Las arpías del Tercer Reich

El genocidio también fue asunto de mujeres y muchas de ellas demostraron grandes dosis de crueldad en los campos de concentración nazis

Herta Oberheuser fue condenada a 20 años de prisión. /
Herta Oberheuser fue condenada a 20 años de prisión.
ANJE RIBERA

Todos conocemos a Hitler, Himler, Goering, Mengele, Eastman, Goebbels y a otros muchos criminales nazis que extendieron el terror por gran parte del mundo entre 1939 y 1945. Sin embargo, poco se ha hablado de las mujeres que participaron en aquel ejercicio de barbarie incalificable. Pero el genocidio también fue un asunto femenino.

más noticias

Ellas, al igual que ellos, estuvieron detrás de los millones de asesinatos, torturas y vejaciones que tuvieron lugar durante el Tercer Reich y la Segunda Guerra Mundial. Cometieron atrocidades inimaginables amparadas en la libertad de actuación de que las guardianas disfrutaron en los numerosos campos de concentración creados por el régimen del führer. Fueron alrededor de 3.700, pero algo más de una docena destacó por su extremada maldad.

Hasta hace poco era tabú hablar de las mujeres partícipes de las matanzas. Ahora son varias las publicaciones que desvelan sus brutales ejercicios de crueldad y hasta afirman que en los campos de concentración los mayores asesinos no eran los vigilantes de las SS sino las guardianas. Ellas interpretaron como nadie el postulado nazi que aseguraba que aquellos que no eran arios perfectos no pertenecían a la raza humana y, por lo tanto, eran animales y como tales debían ser tratados.

Miles de judías, militantes políticas, lesbianas o prostitutas fueron víctimas de sus horrores en aquellas fábricas de exterminio, sobre todo en las establecidas en Polonia. A las guardianas nazis se les atribuye el 75% de los crímenes del Holocausto.

Ellas colaboraron directamente con el nacionalsocialismo, pero hubo otras muchas que lo hicieron desde la administración, organizando una represión tan repudiable como la que protagonizaron las primeras. Estas últimas fueron conocidas como las asesinas de los despachos. Estuvieron directamente involucradas en la planificación por parte del Estado de ejecuciones masivas contra la población judía en Polonia, Biolorrusia y Ucrania.

El papel criminal de las enfermeras

El papel criminal de las enfermeras también es destacable. Según distintas investigaciones, desde sus botiquines participaron en la muerte de muchos de los prisioneros, incluidos soldados enemigos heridos que cayeron en sus manos, a los que, más que curarles, agravaban sus dolencias para encaminarles directamente hacia la tumba. De hecho, las operaciones de exterminio comenzaron en los hospitales con armas como las agujas hipodérmicas y los barbitúricos o métodos más simples como la inanición, que tuvo como primeras víctimas a los niños.

La mayoría de estas mujeres, tanto sanitarias como guardianas, eludió la justicia después de la derrota germana. solo unas pocas acabaron ante los magistrados, frente a 20.000 hombres que sí debieron responder de sus crímenes. Además, las féminas encausadas fueron exculpadas en su mayoría. Sin embargo, sus testimonios sí fueron determinantes para condenar a sus jefes masculinos. Luego, ya con la condición de inocente certificada, cambiaron de nombre o se marcharon al extranjero.

He aquí algunas de las mujeres nazis más despiadadas:

Cine y literatura

Fueron más. Bastantes más. No se puede dejar de mencionar por su crueldad a Hildegard Neumann, Gerda Steinhoff, Hildegard Lächert, Ruth Closius Neudeck, Herta Ehlert, Luise Danz, Ewa Paradies, Ruth Elfriede Hildner, Irene Haschke, Alicia Orlowski, Ilse Lothe o Therese 'Rosi' Brandl. Todas ellas sembraron el terror en los campos de concentración. Algunas recibieron castigo, las menos, aunque el tiempo ha demostrado que casi todas fueron culpables.

Es quizá la literatura la que está dictando justicia sobre las arpías del Tercer Reich. No son abundantes las obras publicadas sobre ellas. En la mayoría de los casos, un manto de silencio les cubrió casi hasta sus muertes. Sin embargo, en los últimos años, una vez abiertos muchos archivos y desclasificados documentos secretos, son muchos los estudios que certifican su crueldad.

La historiadora estadounidense Wendy Lower realiza un análisis pormenorizado de la historia de las féminas que se pusieron al servicio del mal nazi en su obra 'Las arpías de Hitler - La participación de las mujeres en los crímenes nazis', de 2013. También Hermann Langbein, austriaco superviviente del Holocausto, ahonda en el tema en 'People in Auschwitz', que llegó al mercado en 2004.

Entre los expertos españoles destaca la periodista y guionista de radio y televisión Mónica González Álvarez, quien en su libro 'Guardianas nazis: el lado femenino del mal', editado en 2012, realiza un retrato de las principales asesinas del régimen que lideró Adolf Hitler.

La gran pantalla tocó el tema en la película 'El lector' (2008), dirigida por Stephen Daldry. La actriz británica Kate Winslet encarna con apabullante veracidad a Hanna Schmitz, una exguardiana de los campos de concentración que, bastantes años después de que terminara la guerra, se enfrenta a la justicia por unos supuestos crímenes contra la humanidad.