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Resumen

Los disparos de Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo, durante un partido.
Cristiano Ronaldo, durante un partido. / AFP
  • El portugués vuelve a mostrar su carácter confiado para apuntar a Xavi, Florentino Pérez y José Mourinho en una nueva muestra de ataques

La tarde había transcurrido plácida en el Santiago Bernabéu. Zinédine Zidane no abandonaba la perenne sonrisa que le acompaña desde que es entrenador porque con varios ausentes habían goleado 5-2 al Atlético Osasuna. Pero fue regresar Cristiano Ronaldo a los micrófonos y desviarse el foco.

El portugués apuntó a todo aquel que tenía en su agenda. Xavi había señalado que no ha duda de que Lionel Messi es mejor que CR7. «Qué me importa que dice Xavi. Juega en Catar, o jugaba, no sé...», respondió con su habitual tono confiado. Después, Ronaldo apuntó más arriba. «S i fuera el presidente del Real Madrid y tuviera un jugador como yo renovaría 10 años mínimo (..) Estoy en el club más grande del mundo y tiene que tener los mejores jugadores», aseguró sobre un Florentino Pérez al que no le gusta que le cuestionen en público. Por último, incluso se acordó de José Mourinho, al que le guarda siempre un recuerdo: «Cuando un exjugador, un entrenador quiere portadas habla de Cris. Es normal, yo lo veo como una promoción», lanzó como último dardo hablando de sí mismo en tercera pesona.

Cuando salió Zidane a la rueda de prensa la sonrisa del marsellés ya no era tan abierta porque Cristiano había vuelto a sembrar polémica en una jornada con supuesta tranquilidad. De nuevo el portugués se había salido de los pronósticos. Como el día en que marcó dos goles al Granada y exhibió su malestar con el entrenador y con su contrato. «Puede que esté un poco triste. Por eso no celebro los goles y no estoy feliz. No es un asunto personal, sino profesional. La gente del club ya sabe de qué hablo», señaló en un recado que escoció en la presidencia y en el vestuario dirigido entonces por Mourinho.

Tampoco gustaron las declaraciones a sus compañeros cuando el Real Madrid perdió contra el Atlético la pasada campaña. «Si todos estuviesen a mi nivel, a lo mejor estábamos primeros», remató para reafirmar la imagen de prepotente que le acompaña. No era un incendio nuevo con quienes entrenan junto a él. «Gané la Champions y no hablaba con Ferdinand, Giggs o Scholes. Nos dábamos los buenos días y ya está. En el campo defendíamos el interés del equipo. No tengo que ir a cenar con Benzema o que Bale venga a mi casa. Somos profesionales», recordó de manera reciente.

Después de 60 días sin competir Cristiano Ronaldo tenía la oportunidad de lucirse como campeón de la Eurocopa y con un gol en su regreso a los terrenos de juego. Pero eligió golpear con sus palabras y enviar varios mensajes a diferentes niveles. En el Santiago Bernabéu han preferido reducir los daños sin reacciones públicas y en el Barcelona la derrota contra el Alavés ha concentrado las miradas. Puede que Cristiano Ronaldo sólo consiga respuestas en privado o que alguien guarde su reacción para otros momentos. O puede que él también guarde sus pensamientos como cuando en 2014 Messi le superó en la votación al mejor jugador del Mundial. «Si dijera todo lo que pienso, estaría en prisión», señaló entonces el portugués.