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Guindos se desmarca de la elección de Soria para el Banco Mundial

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De Guindos. / Efe | Atlas

  • El ministro de Economía admite que fue una decisión «discrecional» aunque no «política» mientras la oposición le pide dimitir

El relato de Luis de Guindos en la comisión de Economía del Congreso se convirtió hoy en una defensa cerrada del proceso de designación de José Manuel Soria como candidato a una de las direcciones ejecutivas del Banco Mundial. Pero pese a ello, el ministro decidió tomar distancia con el nombramiento del extitular de Industria. Mientras sectores del PP especulan sobre quién fue el responsable último de la elección y sobre si Mariano Rajoy estaba al tanto de cada detalle, De Guindos optó por señalar a su secretario de Estado de Economía, Íñigo Fernández de Mesa, como el «competente» para formular la candidatura.

El responsable de Economía trató de eliminar todo rastro de decisión «política» que pudiera acompañar al nombramiento. «Se trata de una designación técnica, que no requiere la participación del Gobierno», sostuvo una y otra vez, pese a que la resolución salió del departamento que él dirige. El procedimiento arranca de hecho en la comisión de evaluación que examina a los aspirantes para estos cargos de instituciones internacionales. Un órgano dependiente del Ministerio de Economía. Y la propuesta final, admite De Guindos, es del todo «discrecional» y estaría en manos de su número dos, Fernández de Mesa.

Teniendo en cuenta esa «discrecionalidad», esta vez apenas recurrió el ministro al argumento que durante tres días esgrimió el Ejecutivo acerca de que Soria obtuvo su candidatura en un «concurso» público y que habría sido «ilegal» no concederle la plaza de aspirante al Banco Mundial. Aunque eso sí, De Guindos sostuvo que en todo momento se trató de un proceso con «transparencia y concurrencia» en el que se valoraron los perfiles de varios candidatos.

En este contexto, Soria resultó, según el titular de Economía, el más «idóneo» en la segunda convocatoria para el puesto, después de que la primera caducara a la espera de ver si se formaba Gobierno. Según los criterios de evaluación se tuvo en cuenta su condición de funcionario, los años de trayectoria, el nivel de inglés y el dominio de otros idiomas, su conocimiento de cómo funciona el Banco Mundial, la experiencia en relaciones internacionales y en macroeconomía y la gestión de personal y presupuestos.

«El señor Soria no está inhabilitado ni tampoco investigado ni judicial ni administrativamente y, asimismo, de acuerdo con el análisis realizado del código de conducta del Banco Mundial, no existía ninguna circunstancia que le hiciera incompatible con el cargo», argumentó De Guindos ante las críticas de la oposición, que censura que el más apropiado para el puesto fuera un ministro que tuvo que dimitir tras su aparición en los 'papeles de Panamá' por vínculos con empresas que operan en paraísos fiscales.

Y a pesar de que, según el Gobierno, se procedió bien, a los tres días de su nombramiento, Soria renunció «a petición» del Ejecutivo. Si así fue, y De Guindos no lo niega, fue a su entender por la «dimensión política y mediática» del asunto. «Este es el relato de la no designación», concluyó su comparecencia.

Responsabilidades

Para entonces, los grupos de la oposición habían acumulado un listado de reproches para el ministro. Desde el PSOE, Pedro Saura, afeó las «mentiras» del Gobierno desde que saltó el escándalo del nombramiento dos minutos después de la investidura fallida de Mariano Rajoy. Lo peor, a su juicio, es que ni De Guindos ni el presidente ni el propio Soria fueran capaces de ver las razones de la polémica. «Usted no es digno de seguir siendo ministro», espetó Saura tras sentenciar que el «nivel ético» del jefe del Ejecutivo está «muy por debajo del de la mayoría de españoles».

Del mismo modo, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, instó a De Guindos a dimitir «ipso facto» si se prueba que mintió. Mientras, el representante de Ciudadanos, Toni Roldán, señaló que la elección fue un «traje hecho a medida» para el «amigo» Soria y dio la opción al Gobierno de decidir quién debe asumir las responsabilidades por este caso: Rajoy, su vicepresidenta o el titular de Economía.

Los portavoces censuraron, además, que el Gobierno se haya resistido a dar estas explicaciones en un pleno parlamentario. El representante del PP en la comisión, Eloy Suárez, sin embargo, sacó el ventilador para recordar que tampoco el PSOE atendió en su día las peticiones de los populares sobre política antiterrorista cuando los socialistas, acusó, «negociaban» con ETA.