Yi-Chen Lin: «El músico es un ser humano que no hace diferencia de género»

Yi-Chen Lin asegura que en 'Las Bodas de Fígaro' es fundamental conocer muy bien el estilo.
Yi-Chen Lin asegura que en 'Las Bodas de Fígaro' es fundamental conocer muy bien el estilo. / LOBO ALTUNA

Se estrena hoy en Donostia como directora musical de 'Las bodas de Fígaro' con la Orquesta Sinfónica de Euskadi, el coro Easo y los solistas

MARI JOSE CANOSAN SEBASTIÁN.

La directora taiwanesa se estrena en Donostia desde el foso, como responsable musical de 'Las Bodas de Fígaro'. Yi-Chen Lin, además, escribirá su nombre en la historia de la Quincena, al ser la primera mujer que dirige en el festival en 78 años. Asentada en Austria desde su niñez y formada en Europa, tiene estos días a la Orquesta Sinfónica de Euskadi, el coro Easo y un importante elenco de solistas en sus manos.

- ¿Diría que hay ciertas virtudes físicas que debe tener un director de orquesta de las que las mujeres carecen?

- Yo no echo en falta tener una mayor presencia física. Cada uno debe aceptarse como es y jugar con las posibilidades que tiene. El gesto del director es un lenguaje que va más allá de la presencia física como tal y el intercambio que se realiza con los músicos pertenece también a ese gesto, a ese lenguaje que tú mismo generas. Por eso, en mi opinión, el hecho de que el director sea hombre o mujer no crea ninguna diferencia. El músico es un ser humano que no hace diferencia de género.

«El gesto del director es un lenguaje que va más allá de la presencia física como tal»«Un director no debe tener unas condiciones concretas, pero sí estabilidad mental»«Estoy muy contenta con el trabajo que ha realizado la OSE. Es una agrupación que tiene muy buen sonido»«En esta obra en concreto hay que ser muy creativo para que la ópera no sea absolutamente bufa»

- Pero lo cierto es que en Europa no hay muchas mujeres que dirijan orquestas, y menos asiáticas. ¿Considera que usted lo ha tenido más difícil por ser mujer y de Taiwan?

- No, de verdad. El hecho de ser asiática no ha influido para nada en mi carrera y menos teniendo en cuenta que he crecido en Europa. Para mí el hecho de que sea mujer y músico, además, ha sido algo casi espontáneo. Mi madre es también directora de orquesta, al igual que mi hermana, que también toca el violín y el piano. Para mí vivir de la música es algo natural y más teniendo en cuenta que mi marido también es músico.

- Con ocho años usted se trasladó a Austria. ¿Cree que el hecho de crecer y educarse en un país con tanta tradición musical ha marcado también su vida?

- En mi caso creo que me ha marcado mucho más el hecho de haber vivido en un ambiente musical que crecer en Austria.

- Ese ambiente musical le llevó a estudiar violín y piano, pero luego decidió dedicarse a la dirección.¿Qué le llevó a ello?

- Yo comencé a estudiar violín y piano de niña porque eran dos instrumentos que me llamaban la atención, pero siempre me había atraído dirigir una orquesta porque te proporciona una paleta de colores mucho más amplia. Estoy convencida de que el sueño de cualquier músico es poder utilizar todas las herramientas que te brinda una orquesta, con todos los instrumentos.

- ¿En su opinión, hay algún instrumento que prepare mejor para ser director? En su caso, ¿qué le ha aportado tocar el violín y el piano?

- No creo que haya ninguno que te prepare mejor para dirigir, aunque es cierto que el piano te aporta una riqueza armónica que no te dan otros instrumentos y además, a la hora de estudiar las obras, puedes tocarlas en el piano, con lo que te puedes hacer una idea más exacta de cómo sonarán con la orquesta. En cuanto a tocar el violín, también ha contribuido en mi preparación, porque eres más consciente de las dificultades que puede tener un determinado pasaje y además considero que cuantos más instrumentos conozcas del medio con el que estás trabajando mucho mejor. En cualquier caso, no tienen que ser forzosamente instrumentos de cuerda. Yo tengo muchos compañeros que provienen de otras familias de instrumentos, como el viento o la percusión.

- Ha recibido clases de grandes maestros como Zubin Mehta, Alberto Zedda o Bernard Haitink. ¿Qué aprendió de cada uno de ellos?

- De los grandes maestros aprendes y copias trucos técnicos, pero lo que más valoro de ellos es la pasión que tienen por su trabajo y cómo transmiten, de manera totalmente incondicional, esa pasión y la propia música. Les encanta su trabajo y les admiro profundamente. Sin embargo, no podría decir nada concreto de cada uno de ellos. Todos me han aportado cosas.

- ¿No hay nada que valore especialmente en un director?

- No hay unos requisitos indispensables, o al menos yo no considero que un director deba tener unas condiciones concretas. Quizá, por decir algo, destacaría que un director debe tener estabilidad mental.

- A pesar de su juventud, (32 años), ha dirigido ya a orquestas como la Sinfónica de la Radio de Viena, la Tonhalle de Zurich, HR-Sinfonieorchester, Orchestra Comunale di Bologna, Filarmónica de Eslovenia, Sinfónica de RTVE o Sinfónica de Portugal. ¿Qué le ha aportado en su carrera ponerse al frente de estas agrupaciones?

-Exactamente lo mismo que dirigir cualquier otra orquesta, porque para mí todas las orquestas son iguales.

- ¿Le gustaría ser titular de alguna orquesta? ¿De cuál?

- Claro que me gustaría, pero tal y como le he dicho antes, no tengo ninguna favorita.

- Su debut en San Sebastián es en el foso, como directora musical de 'Las Bodas de Fígaro' de Mozart. ¿Ve muy diferente llevar la batuta en una ópera que sobre un escenario?

- No puedo elegir entre la música sinfónica, la de cámara o la ópera. La ópera me aporta mucho más en el sentido de que hay muchos más elementos con los que jugar y es un género más vivo. Cuando dirijo ópera tengo que estar atenta a los músicos, a los cantantes, al regidor... y ese riesgo me aporta mucha más adrenalina. Pero no puedo asegurar que prefiera la ópera a la música sinfónica porque hay obras excepcionales sinfónicas. Es como si me pidiera que le dijera a qué hijo quiero más.

- ¿Cuáles son, en su opinión, los aspectos más importantes que un director musical debe mostrar en una ópera de Mozart?

- En Mozart en general -y no solo en 'Las Bodas de Fígaro'- es fundamental conocer muy bien el estilo. Creo que es algo básico a la hora de conseguir una buena interpretación.

- ¿Y en 'Las Bodas de Fígaro'? ¿Tiene alguna peculiaridad?

- En esta obra en concreto hay que ser muy ingenioso, muy creativo y totalmente imaginativo para que la ópera no sea absolutamente bufa. Se tienen que dar momentos de ironía y jocosos, pero no únicamente éstos. El director debe ser capaz de mostrar los caracteres de todos los personajes que aparecen en esta ópera que, por otra parte, está muy bien escrita, es de gran calidad y concentra cantidad de energía, por lo que resulta muy actual.

- Para su interpretación cuenta en el foso con la Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE). ¿Tenía alguna referencia de ella?

- No, ninguna, pero estoy muy contenta con el trabajo que han realizado. Es una agrupación muy rápida y que tiene muy buen sonido.

- ¿Qué siente cada vez que se estrena con una agrupación?

- Siempre voy con la mente abierta, no me guío por ningún prejuicio ni ningún comentario que me haya podido llegar antes de conocerles. Estoy abierta al diálogo con todos los que conforman una orquesta.

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