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Ignacio Urquizu intervino el viernes en unas jornadas sobre democracia participativa en el Palacio Miramar. / MICHELENA

Ignacio Urquizu: «No soy el tapado del PSOE»

  • El diputado del PSOE por Teruel insiste en la necesidad de «poner sobre la mesa un proyecto que permita que vivan en el mismo país los señores Rufián y Fernández Díaz, sin que se tenga que romper nada»

El diputado aragonés Ignacio Urquizu (Teruel, 1978) ha asistido en Donostia a la Conferencia Mundial sobre Democracia Participativa, organizada por el Ayuntamiento. Doctor en Sociología, profesor universitario en excedencia y experto demoscópico defiende que la democracia no solo consiste en votar. Su apellido vasco se lo debe a uno de sus tatarabuelos. Urquizu es uno de los 40 elegidos para liderar el relanzamiento del PSOE, cuyo futuro está convencido de que «no lo arregla una sola persona».

-¿Es usted, como dicen, el tapado del PSOE para concurrir a las primarias para secretario general del partido en una supuesta tercera vía?

-No soy tapado de nadie ni de nada. Solo soy un militante que tiene el privilegio de ser diputado y que en un momento muy difícil el partido me pidió que ayudara, intentando comprender a todas las partes, calmar la difícil situación y hacer comprender que no es cuestión de estar continuamente en los reproches. Y es lo que he hecho estas semanas, pero, desde luego, no estoy en ninguna operación extraña.

-¿Pero se le ha pasado por la cabeza esa posibilidad?

-Hay gente que se ha podido dirigir a mí para decirme que tengo aptitudes y agradezco ese afecto. Pero esta tarea es para alguien con gran experiencia política. Yo soy siempre muy prudente, estoy aprendiendo y lo veo con mucha distancia. Siempre he colaborado en la elaboración de ponencias y me han pedido que vuelva a hacerlo, pero nada más.

-Sánchez no era muy conocido fuera de su ámbito cercano y acabó siendo secretario general.

-A Pedro le conozco de hace muchísimos años, y en su momento, como a otra mucha gente, me dijo que se quería presentar. Es decir, tenía una gran voluntad de hacerlo. No es mi caso. No estoy en nada de eso.

-¿Cómo ha vivido personalmente esta crisis tras la dimisión de Sánchez?

-Con preocupación porque se estaba produciendo un debate más procedimental que político y por la imagen que estábamos trasladando. Cuando uno está en política, la materia prima con la que trabaja es la confianza de los militantes y de los votantes. Y cuando la pierde, tiene que entender que debe dar un paso a un lado e intentar volver a construir esa confianza y buscar una solución.

-¿Es partidario de celebrar ya el congreso para elegir el futuro líder o cree que se debe hacer primero el debate sobre el proyecto del partido?

-Antes de elegir a un líder hay que hacer algunas cosas, una de ellas es recuperar los afectos, especialmente con la militancia. Todo lo que ha ocurrido estas semanas ha producido un desgarro muy grande. Es como cuando alguien se divorcia o se le muere un familiar, y eso le afecta sentimentalmente mucho. Esto es lo que nos ha ocurrido, un desgarro sentimental. Y la mejor medicina es el tiempo. Vamos a intentar darnos un poco de tiempo para recuperarnos de todos estos acontecimientos.

-¿Y cómo cree que deben proceder durante ese tiempo que usted pide?

-Hay que hacer un debate más pedagógico que ideológico. Nos tenemos que dar un tiempo para que la gente no solo se tranquilice, sino que se aclare de qué estamos hablando. Cuando tengamos todo eso habrá que poner rostros o rostro al proyecto político del Partido Socialista. Si alguien cree que esto lo soluciona una persona, es que no sabe lo que le pasa al PSOE. La solución tiene que venir de varias personas, de equipos, de rostros reconocibles que tengan credibilidad, que sepan de lo que hablan y que crean en lo que dicen. Un liderazgo más propio del siglo XXI.

-¿Se refiere a una dirección más coral o abierta?

-Secretario general tiene que haber, por supuesto, pero con una dirección fuerte. No pensemos ahora en soluciones de liderazgos cuasimesiánicos. En Podemos, por ejemplo, parece que más allá de Pablo Iglesias no hay vida, y no es así.

-Pertenece al grupo de 40 referentes elegidos para liderar el relanzamiento del nuevo proyecto socialista. ¿Le han encomendado ya alguna tarea concreta?

-En principio, no nos hemos repartido tareas. Tuvimos una primera toma de contacto la pasada semana para ver cómo lo veíamos y qué es lo que creíamos que se debía de hacer. Hay gente tan brillante como Emilia Valcárcel, Matilde Fernández, Rosa Conde, Edu Madina, José Andrés Torres Mora, a los que les escuchas y aprendes. Volveremos a juntarnos la próxima semana.

-¿En qué debe consistir ese proyecto de futuro para el PSOE?

-Ideas tenemos. Lo que toca es ordenarlas y establecer las prioridades sobre las que nos vamos a volcar en los próximos años. Hay un reto demográfico, está también el de la globalización o el de la convivencia territorial. En este asunto se ha ido tan lejos que ha llegado prácticamente a las emociones y sentimientos, que es lo más difícil de cicatrizar. Vamos a ver cómo ponemos sobre la mesa un proyecto que permita que vivan en el mismo país el señor Rufián y el señor Fernández Díaz, sin que pase nada ni tenga que romperse esta sociedad ni haya que elegir entre unos u otros.

-¿Están 'quemados' para liderar el partido aquellos dirigentes que han intervenido en primera línea en la crisis del PSOE como Sánchez, Susana Díaz o Patxi López?

-Ahora mismo no nos podemos permitir el lujo de prescindir de nadie. No creo que nadie esté 'quemado' para nada. Lo que tiene que decidir cada uno es qué quiere ser en esta etapa, desde Pedro, hasta Susana, Patxi u otros. Y a partir de ahí, cuando lo decidan ellos, el partido también decidirá. Pero no creo que sobre nadie.

-¿Está entre esas personas el futuro líder? ¿Quizás pueda ser Eduardo Madina o alguien a quien aún no se ha nombrado en los medios?

-Cada uno tiene que decidir lo que quiere ser, pero lo tiene que decir cuando llegue el momento, que todavía no ha llegado porque estamos en otra cosa que es ir en cerrando las heridas. Las que más me importan a mí son las heridas con la militancia, ahí está nuestro reto, porque en el caso de los compañeros del Congreso de los Diputados hay muy buen ambiente con la inmensa mayoría.

-¿A pesar de los cambios que ha habido tras la dimisión de Sánchez?

-Vamos a darnos todos un poco de tiempo. Yo también me salté en su día la disciplina de voto. Fui multado y tuve que dar explicaciones a la dirección. Estas cosas las tiene que asumir cada uno, somos adultos.

-¿Teme que el PSOE se haya debilitado más por haberse abstenido en la investidura de Rajoy?

-Tenemos que creer en lo que estamos haciendo, por eso es tan importante la tarea que tenemos en el Parlamento para demostrar que lo que hemos hecho es algo útil y ha sido lo correcto. Esta semana se ha demostrado que ya empezamos a caminar y que temas tan importantes como la Lomce o un pacto de Estado contra la violencia de género empiezan a ser una realidad.

-Como experto demoscópico, ¿qué le dicen las encuestas sobre qué les está pasando a los socialistas?

-Veo que después del 26-J, la inmensa mayoría que pueden estar pensando en no votar al PSOE no es porque vayan a irse a otras formaciones, sino porque están indecisos, están en la abstención. Ahí tenemos una tarea para recuperar ese voto. También debemos intentar recuperar a los que votaron a Podemos. Para eso, tenemos un proyecto político mejor que el suyo y tenemos que explicárselo a la gente. Podemos ha sido muy bueno empatizando con el estado de ánimo del ciudadano, pero nada más. Tenemos que ser capaces de decirle a la gente que el PSOE es y vuelve a ser lo que ha representado en este país, el partido que ha hecho las reformas de forma consensuada.

-¿El PSOE se equivocó al mirar para otro lado ante el 15-M? ¿Fue ahí donde comenzaron sus problemas?

-Nos faltó entender lo que significaba y representaba. También nos faltó un poco de defensa de nuestro proyecto.

-¿Qué le pareció la entrevista de Pedro Sánchez en televisión?

-Seguramente no estaría pasando un momento fácil. Imagino que fue una entrevista que le salió de dentro. Bueno..., dijo muchas cosas, algunas más certeras que otras.

-Dijo que iba a coger el coche y recorrer España para hacer campaña. Aún no ha empezado. ¿Está amortizada la opción Sánchez?

-No. Hace mucho que no hablo con él. No tengo mucha idea de lo que está haciendo ni lo que pretende. Todo eso lo tiene que decidir él. Si tuviera que darle un consejo, le diría que lo decidiera con tranquilidad y que sea consciente de lo que significa haber sido secretario general del PSOE, de su dimensión histórica y emocional. Y que si quiere volver a serlo va a tener que explicar por qué y para qué.

-¿Ve a una mujer como líder del PSOE? ¿Susana Díaz, por ejemplo?

-¿Por qué, no? Pero ella tendrá que decidir primero si quiere.

-¿Conoce a Patxi López?

-Sí. Mucho más que a Susana. Ha estado en mi pueblo, le he llevado de invitado y le tengo un gran afecto, es una persona extraordinaria.

-¿Le ve en la carrera al liderazgo?

-También lo tendrá que decidir él. Veo a muchos compañeros porque tenemos gente muy buena. Veo a Patxi como puedo ver a Edu Madina.

-¿Es más de Madina que de López?

-Generacionalmente estoy más próximo a Edu, me siento más cercano a muchas de las cosas que dice.

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