«La Sinfónica de Bamberg tiene un sonido único»

El maestro checo Jakub Hrusa, en plena actuación. / ANDREAS HERZAU
El maestro checo Jakub Hrusa, en plena actuación. / ANDREAS HERZAU

La orquesta alemana ofrece hoy en el Kursaal obras de Smetana y Sibelius con la violinista Viktoria Mullova

MARÍA JOSÉ CANO SAN SEBASTIÁN.

El maestro checo Jakub Hrusa (Brno, 1981) debuta hoy en Donostia al frente de la Sinfónica de Bamberg, orquesta que ofreció en su visita a la Quincena Musical de 2012 tres programas distintos que se recuerdan por su calidad. El 'Concierto para violín op. 47' de Sibelius y cuatro movimientos de 'Mi patria' de Smetana servirán para conocer al nuevo director titular de la agrupación alemana, un joven director que se ha convertido en una batuta indispensable en los escenarios de todo el mundo. Se dice de él que es apasionado y contundente en el podio y que tiene una gran personalidad.

La fama que precede al músico checo puede tener que ver con el hecho de que está convencido de que «lo más especial que existe es la química que se crea entre el público y la orquesta en el momento del concierto». Y, sin duda, en esa química con los músicos tiene mucho que ver su compenetración con la orquesta alemana desde que es su principal responsable. «Es un sueño hecho realidad. La orquesta, su equipo y toda la ciudad son fantásticos. La Sinfónica de Bamberg tiene un sonido único y una personalidad preciosa y armoniosa. Estoy muy orgulloso de ser parte de esta familia musical».

Jakub Hrusa dirigió por primera vez a la Sinfónica de Bamberg en diciembre de 2014 y en menos de dos años se convirtió en su principal responsable. Según su opinión, el motivo de su nombramiento «pudo ser mi musicalidad personal y la forma en que me acerco a trabajar la música en general. Y seguramente mi personalidad. Lo mismo me ocurrió a mí; desde el primer momento, me encantó la intensa musicalidad de la orquesta, su forma de sentir la música y pensar sobre ella y su combinación de corazón y cerebro, es decir, el hecho de que dan el máximo en los conciertos y se concentran muy bien en los ensayos. Y todo en un ambiente maravilloso. Estoy convencido de que sentimos todo esto desde la primera semana juntos».

«Si esta profesión se hace bien, estás lleno de energía, nunca te sientes agotado»

Algo menos de dos años después de ese 'amor a primera vista', le nombraron titular de una agrupación que ha sido dirigida por el mismísimo Gustav Mahler. Ante este reto, Hrusa no se marcó ningún objetivo concreto. «No soy amigo de hacerlo, así que cuando me convertí en titular de esta orquesta quería y deseaba que mantuviera su sorprendente calidad de interpretación y que mejorara aún más, tanto a nivel interno como en el plano internacional. Y eso está sucediendo. Nuestra colaboración es fructífera, muy agradable e intensa. Lo podemos comprobar en los frutos que está dando, en grabaciones, giras, conciertos, e incluso en los momentos que vivimos fuera del escenario. El paquete completo es genial».

Flechazo con Smetana

La primera vez que el checo se puso al frente de la Sinfónica de Bamberg dirigió 'Mi patria' de Smetana, obra que «seguro» que tuvo que ver en el hecho de que la orquesta deseara volver a trabajar de una forma más continuada con él. Quizá valoraron su visión de la obra: «Como en cualquier otra obra, se necesita una preparación analítica y emocional detallada, un ensayo intenso con el corazón abierto y empatía, y por último, a la hora de interpretarla en los conciertos , ser realmente fiel a tu vida y a tus sentimientos. Y todo ello sin dejar de ser muy claro».

El programa de hoy se completa con el 'Concierto para violín' del compositor finlandés Jean Sibelius, que contará con la violinista rusa Viktoria Mullova como solista. Para Hrusa, «es realmente uno de los conciertos más originales que existen. Presenta una combinación muy especial de una atmósfera oscura, sincera y fría con un sentimiento verdaderamente romántico, especialmente en el segundo movimiento. Es mi segundo encuentro con Vik-toria, y creo que lo hemos pasado muy bien juntos. Yo agradezco su claridad, porque es una intérprete que sabe lo que hace».

Si bien Smetana y otros compositores como Dvorák parecen indispensables en los trabajos del checo, confiesa no sentirse más identificado con unos repertorios que con otros. «Depende de la etapa particular de mi vida. Pero si alguien me torturara y tuviera que responder, diría que escojo la música entre 1750 y 1950, y luego algunas obras contemporáneas, escritas recientemente. Se trata de un largo período si se habla de música clásica, pero solo una gota si consideramos toda la historia de la humanidad».

Con unos y otros programas, Jakub Hrusa sigue cosechando éxitos en todo el mundo. Además de titular de la Sinfónica de Bamberg, es director principal invitado permanente de la Filarmónica Checa, principal invitado de la Philharmonia Orchestra y también de la Tokyo Metropolitan Symphony Orchestra. En pocos años se ha convertido en un director imprescindible. La clave de su éxito es «amar este trabajo, como idea y como realidad. A pesar, o gracias a sus demandas. Lo que más me gusta es el tráfico bidireccional del flujo de energía entre el director y la orquesta, y entre los músicos y el público. Si esta profesión se hace bien, estás lleno de energía, nunca te sientes agotado».

De momento, y tras el concierto de hoy en San Sebastián viajan a Madrid, Barcelona y Valencia. «Y luego nos separamos durante una semana porque estaré en Berlín. Sin embargo, el próximo proyecto es algo grandioso: 'Don Giovanni' de Mozart. Después, viajaré a Tokio para dos semanas, y luego a Bamberg, Munich y ¡Navidad!».

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