (ahora son 17,8 millones) como fórmula para llenar de nuevo la 'hucha'. El PSOE ha planteado la creación de un impuesto específico (o un recargo fiscal) de forma temporal, una opción que es vista con buenos ojos por Podemos. El aumento de las cuotas que abonan los trabajadores con salarios más elevados también está encima de la mesa. Descartada una reforma radical que endurezca el acceso a las prestaciones o reduzca drásticamente su cuantía, expertos en la materia creen inevitable la adopción de medidas para elevar los ingresos de la Seguridad Social. El recurso a los Presupuestos del Estado es otra alternativa, aunque el dinero que se destinara a este fin habría que sacarlo de otras partidas para no engrosar el déficit, cuya reducción es una apremiante exigencia de Bruselas.

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