«A las directivas Nos exigen el doble de esfuerzo»

Están tan convencidas de que una empresa paritaria es más rentable que han puesto ese título al próximo foro abierto que va a celebrarse el miércoles que viene

Isabel Álvarez, Jaione Izagirre, Marga Achutegui, Lourdes Ruiz y Ainhoa Olarreaga cruzan un paso de cebra. /Mikel Fraile
Isabel Álvarez, Jaione Izagirre, Marga Achutegui, Lourdes Ruiz y Ainhoa Olarreaga cruzan un paso de cebra. / Mikel Fraile
Ana Vozmediano
ANA VOZMEDIANO

«No queremos aparecer como unas lloronas que se quejan de todo», advierten rotundas cinco mujeres empresarias reunidas por El Diario Vasco para hablar de los retos pendientes del 8 de marzo, esta vez enfocados al mundo de la dirección y el emprendizaje. «Las empresarias miran hacia adelante en busca de la igualdad». Ese es el título consensuado por las cinco que participan en este reportaje, después de un largo debate en el que mezclan anécdotas y opiniones, en el que se habla del esfuerzo que se exige «y que es el doble que el que se pide a los hombres para llegar al mismo sitio».

Más

Jaione Izagirre es la gerente de Hegalak desde hace seis años y bajo su mando trabajan 38 personas entre hombres y mujeres. Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, es madre de dos niños de 5 y 3 años. Marga Achurtegui es médico y estomatóloga y propietaria de su empresa en la que trabajan seis personas, todas ellas mujeres. También es madre, como Jaione, aunque sus cuatro 'criaturas', los pequeños son mellizos, tengan ya 28, 26 y 22 años. La tercera protagonista es Isabel Álvarez, profesora de inglés que se dedica a todo aquello a lo que no llegan las academias. Como preparar a alguien para un discurso o una entrevista de trabajo. O dar cursos intensivos en el mundo rural. Dos días antes de la entrevista una chica a la que ella preparó, una especialista donostiarra en cócteles, fue capaz de presentar el suyo solo en inglés. Obtuvo la máxima puntuación. Álvarez es autónoma y tiene dos niñas de 15 y 10 años.

Ainhoa Olarreaga dejó el mundo del marketing en prensa para montar una empresa como distribuidora de productos de estética y de belleza. Está divorciada y tiene una hija de catorce años. Por último, la psicóloga y psicoterapeuta Lourdes Ruiz, miembro activo de Aspegi, también es responsable de su propia empresa. Ella tiene tres hijos.

Todas pertenecen a la asociación de mujeres empresarias, Aspegi, que cumple este año su 20 aniversario. Ahora cuenta con 600 miembros, pero empezó con solo seis entusiastas. El 28 de febrero entregarán el galardón a la mejor empresaria.

¿Es necesaria esta distinción solo para mujeres? «Por desgracia sí», asegura Lourdes Ruiz. Ella es optimista, cree que se ha avanzado mucho. «Sin embargo, es necesario dar visibilidad a mujeres que pueden servir de referencia en un mundo dominado por hombres. Llegará un día en el que no haga falta y será todo un éxito».

Algunas han participado también en el programa Emekin, que desde 2007 presta formación para aquellas mujeres que buscan apoyo para su idea de negocio. Mas de 900 féminas la han llevado adelante, como Jaione Izagirre con su deporte adaptado e Isabel Álvarez con ese inglés a la carta con el que ejerce.

Preguntas 'de mujer'

«¿Por qué a las mujeres siempre nos preguntáis por los hijos y la conciliación? ¿O por si nos sentimos malas madres por dedicar tiempo al trabajo y no por posibles proyectos de innovación que tengamos o que podamos aplicar en nuestros trabajos?», inquiere Marga.

Ella intentó siempre compaginar su trabajo con la maternidad, aunque en el caso de los mellizos se le complicara el embarazo y no pudiera estar hasta el último día en la consulta como ocurrió con los mayores. Busca también que sus empleadas puedan conciliar cuando se ponen los horarios de la consulta. «Decidí coger siempre mujeres porque sé que lo tienen más difícil en el mundo laboral».

Isabel Álvarez recuerda que la conciliación no tiene solo que ver con los niños, sino también con el cuidado de la gente mayor. «Y ahí se complica la cosa. Porque no se trata solo de atenderles cuando están enfermos sino también de echar un vistazo, preocuparse de cómo van las cosas. Las mujeres lo hacemos más que los hombres, parece que somos más conscientes de que hay personas que a determinada edad necesitan un poco de apoyo».

Reconocen que, en lo que se refiere a los hijos y la carrera profesional, la biología juega un papel importante, pero reclaman que se asuma con normalidad. «Empezamos a concienciar a los hombres de que deben encargarse de los niños, pero ellos no van a pasar nunca por un embarazo. Sin embargo, la sociedad debe darse cuenta de que se trata solo de un paréntesis», aclara Marga. Isabel apunta que es el entorno el que tiende a considerar esos meses como un tiempo perdido, «pero no es así, yo aprendí muchas cosas en ese tiempo». «A veces pienso que la empresa de la madre y la del padre deben compartir gastos», señala Marga.

Jaione es la que tiene los niños más pequeños y comparte esos criterios de «malas madres» de la entidad que hace poco se ha visibilizado en Gipuzkoa y que reivindica los derechos de las mujeres a trabajar, hacer deporte o contar con tiempo de ocio más allá de cuidar a sus niños. Cuando se hizo cargo de Hegalak , el gimnasio donostiarra que incluye deporte adaptado todavía estaba en obras. En las reuniones era la única mujer y nadie la consideraba la gerente del centro, ni siquiera se dirigían a ella a la hora de contrastar opiniones.

Cuando Marga fue a comprar un aparato de rayos X el vendedor dio todo el rato por hecho que era su marido el que iba a utilizar el aparato y el que debía elegirlo.

«Empecé jovencita, todavía me acuerdo que tenía que decir 'el dentista soy yo' cuando preguntaban eso de '¿cuándo viene el dentista?'. Ahora somos muchas mujeres en el oficio».

La 'impostora'

Lourdes lanza una observación escuchada muchas veces. «Para llegar al mismo sitio es necesario hacer el doble de esfuerzo. Ellos no se plantean si se merecen o no un reconocimiento, nosotras nos cuestionamos más las cosas».

Isabel apunta que se trata de lo que la bloguera y profesora de Deusto Lorena Fernández llama síndrome de la impostora. «Una mujer tiene una oportunidad y siente emoción, miedo a no poder cumplir el reto, hace el máximo de esfuerzo. Y tiene éxito en esa iniciativa, pero ese éxito supone un alivio inicial que dura poco. A ellos no les ocurre lo mismo».

«¿No os parece que somos demasiado críticas a la hora de juzgarnos a nosotras mismas, que queremos llegar a todo y que eso al final nos perjudica?», pregunta Lourdes a sus compañeras empresarias.

A la hora de contestar, Marga pone la voz crítica, «habrá de todo entre los hombres y entre las mujeres, yo reconozco que me exijo mucho, pero no me parece malo». Jaione y Ainhoa coinciden en que, desde el punto de vista cultural, la sociedad es machista. «Si vas a la universidad, hay una mayoría de mujeres en los pupitres o en los laboratorios que luego no se ve reflejado en puestos superiores».

A Lourdes no le gusta caer en los estereotipos, aunque sea a las empresas, a las deportistas o a las políticas mujeres a quienes se les pregunta por los niños y su cuidado no solo desde medios públicos sino también en el entorno social. Ainhoa Olarreaga con su empresa de productos de estética reconoce que el mundo en el que ella se mueve es más femenino.

Isabel Álvarez es rotunda. «¿Sabes qué pasa? Que llega un momento en el que da pereza reivindicar, preguntarse a una misma cada vez que se encuentra con una discriminación o con un trato feo si la razón es ser mujer. ¡Son tantos años!».

¿Podría ser este el título de este encuentro? O tal vez el que escogieron estas mujeres para su foro del día 14: «Las empresas paritarias son más rentables».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos