Santo Domingo, Un destino caribeño por descubrir

La ciudad es uno de los mejores destinos para empaparse de la cultura dominicana sin tener que esquivar masas de turistas

La estatua del almirante Cristóbal Colón en el centro de la plaza que lleva su nombre. Detrás, la catedral de Santo Domingo. /Fotos: Belauntzaran
La estatua del almirante Cristóbal Colón en el centro de la plaza que lleva su nombre. Detrás, la catedral de Santo Domingo. / Fotos: Belauntzaran
ELISA BELAUNTZARAN

Santo Domingo, ciudad de contrastes donde los haya. Ciudad que sorprende gratamente al visitante que acude a la capital de República Dominicana, destino ideal de playa, resorts de lujo y pulseras de todo incluido, pero que ofrece unas visitas urbanas con mucha historia. Un destino por descubrir que bien merece un par de días para vivir los episodios y conocer a los personajes que forjaron el pasado de un país cuyas gentes dejan huella.

Embajadores todos ellos de un país que recibe miles de visitantes cada año en sus destinos de playa, pero que pasan de largo durante sus estancias de esta hermosa ciudad que permite empaparse de la cultura dominicana sin tener que esquivar masas de turistas. Sus amplias sonrisas y su buena disposición hacen fácil entablar con cualquiera de ellos una animada conversación que te ayuda a localizar los recomendados para conocer los escenarios donde se libraron muchas de la batallas más importantes de este país, del Caribe e incluso de América latina.

Además lo hacen a su ritmo. Un ritmo muy contagioso que te hace olvidarte de horarios estrictos y te permite desconectar de móviles y redes sociales. Tal vez sea su sugerente bachata, salsa, merengue... que se escucha en la calle, bar y cualquier rincón, a través de las ventanas abiertas de sus viviendas... Santo Domingo es un destino que bien merece una visita o dos, depende lo mucho que uno se enamore de ella.

Grandes historias

Esta hermosa ciudad caribeña rezuma historia en cada una de sus piedras y algunas, son grandes historias. Tan solo es necesario acercarse a la zona colonial y recorrer sus estrechas calles para descubrir los hermosos edificios que la pueblan para darse cuenta de la importancia de este enclave caribeño. La Zona Colonial de Santo Domingo es el corazón de esta ciudad, es su base, su origen, un lugar creado en el Siglo XVI como el primer asentamiento europeo en el caribe y en todo el continente americano. Esta zona vio cómo sus primeros moradores tomaban el lugar y se asentaban en el en el año 1498, justo en el margen del Río Ozama, un símbolo de la ciudad.

Uno de los edificios más emblemáticos es la iglesia y el convento de los Dominicos. Se trata de la edificación católica más antigua del Continente Americano, siendo la primera del Nuevo Mundo y en Santo Domingo. Su construcción se inicia con la llegada de la Orden de los Dominicos a Santo Domingo, alrededor de 1510. El enorme edifico cuenta con una bella portada, con mucho esplendor, ya que destaca la arquitectura gótica, barroco y gótico isabelino.

Dentro de la Iglesia se encuentra la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, la cual fue construida en 1649. En esta capilla era venerada la Vírgen del Rosario, la cual es la patrona de los dominicos. La bóveda de la capilla está decorada con los doce signos zodiacales alrededor del sol. Por eso, a ese este lugar se le llama Capilla del Zodíaco. Además, en la bóveda hay otros personajes como los Dioses olímpicos que representan las cuatros estaciones. En su inauguración participaron personajes históricos como el fraile Pedro de Córdoba, Reginaldo de Montesinos, Bartolomé de las Casas y Antonio de Montesinos. Este último, fue quien dijo el famoso Sermón de Adviento en 1511, y quien reprendiera a la corte de Diego Colón, por el maltrato a los indios, iniciándose así el llamado Derecho de Gentes y generando la primera polémica del Nuevo Mundo.

Un edificio emblemático de Santo Domingo que no hace sombra a la fortaleza Ozama o Torre del Homenaje. Cuentan que el principal objetivo de esta construcción fue proteger a la ciudad de los diversos ataques de los piratas y conquistadores ingleses, franceses y portugueses. En sus murallas aún se pueden ver los antiguos cañones que los españoles colocaron para salvaguardar la ciudad. La construcción de este monumento se prolongó desde 1502 hasta 1508, la cual fue iniciada por el gobernador Nicolás de Ovando. La fortaleza adopta el nombre del Río Ozama. Esta fortaleza es asimismo la más antigua de las construcciones hechas en América y en la isla.

La fortaleza Ozama, junto al río que le da nombre.
La fortaleza Ozama, junto al río que le da nombre.

Desde su torre se puede ver el Faro a Colón. Dicen que es un monumento dedicado a la memoria del almirante y que en su interior se albergan sus restos mortales. No cumple las funciones de un faro sino que se trata de un museo dedicado a América Latina que investiga, expone, conserva y difunde la memoria histórica y el patrimonio internacional relacionado con el descubrimiento, colonización y evangelización de América.

La figura de Cristóbal Colón es recordada en diferentes e importantes lugares en la ciudad. Uno de ellos es el Alcázar de Colón. Otro el parque Colón, presidido por una estatua del almirante junto a la catedral de Santa María, la primera catedral católica del todo el continente, o lugares como el Palacio de Borguella, del Siglo XIX.

Junto a la catedral también se encuentra la plazoleta de los Curas, otro de los puntos interesantes de la ciudad. En la zona colonial fácil de recorrer a pie, se encuentra también el Hospital de San Nicolás de Bari que como otros muchos edificios, los lugareños muestran con orgullo porque como les gusta decir «es el primer hospital de América».

La catedral guarda parte de la historia de la ciudad.
La catedral guarda parte de la historia de la ciudad.

Siguiendo con la ruta de edificaciones con encanto se encuentra el Monasterio de San Francisco, en cuya fachada todavía se puede apreciar el cordón franciscano. El Monasterio de San Francisco. En la actualidad se encuentra en ruinas. Las autoridades mostraron su interés por llevar a cabo en el mismo una rehabilitación que los dominicanos no tomaron con agrado ya que consideraban que la construcción perdería su esencia histórica. Al final, su opinión prevaleció y el templo se muestra desnudo. Sólo mantiene sus paredes y sus escalinatas de la entrada donde grupos de música locales ofrecen conciertos gratuitos.

Son solo algunos de los lugares que la antigua ciudad caribeña alberga en sus calles llenas de luz.

Un hotel de película

Entre su oferta hotelera destaca un hotel que a lo largo de sus 60 años de andadura ha sido visitado por numerosas estrellas del celuloide e incluso ha sido escenario de película. El Embajador, de Royal Hideaway Hotel es un clásico, exquisito y mítico en la historia. El Embajador fue el primer hotel de lujo de la República Dominicana, donde se reunía lo más granado de la sociedad, artistas, políticos y estrellas de cine. Hoy, este establecimiento de Royal Hideaway, la marca de lujo de Barceló, totalmente renovado, mantiene todo su glamour y es un hotel destino por su emblemática localización, en lo alto de una colonia de Santo Domingo, con espectaculares vistas al Caribe, y por su colección de arte. ¿Su joya?

La suite presidencial, que ocupa el último piso entero con sus 500 metros cuadrados. De ellos, 145 de terraza. Errol Flynn, Rock Hudson o 'Cantinflas', además de ser escenario de rodaje de películas como 'El Padrino II'. Como homenaje a la cultura del país, el hotel ha contado con la colaboración del historiador dominicano José Chez Checo para crear un diseño único, representando en cada una de las plantas del edificio una primacía de Santo Domingo, los primeros edificios oficiales construidos en el Nuevo Mundo tras la llegada de los españoles.

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