«Volveré con mis amigos de fuera»

Chillida Leku vuelve a abrir sus puertas. /José Mari López
Chillida Leku vuelve a abrir sus puertas. / José Mari López

El museo Chillida Leku ha abierto sus puertas a los ganadores del sorteo en la jornada previa a su apertura oficial el próximo 17 de abril

DV

Algunos de los que han esperado en la cola a las puertas de Chillida Leku han visitado por primera vez el museo. Para otros muchos, era su segunda incluso tercera vez, pero todos han recibido con las mismas «ganas» su reapertura. Los ganadores de las 1.200 invitaciones que sorteó el museo para la jornada de puertas abiertas, que se alargará hasta el domingo, han ido llegando a las campas de Zabalaga de forma escalonada en horario de 10.00 a 13.00 horas y de 13.00 a 19.30 horas para «evitar aglomeraciones».

Las once hectáreas de hierba verde, robles y hayas que ocupan las campas de Zabalaga han invitado a perderse entre las esculturas de hierro, acero y granito del exterior. Ha habido quien ha preferido juntarse en grupo para unirse a las visitas guiadas que se han ofrecido de forma gratuita. «Es la primera vez que veníamos y como tampoco entendemos mucho las obras, hemos preferido hacer el recorrido con guía», ha comentado Carmen de Donostia, delante de 'Lotura XXXII', una escultura de acero corten de 1998. En este grupo, la hernaniarra Mila ha atendido las explicaciones acompañada de tres familiares de Donostia, que han visitadp el museo por segunda vez. «Tenía pensado venir cuando anunciaron su reapertura porque me gusta mucho la obra de Chillida, tenían que haberlo abierto antes, es una visita imprescindible. Aunque nos tocaran las invitaciones, sin duda habría venido pagando. De hecho volveré con unos amigos de fuera, no se pueden perder esto», ha comentado.

Una monumental pieza de acero de 22 toneladas, instalada en mitad de la campa, ha atraído todas las miradas. «Es la obra que más nos ha gustado, es impresionante», han expresado Arantxa y Miguel, de Andoain. «La pena es que no hemos llegado a la visita guiada y no nos hemos enterado de mucho porque no somos grandes entendidos en este tipo de arte, aunque después de haber estado hoy por primera vez, recomiendo la visita 100%, deberíamos valorarlo más», han reconocido apurando unas bebidas en la nueva cafetería Lurra tras su visita. «El entorno es impresionante, no nos lo esperábamos tan grande». En el paraje de esculturas al aire libre, cada una tiene su espacio, sin molestarse, para poder ser tocadas, abrazadas y contempladas desde todas los ángulos, como lo han hecho los pequeños Lucas y Sara, que no han parado de corretear y meterse entre las voluminosas piezas de acero.

En lo alto de la colina se ubica el caserío, al que se puede acceder por varios caminos. Por eso, cada visitante ha elegido el suyo propio descubriendo piezas como '