Barberá causa baja en el PP a petición «del partido» pero se aferra a su escaño de senadora

Mariano Rajoy, junto a la exalcaldesa de Valencia en 2011. /
Mariano Rajoy, junto a la exalcaldesa de Valencia en 2011.

La exalcaldesa de Valencia carga indirectamente contra Alfonso Alonso y advierte de que con su marcha nadie podrá ampararse tras ella para “esconder sus resultados políticos y electorales”

NURIA VEGAMadrid

Rita Barberá ha decidido causar baja en el PP. Tras 24 horas de presión en el partido, la exalcaldesa de Valencia da un paso atrás, pero se aferra a su escaño en el Senado y mantiene, por lo tanto, su aforamiento. La dirección nacional de los populares ha esperado durante todo el día la resolución de la histórica dirigente del partido. El pulso ha concluido poco antes de las seis de la tarde cuando se ha trasladado la voluntad de la senadora.

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En un comunicado remitido desde la sede nacional de Génova, Barberá confirma, en mayúsculas, que su voluntad es NO DIMITIR del Senado, porque de lo contrario, asegura, podría entenderse como una asunción de culpabilidad. "He solicitado mi baja del PP porque así me lo ha pedido el partido", aclara la senadora que ha mantenido un pulso con la cúpula de su formación en las últimas horas.

Además de dar una muestra de entrega con él (el PP), evito que nadie se ampare en mí para responsabilizarme de cualquier perjuicio o para esconder sus resultados políticos y electorales, añade Barberá en clara referencia al candidato al Gobierno Vasco, Alfonso Alonso, que esta mañana denunciaba el daño que este caso hacía a su partido a dos semanas de los comicios.

Stisfacción en C's, que se muestra dispuesto a mantener el pacto con el PP

El vicesecretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, ha dejado claro que si Rita Barberá ha abandonado el PP, aunque mantiene el escaño como senadora, ha sido "gracias al pacto anticorrupción" que firmaron con ellos y, por tanto, creen que esa parte del pacto "se ha cumplido".

Villegas en una rueda de prensa en el Congreso ha anunciado también que mañana presentarán en las Cortes valencianas un escrito para pedir a Barberá, que es senadora por designación autonómica, que deje su acta, aunque son conscientes de que no tiene ninguna obligación de hacerlo.

La salida de la exalcaldesa de Valencia, ha subrayado Villegas, es la "demostración" de que se pueden cambiar las cosas negociando y pactando para que "los viejos partidos se muevan de sus usos".

La decisión, que Barberá tilda de muy dolorosa, se produce tras la apertura de la causa en el Tribunal Supremo por el presunto blanqueo de capitales en el Ayuntamiento valenciano. Un paso que la exalcaldesa esperaba, según sus propias palabras. Su intención ahora, avanza, es que se inicien pronto las diligencias que den lugar a su declaración en el menor tiempo posible para el esclarecimiento definitivo de la inexistencia de ilícito alguno.

Barberá se siente además libre para actuar en los tribunales correspondientes contra las personas que hayan vulnerado el principio irrenunciable de la presunción de inocencia. Yo seguiré trabajando con más fuerza si cabe por mi tierra, que es más que Valencia, porque es España -concluye en su comunicado-; esa España democrática, libre y constitucional que la mayoría deseamos.

Expulsión del grupo

La decisión no encaja exactamente con lo que esperaban los cargos de la formación. Al resistirse a entregar su acta en la Cámara alta, Barberá deberá ser expulsada ahora del grupo parlamentario popular en el Senado para pasar al Mixto y que la causa abierta por presunto blanqueo de capitales en el Ayuntamiento valenciano siga en el Tribunal Supremo.

Los barones del PP le habían pedido durante toda la jornada que pensara en el bien del partido en un momento político especialmente delicado, no sólo por la campaña de las elecciones vascas y gallegas, sino por las negociaciones para formar Gobierno. De no hacerlo, recordaban, la dirección de Génova debería tomar una decisión.

Hay que recordar que los populares han suscrito un acuerdo, además, con Ciudadanos que podría mantenerse vivo en un próximo intento de investidura y que la expulsión de Barberá se hacía condición sine qua non para conservar los apoyos.

Mariano Rajoy, amigo personal de la senadora, ha evitado durante toda la jornada pronunciarse sobre el conflicto. En un acto electoral en Pontevedra, ha optado por sonreír y obviar las preguntas

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