Diario Vasco

'Hielos y oceanos, vascos por el mundo' abre algunas incógnitas sobre la gesta de Colón

  • El nuevo libro de José Antonio Azpiazu será presentado hoy (19.30) en el salón de plenos

¿Llegó un guipuzcoano antes que Colón a América? El libro 'Hielos y oceanos, vascos por el mundo' que el historiador y antropólogo José Antonio Azpiazu presentará hoy, a las 19.30 horas en el salón de plenos, aborda esta novedosa teoría en un capítulo redactado por Javier Elorza, que también estará hoy en Oñati.

Según documentación hallada en el archivo de Simancas, resulta que el capitán zumaiarra Miguel de Ibarra viajó, con el beneplácito de los Reyes Católicos, en búsqueda de las Indias varios meses antes que Colón. Fernando II le prometió 600 florines de oro por la empresa que le encomendaba, y salió a surcar el Atlántico, cuyos confines se desconocían. Ibarra no volvió y no se sabe nada de su paradero. «Fuimos a Sevilla en busca del testamento de su viuda, que viajó allí para reclamar el dinero prometido, pero había desaparecido», ha relatado Azpiazu.

Lo que saben hasta ahora está recogido en el libro, pero las pesquisas para desvelar el secreto de cómo acabó aquella aventura continuarán. Y eso que no son pocos quienes han reclamado antes la conquista de América, desde vikingos, hasta chinos, pero según la historiografía oficial «solo Colón, llegó, vio y volvió».

Protagonismo euskaldun

Volviendo a 'Hielos y océanos' José Antonio ha explicado que es un epílogo de 'Y los vascos se echaron a la mar' y busca responder a la pregunta de qué protagonismo correspondió a los vascos en el nacimiento del nuevo mundo que se inicia con la Edad Moderna.

«El comercio con Europa, la colonización de América, pero sobre todo la búsqueda de nuevos bancos de pesca y la explotación de la ballena, tan necesaria en la época para la iluminación de hogares y talleres, descubre interesantes aspectos de los marinos vascos», relata como aperitivo a la charla. «Estos se adentraron en mares desconocidos a los que casi nadie se atrevía a navegar. Toda Euskal Herria, no sólo las poblaciones de la costa, participó en esta aventura a la que los vascos se lanzaron por necesidad pero también con un ánimo intrépido que los hizo temibles en el mar. Terranova e Islandia, con la horrible matanza de 1615, tienen un especial protagonismo que poco a poco se va descubriendo, adquiriendo una personalidad que la historiografía le había negado», asegura Azpiazu.

El libro no se olvida de un personaje hijo de oñatiarras (del que ya nos hicimos eco), que en 1903 ocupó los titulares de la prensa mundial por haber dirigido la operación de rescate en la Antártida de un barco con misión científica en el que se encontraban eminencias europeas de las ciencias. El teniente de navío Julián Irizar, orioundo del caserío Marteskua, de Zubillaga, fue el protagonista.

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