Las minas de los romanos en Oiartzun

A los pies de las Peñas de Aia, un laberinto de galerías excavadas a pico convierte el valle de Oiartzun en un auténtico queso gruyer

Las minas de los romanos en Oiartzun

El lugar está sumido en el más profundo de los silencios, pero se adivina un pasado de frenética actividad. Y es que el coto minero de Arditurri fue una importante fuente de ingresos desde tiempos del imperio Romano hasta finales del siglo XX. Legado de aquellos días, un sinfín de bocaminas, hornos de calcinación y ambiciosas infraestructuras salpican la zona. Una sencilla ruta nos lleva hasta ellas y nos sumerge en el corazón del parque natural de Aiako Harria.

Datos

Provincia:
Gipuzkoa
Dificultad:
Media
Modo:
A pie
Temporada:
Otoño
Duración:
2 h
Distancia:
6,13 km

1.- Aparcamiento

Punto de partida

La excursión comienza en el aparcamiento del centro de interpretación de la minería de Arditurri, al que llegamos tomando un desvío en la carretera que une Oiartzun con Lesaka. Comenzamos a caminar por la plataforma del viejo ferrocarril que permitía transportar el hierro extraído hasta el puerto de Pasaia. En pocos minutos, nos encontramos en pleno coto minero, con su museo y una mina acondicionada para la visita.

2.- Arditurri

Km 0,41 >

La ruta continúa de frente, siguiendo las señales blancas y amarillas que nos guiarán durante gran parte del recorrido. Un agradable paseo por una pista colgada sobre el río nos lleva hacia la base de una cascada que forma una espectacular cola de caballo. Dejándola atrás y vadeando dos veces el cauce, llegamos hasta un viejo horno de calcinación devorado por la maleza.

3.- Horno

Km 1,15 >

A los pies del viejo edificio minero se abre una poza de aguas cristalinas que invita al baño. Frente al horno sale un sendero apenas visible que se asoma a varias bocaminas que resultan impresionantes por su tamaño y aspecto de gigantesco vientre. Son peligrosas y no conviene acceder a su interior. La ruta no sigue hacia ellas, sino que continúa remontando el arroyo, prestando especial atención a las señales. Nuestros pasos nos llevan a través de bosques y parajes de gran belleza donde las hayas son las grandes protagonistas. Después de varias subidas y bajadas, llegamos a una zona donde las bocaminas y la escoria vuelven a adueñarse del terreno. Un nuevo salto de agua y un largo paseo cuesta arriba por un sendero abierto en un pinar nos llevan hasta la carretera de Aritxulegi.

4.- Aritxulegi

Km 4,31 >

Nada más llegar a la carretera, sin llegar a tocar el asfalto, nos desviamos a la derecha por una pista. Dos minutos después, abandonamos la señalización que veníamos siguiendo y nos desviamos a la derecha por otra pista que busca el fondo del valle. Extensas minas a cielo abierto caracterizan este tramo que nos lleva en pocos minutos hasta el punto de partida.

5.- Aparcamiento

Km 6,13 >

De interés

Restaurante Olaizola:
Ergoien Auzoa; Oiartzun. Tel. 943 492 050
Agroturismo Erretegi Haundi:
Barrio Iturrioz; Oiartzun - Tel. 943 494 629
Agroturismo Naera Haundi:
Barrio Sasiain; Abaltzisketa - Tel. 943 654 033
Oficina de Turismo de Oiartzun:
Biblioteca Manuel Lekuona - Tel. 943 494 521
Coto minero Arditurri:
Al final de la vía verde - Tel. 943 494 521 - Galería minera abierta al público

Cómo terminar el día

Bidegorri de Arditurri

Durante siglos, carros de bueyes cargados hasta los topes, acarrearon el mineral de las minas de Arditurri hasta el puerto de Pasaia. Con la llegada de las máquinas de vapor, hace apenas cien años, se construyó una vía férrea que simplificaba la salida y comercialización del pesado hierro extraído de las entrañas de la montaña. La nueva infraestructura, ayudada por túneles y pasos elevados, surcaba los parajes siempre verdes del bucólico valle de Oiartzun. Hoy, cuando las minas sólo son un recuerdo lejano y el tren minero se ha perdido en el olvido, su trazado constituye una inmersión inmejorable en la Gipuzkoa minera, rural y montañosa. La vieja vía ha sido reconvertida en un cuidado bidegorri que podemos disfrutar a pie, en bicicleta o incluso con patines. Aunque el recorrido comienza en Lezo, no es hasta el barrio de Ugaldetxo donde aparecen las primeras huellas del antiguo trazado. Tras pasar un primer túnel, el paisaje se torna idílico, con recios caseríos escondidos entre pastos y bosques de ribera. Después, el valle se va cerrando y la pendiente comienza a hacerse notar entre túneles y el rumor del río Oiartzun. Se trata del ascenso final al poblado minero, donde la vía se pierde entre infraestructuras olvidadas.

Minas de Arditurri

Si las bocaminas y los viejos edificios mineros hablaran, contarían que fueron los romanos quienes descubrieron los grandes filones de plata que escondían las entrañas de Aiako Harria. La maquinaria imperial se puso rápidamente en marcha y, en pocos años, una red de más de tres kilómetros de galerías horadaba la montaña. La ciudad romana de Oiasso, situada al pie de los yacimientos, creció al mismo tiempo. Su puerto, situado en la bahía de Txingudi, se convirtió en un importante aliado para la exportación del mineral. La plata se agotó, pero las minas de Arditurri siguieron funcionando. Desde la Edad Media hasta hace apenas treinta años, cuando cesó la actividad minera en el valle, se extrajeron de aquí miles de toneladas de hierro y otros minerales.

Visitar Arditurri es una cita con el pasado. Las obras de acondicionamiento llevadas a cabo permiten disfrutar de la conocida como Mina Grande. Gracias a un sistema de drenaje ideado por los romanos, estos túneles milenarios no se han inundado y hoy pueden recorrerse fácilmente. Las salas y pasadizos de la vieja mina son uno de los testimonios más fascinantes de la oscura época de la romanización de Gipuzkoa. En el recorrido por el subsuelo, se descubren pequeños lagos, antiguas vías de trenes y tenebrosas bocaminas secundarias.

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