Diario Vasco

Cien años enraizados en la cultura y las costumbres vascas

Begoña Muñiz, coordinadora de euskera y cultura vasca de Euskal Echea, no puede ocultar su ilusión por haber vuelto al País Vasco.
Begoña Muñiz, coordinadora de euskera y cultura vasca de Euskal Echea, no puede ocultar su ilusión por haber vuelto al País Vasco. / USOZ
  • El colegio argentino Euskal Echea es el único de América con euskera como asignatura oficial

  • Con más de cien años de historia y 3.000 alumnos, ha recibido el premio Ene de Eusko Ikaskuntza por su labor en pos de la cultura vasca

Euskal Echea cobró vida en 1904 y, aunque se trate de un colegio de Argentina, fue fundado por vascos inmigrantes y en sus clases hay ikurriñas, una de las entradas se llama 'euskaldunberri', el comedor 'guretzat' y el patio 'Jai Alai'. En sus dos sedes escolares de Buenos Aires y Llavallol cuentan con más de 3.000 alumnos, y son «el único colegio de América que imparte el euskera como asignatura oficial», y además del idioma enseñan la cultura vasca. Su labor les ha hecho merecedores del premio Ene que concede cada año Eusko Ikaskuntza, la entidad que en 1949 tuvo la idea de conmemorar el Día del Euskera.

Begoña Muñiz, coordinadora de euskera y cultura vasca de Euskal Echea, no puede ocultar su ilusión por haber vuelto a visitar el País Vasco a recoger este premio junto a Simón Pedro Soroet, presidente de esta asociación que también gestiona un hogar de ancianos. Begoña tiene 40 años y es argentina, pero tres de sus abuelos eran vascos y su apego por nuestra cultura es evidente.

El proyecto nació de la fusión de tres centros vascos de Buenos Aires, «con el objetivo de que los hijos de los inmigrantes euskaldunes mantuvieran sus raíces. Al principio se hablaba básicamente en euskera. Con los años fue perdiendo fuerza, y desde hace diez años la asignatura se ha vuelto obligatoria», explica. Su nombre completo es Euskal Echea Asociación Cultural y de Beneficencia y, además de los dos colegios, cuentan con un hogar de ancianos en el que hay unas sesenta personas.

Actualmente son los únicos centros plurilingües del país, ya que imparten francés, inglés y euskera. «Únicamente una hora semanal, así que es imposible euskaldunizar», lamenta, «aunque además del idioma les enseñamos danza, historia, mitología, cultura. Siempre cantamos el himno de Argentina y 'Gernikako Arbola', y todos saben euskaldantza. Pero además, el 3 de diciembre celebramos el Día del Euskera y durante el mes de octubre celebramos una gran fiesta, en la que se hace una muestra académica de lo realizado y aprendido durante el curso. Además, en marzo celebraremos por segunda vez la Korrika, la viviremos el mismo día que aquí, casi a tiempo real».

Begoña cuenta con orgullo que una vez al mes celebran 'euskal topaketak' en el salón Gernika, encuentros con las familias en los que se disfruta en torno a una temática vasca: gastronomía, música, conceptos básicos o incluso una romería. Es un día festivo en el que «las familias ven lo que aprenden sus hijos. Un día la madre de una alumna me dijo que en un viaje a Euskadi fue su hija la que les hizo de guía y les explicó la historia de Gernika. Estaba muy contenta».

Hace 24 años que esta profesora argentina empezó a estudiar euskera a través del programa 'Argentina euskaraz'. Gracias a este último viaje ha tenido la oportunidad de volver a Lazkao, donde hace veinte años estuvo durante tres meses, en el barnetegi de Maizpide. «Luego estuve un par de meses más viajando, haciendo mintzapraktika, para después volver y enseñar lo aprendido», añade. Los seis profesores de euskera del centro son euskaldunberris.

«Haremos una Tamborrada»

«Algunos alumnos tienen ascendencia vasca, pero la mayoría no, así que lo que hacemos es un trabajo de sensibilización hacia la cultura vasca. Que la conozcan bien, que sitúen Euskadi en el mapa. Los más pequeños se imaginan que aquí todo el mundo va con txapela», dice entre risas. «Los estudiantes de último año hacen un viaje a Europa y, por supuesto, conocen el País Vasco».

Cuando los alumnos de Euskal Echea manifiestan un interés especial por seguir aprendiendo el idioma van a un centro vasco. «Hay unos setenta en todo el país, y allí aprenden el euskera más intensamente, por niveles. Nuestro objetivo es ése, que les despierte el interés por aprender más». Begoña asegura que todos los alumnos sienten lo vasco como algo propio «y se identifican con ello, tienen sentido de pertenencia».

En esta última visita al País Vasco, Begoña ha podido vivir la Tamborrada donostiarra en primera persona. Asegura que quedó «impresionada», y que en la próxima fiesta vasca del colegio le gustaría reproducir esta fiesta. «Tal y como hacen en el centro vasco de Necochea, fundado por guipuzcoanos, donde cada año viven la fiesta, reproducen la fachada de la Plaza de la Constitución e izan la bandera. Hace veinte años a su presidente, Felipe Muguerza, le dieron el Tambor de Oro», apostilla.

Como reconocimiento a su destacada labor en pos del euskera y la cultura vasca durante 2016, la asociación ha recibido recientemente en Vitoria el premio Ene -que cada año concede Eusko Ikaskuntza-, así como una reproducción del anagrama escultórico del artista vasco Nestor Basterretxea.

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