Clara Mouriz, invitada donostiarra en la boda de Fígaro

Clara Mouriz se muestra feliz por actuar en su ciudad.
Clara Mouriz se muestra feliz por actuar en su ciudad. / LOBO ALTUNA

La mezzosoprano, que vive entre Londres y Estocolmo, regresa a casa y debuta hoy en la Quincena Musical en el papel de Cherubino

ITZIAR ALTUNA SAN SEBASTIÁN.

Su cara y su amplia sonrisa irradian felicidad. Clara Mouriz debuta esta tarde en la Quincena Musical interpretando al personaje de Cherubino en 'Las Bodas de Fígaro', «el título por excelencia de la óperas», admite. Su papel la obliga a estar siempre «en medio de la escena», donde el vestuario adquiere mucha importancia y que da «un matiz y un color especial a todos los protagonistas, y en especial al mío».

La mezzosoprano donostiarra se inició en la música con el método Suzuki. Siguió con sus estudios musicales y entró a formar parte del Orfeón Donostiarra «cuando era muy jovencita». Compaginó los estudios de arquitectura con los de canto, hasta que le surgió la oportunidad de seguir con su formación en el extranjero. «Elegí ir a la Royal Academy of Music de Londres, y allí empezó mi carrera». Clara destaca «dos puntos clave» en su desarrollo profesional. «Por una parte, la sala Wigmore Hall, que es la catedral de la música de cámara en Europa, donde fui distinguida con sus premios y me protegieron mucho, y por otra parte la BBC, donde fui artista de las Nuevas Generaciones durante tres años. Ellos lanzaron mi carrera», reconoce.

De su marcha a Inglaterra ya han pasado más de quince años, «casi ni me acuerdo», y hoy día vive entre Londres y Estocolmo, siempre que sus compromisos profesionales se lo permiten. «Colaboro con distintas producciones y hago mucho recital de música de cámara y también con orquesta, que es lo que más me gusta».

La ópera es otro de los géneros en los que se siente muy a gusto y precisamente el de Cherubino, en 'Las bodas de Fígaro' fue el primer papel que interpretó cuando todavía era estudiante. «La ópera es mágica porque une muchas artes, une la música, el teatro y la danza, y tiene la parte visual de la escenografía con los vestuarios. Cuando todo encaja es un milagro».

La producción que esta tarde y el martes se verá en el Kursaal se representó en julio en El Escorial. Los once solistas llevan trabajando con la directora Yi-Chen Lin desde el 1 de julio. «Las energías, las voces y las personalidades de todos han encajado perfectamente. Hay una gran complicidad, que espero que el público lo pueda notar». Sobre la puesta en escena, Clara admite que «nos traslada a un cuento del siglo XVIII, respetando la música».

Fotos

Vídeos