Diario Vasco

Cuando todos los grandes pasaban por Anoeta

  • De los 15.000 espectadores de Gato Barbieri a los 'conciertos iniciáticos' de Genesis, Ramones, U2, Chick Corea... o Miguel Ríos

El Velódromo cumple precisamente este año medio siglo de existencia. Fue inaugurado en 1965 para las bicicletas... y terminó siendo un edificio práctico, porque ha servido para todo, y simbólico, porque las actividades celebradas en su seno componen un gran fresco de la historia del País Vasco en los últimos cincuenta años.

En 1965, recién inaugurado, acogió los mundiales de Ciclismo, donde Guillermo Timoner logró su sexto título. El Velódromo tenía entonces dos graderíos, con una capacidad total de 7.500 espectadores. En 1973 se cubrió y en 1977 se convirtió en Palacio Municipal de Deportes al incorporar una pista de atletismo de seis calles. Y en 2005 pasó a denominarse oficialmente 'Antonio Elorza'.

Ha sido escenario de campeonatos del máximo nivel de ciclismo (cómo olvidar las 6 Horas de Euskadi) y atletismo, testigo de hitos como el gran festival musical que en 1976 se celebró con motivo de las 24 horas de radio en euskera, templo de los campeonatos de bertsolaris hasta que el BEC de Barakaldo se convirtió en sede y, por supuesto, 'plaza' de mítines políticos, desde el protagonizado por el emergente Felipe González de principios de los 80 o los realizados por la izquierda aber-tzale.

Pero el Velódromo ha sido, sobre todo, templo del rock. Muchos aficionados guardan aún las entradas de conciertos que pasaron a la historia, como la mítica actuación del grupo Genesis que fue en 1975 una de las citas 'pioneras', con Peter Gabriel aún en la formación que abandonaría ese mismo año (Genesis repitió visita en 1981).

Luego llegarían Ramones (1980), The Clash (1981), King Crimson + Roxy Music (1982), Lou Reed (1984), The Cure (1986)... Pasaron por el Velódromo casi todos los que eran: AC/DC, David Bowie, Neil Young, Bob Dylan, Sting, Coldplay, Mike Oldfield, Rem, Paul Simon o toda la estirpe de los grandes grupos del 'heavy metal'...

A ellos hay que añadir los artistas españoles, desde las giras de Miguel Ríos en sus años de máximo esplendor hasta Radio Futura con El Último de la Fila, Serrat y Sabina en sucesivas combinaciones o los locales La Oreja de Van Gogh y Duncan Dhu.

El Festival de Jazz también se asentó con éxito en el Velódromo y trajo a Anoeta actuaciones multitudinarias. Solo el espíritu de la época explica que un músico aparentemente minoritario como Chick Corea pudiera superar en 1981 los 12.000 espectadores o que el saxofonista argentino Gato Barbieri, el hombre que puso banda sonora a 'El último tango en París', estableciera en 1980 el récord de público en el Velódromo: más de 12.000 personas, según la versión oficial, aunque algunos cronistas dicen que fueron bastantes más de 15.000. El argentino llegó tarde, al parecer con una alguna copa de más, y saludó con su ya célebre «buenas noches, Barcelona».

«Hay que repasar la lista de tanta gente que vino para valorar qué fue San Sebastián», dice Iñigo Argomaniz, de Get In, y coincide Mikel Camino, entonces en Kanka. Sus empresas, junto a la pionera Tiburon Concerts del recordado Santi Ugarte, fueron claves para que ese desfile de estrellas fuera posible.

El futuro del estadio

Eso ya es historia. El estadio de Anoeta vino a cubrir en los últimos años ese hueco y se convirtió también en escenario de grandes conciertos de U2 o Bruce Sprinsgteen, pero Donostia también parece quedar ahora fuera de la ruta de los grandes. «Otras ciudades se emplean a fondo con dinero público para atraer grandes conciertos, pero aquí...», lamentan los promotores.

Argomaniz añade: «Si la reforma del estadio elimina las pistas, Anoeta perderá 'punch' para los conciertos: ahora las pistas ayudan a montar mejor, y de manera más rápida, las grandes infraestructuras de cada concierto. Sin las pistas seremos como otros campos de fútbol vecinos...».