Diario Vasco
Gotzon Enbil, en el frontón Aitzuri de Zumaia.
Gotzon Enbil, en el frontón Aitzuri de Zumaia. / SARA UTRERA

PELOTA

Gotzon Enbil, Puntista: «Fui a Estados Unidos con un contrato de cinco meses y me quedé trece años»

  • Gotzon enbil-puntista, El zaguero zumaiarra acaba de cumplir dos décadas como puntista profesional y en su palmarés figuran seis txapelas de Parejas

Gotzon Enbil cumplió el pasado jueves dos décadas como puntista profesional. El zaguero zumaiarra, de 39 años -cumple 40 en febrero-, continúa en activo tras haber vivido la experiencia americana en el frontón de Dania. Regresó a casa en 2015 y sigue con la misma ilusión que un principiante, aunque sus rodillas le avisan de que el tiempo y las características del propio juego acaban pasando factura. Tiene una memoria de elefante y le encantan los sudokus.

- A pesar de que ha pasado tanto tiempo, ¿recuerda el día del debut como profesional?

- Eso no se olvida nunca en la vida. El 6 de octubre de 1996 en Gernika, con la empresa Eusko Basque que dirigía Totorika, el mismo día que también lo hacía mi paisano Luis Mari Alberdi. Formamos pareja, como lo hacíamos en aficionados, y ganamos 30-18 a Altuna y Castro.

- ¿Cuándo comienza su relación con la cesta?

- Tendría once años y fui quemando etapas poco a poco. Primero en aficionados y luego en la selección española. Hasta que di el salto.

- Y como muchos otros compañeros decidió cruzar el charco para hacer las Américas...

- La primera vez fue el 5 de febrero de 2002. Lo hice con un contrato de cinco meses, hasta julio, para vivir la experiencia en el frontón de Dania. Y me quedé luego trece años, aunque en verano volvía a casa para disputar los torneos que se organizaban en Euskadi. Al principio veníamos cuatro meses, pero después se fue reduciendo a dos.

- ¿Se ganaba un buen dinero en aquellos tiempos en los frontones de Estados Unidos?

- Los sueldos eran parecidos a los que hay ahora, pero teníamos mejores condiciones. Había muchos más pelotaris en el cuadro, las coberturas de los seguros eran mucho mejores. Con el paso del tiempo, todo se ha ido recortando.

- Hoy en día, ir a jugar allí no es ninguna quimera...

- La cesta se ha mantenido y se mantiene en Estados Unidos gracias a los casinos. Cuando fui a Dania por primera vez no había y el frontón perdía dinero. Los dueños aguantaban a la espera de que les concediesen la licencia y en 2006 comenzaron los casinos a hacerse un hueco en los frontones. Cada vez más grande. Siguen abiertos por las ganancias que da el juego, no por el Jai Alai.

- ¿Cuándo decidió hacer las maletas y regresar a Zumaia?

- En enero de 2015. Mi hijo Igor nació en Estados Unidos en 2010 y no era lo mismo. Era una cultura diferente, otro sistema de vida. Allí los niños no tienen la misma libertad que aquí. Había que tomar una decisión y nos volvimos a casa.

- ¿Ya ha cogido la cesta?

- Tiene una desde pequeño, pero no le hace mucho caso. Me ha visto jugar en verano y parece que le ha vuelto la curiosidad.

- Y comienza de nuevo a jugar partidos en Euskadi.

- A mí siempre me ha gustado jugar a cesta, afición me sobra, y mientras pueda seguiré jugando.

- Pero no todo fue como esperaba...

- Sabía que había partidos en verano y comencé a entrenarme en invierno. Desgraciadamente, me lesioné en el primer partido y estuve parado todo el año.

- Las rodillas han sido siempre su punto débil.

- Con 21 años me rompí el menisco de la rodilla izquierda. Me operó el doctor Álvarez en Donostia. Y tres años después, poco antes de ir a Estados Unidos, me rompí el de la derecha. En Dania también he pasado por el quirófano en dos ocasiones para practicarme artroscopias. El suelo del frontón es muy duro, estás saltando todo el día y al final las rodillas se resienten.

- Por eso ha limitado sus apariciones en la cancha.

- Llegué un acuerdo con la empresa para jugar un determinado número de partidos en verano. Uno o dos a la semana y con esas condiciones he conseguido completar un buen verano.

- La guinda ha sido la conquista de su sexta txapela del Parejas con Egiguren II.

- Ves que ganas y te ilusionas, pero el cuerpo se resiente. Tengo que ponerme hielo al acabar los partidos y darme masajes. No sé hasta qué punto merece la pena seguir así.

- ¿Está más cerca el día de la retirada?

- Sin duda, es ley de vida. No es lo mismo entrenar suave que jugar y competir. Las palizas que te llevas son bastante grandes. Seguiré entrenando en invierno y cuando llegue el verano ya decidiremos.

- ¿Tiene futuro la cesta?

- En Euskadi sí. Hay un montón de escuelas y de chavales a los que les encanta jugar a cesta. Se está trabajando muy bien la base en Mutriku, Donostia, Tolosa, Andoain, Zumaia, Hondarribia, Durango, Lekeitio, Markina y Gernika. Hay mucha afición, solo falta darle un empujoncito. El apoyo de la televisión es fundamental. Es una modalidad espectacular, pero desconocida en muchos lugares.

- ¿Qué ha supuesto para los zumaiarras la inauguración del frontón Aitzuri?

- Llevábamos nueve años esperando desde que se derribó el Odieta. Lo malo es que durante todo este tiempo muchos chavales se han decidido por otros deportes en lugar de la cesta. Es un frontón muy rápido, ideal para los partidos de cesta punta. La gente se ha quedado impresionada. El Odieta era un frontón pequeño.

- ¿Cómo así le ha dado por meterse en política?

- Nada más volver de Estados Unidos me comentaron la posibilidad de formar parte de una candidatura ya que había elecciones. No tenía nada y acepté. Llevo ya año y medio como concejal de Deportes del Ayuntamiento de Zumaia.

- ¿Qué tal lo lleva?

- Estoy asustado de todo el deporte que se practica en Zumaia. Hay un montón de clubes y muchísimas licencias. Cada club tiene sus problemas, te reúnes con ellos e intentas buscar soluciones. En ocasiones no es nada sencillo.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate