La juez condena al expelotari Mikel Goñi a 8 años y 3 meses de prisión

La juez condena al expelotari Mikel Goñi a 8 años y 3 meses de prisión
Callejo

El navarro y otro acusado han sido procesados por dos delitos de detención ilegal, otro de amenazas y un tercero de lesiones

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASan Sebastián

El expelotari Mikel Goñi no vive sus mejores horas. Tras permanecer casi seis meses con la espada de Damocles sobre su cabeza, a la espera de conocer si la juez le absolvía o le condenaba, ayer se disiparon todas las dudas. La titular del Juzgado de lo Penal número 3 de la capital navarra ha impuesto al exmanista de Oronoz Mugairi penas que suman ocho años y tres meses de cárcel por secuestrar, amenazar y agredir a dos personas a las que acusó de haberle robado una plantación de marihuana. El pelotari, junto a un cómplice que ha sido sentenciado a las mismas penas, deberá indemnizar a una de las víctimas con 11.320 euros.

Las esperanzas de Mikel Goñi están puestas ahora en la Audiencia Provincial de Navarra. La sentencia que ayer se conoció no es firme y en consecuencia puede ser recurrida ante dicho órgano. En caso de que los magistrados confirmen el fallo, el que durante varios años fue un delantero de élite ingresará irremediablemente en la cárcel.

Aun cuando la resolución es susceptible de apelación, la Fiscalía de Navarra estudia solicitar el ingreso de prisión del manista. El ministerio público tendrá que sopesar en este sentido si Goñi podría eludir la acción de la justicia y, por lo tanto, ocultarse o huir del país. Ocho años es una pena realmente severa que a más de uno, dependiendo del arraigo que tenga, animaría a marcharse.

La magistrada Aurora Ruiz Ferreiro, autora de la resolución, considera a Mikel Goñi responsable de dos delitos de detención ilegal por los que le condena a cuatro años y dos meses. También le sentencia a otros dos años y un mes por amenazas y a dos más por lesiones. El cómplice del expelotari, Jesús María Maya, apodado 'Potro', ha sido condenado a la mismas penas.

Robo de marihuana

Los hechos que han llevado a Goñi a la situación actual se remontan al 30 de noviembre de 2014. Aquella noche, sobre las once y media de la noche, Mikel Goñi, acompañado del también acusado Jesús María Maya y una tercera persona no identificada, acudieron a un domicilio de Eugui y acusaron a un hombre de haber robado una plantación de marihuana de una vivienda que había alquilado el pelotari navarro en el concejo de Anocíbar, en el Valle de Odieta.

Según se recoge en el capítulo de hechos probados, los acusados golpearon al hombre, le ataron con una cuerda, lo subieron a un vehículo para seguidamente trasladarlo en un trayecto que duró treinta minutos a un descampado cercano al río en Elizondo. Allí, le retuvieron mientras hablaban por teléfono.

Al día siguiente, los inculpados también amenazaron de muerte a otra persona. Esta vez la víctima fue el propietario de la vivienda que había alquilado en Eugui, a quien exigieron el pago de 10.000 euros por la sustracción de la marihuana. De acuerdo a lo recogido en la sentencia, Goñi, el otro acusado y la persona cuya identidad se desconoce profirieron al hombre graves amenazas. «Te voy a matar, hijo de puta, me cago en tus muertos, o me traes mañana a las 12.00 los 10.000 euros, o tú, tu familia y amistades corréis peligro... Venga hijo de puta, ya puedes traer los 10.000 euros o mañana te mando a los de Irun, que esos te van a cortar la pierna», fueron algunas de las expresiones que le dirigieron.

Pero no solo hubo intimidación hacia esta persona. La juez sostiene que para amedrentarle y conseguir el dinero, Mikel Goñi le clavó un destornillador por debajo de la uña del dedo índice derecho y le realizó un corte con el filo de una navaja en el dorso de la mano izquierda. Esta situación se prolongó desde las 22.00 horas de 1 de diciembre hasta las 3.00 del día siguiente, «tiempo que los acusados lo retuvieron contra su voluntad en el interior de la vivienda», precisa la magistrada.

Entrega por miedo

La mañana de aquel mismo día, el hombre amenazado entregó los 10.000 euros al acusado Jesús María Maya y al varón no identificado, para que se los dieran a Goñi. De dicha suma, 4.000 euros pertenecían a la víctima del secuestro y el resto a un hermano suyo que se los facilitó por miedo a que los acusados le hicieran daño.

La titular del juzgado pamplonés considera que los hechos recogidos en el escrito acusatorio de la Fiscalía quedaron acreditados durante la vista. Sostiene que el testimonio del exmanista carece de credibilidad al igual que el de su hermana, que declaró a su favor. En este sentido, la juez sostiene que la declaración de la familiar es «más que dudosa» y añade que no ofrece coartada al acusado.

«Así pues, las pruebas e indicios permiten, quebrando la presunción de inocencia del acusado, acreditar» que los hechos se produjeron en la forma en la que sostuvo la Fiscalía, afirma la juzgadora.

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