El skyline de Gipuzkoa

¿Sabes cuál es el techo habitable de nuestro territorio? ¿Está en San Sebastián o en el interior? ¿Llega a 100 metros? Descubre los edificios más altos

De izquierda a derecha, las torres de Unzaga, Atocha, la catedral del Buen Pastor, la torre Eguzki y la torre Onddi. /Morquecho, Michelena y Usoz
De izquierda a derecha, las torres de Unzaga, Atocha, la catedral del Buen Pastor, la torre Eguzki y la torre Onddi. / Morquecho, Michelena y Usoz
Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

Gipuzkoa no posee grandes rascacielos que desafíen al cielo, pero eso no quiere decir que nuestro territorio no esconda algunas sorpresas. Lo cierto es que es inevitable que las miradas se dirijan arriba. Es una costumbre que tenemos, por ejemplo, cuando visitamos alguna ciudad nueva. Subir a su punto más alto y contemplar la localidad o el valle desde las alturas es una opción recomendable (siempre que acompañe la meteorología), porque permite situar con facilidad las zonas de interés. Volviendo a nuestro hogar, ¿saben cuál es el techo habitable de Gipuzkoa? ¿Está en San Sebastián o en el interior? ¿Mide más de 100 metros?

Por ejemplo, con el anuncio de que la catedral del Buen Pastor de Donostia restaurará su torre, hemos recordado su altura. Mide 75 metros, una altitud respetable, pero ¿es el techo de Gipuzkoa? Parece que no. Según diversas fuentes consultadas por este periódico, el techo habitable de Gipuzkoa está... en Eibar. Sí, la villa armera guarda en su corazón, la plaza de Unzaga, una torre homónima que alcanza los 77 metros. Dos metros más que el Buen Pastor. Son pocos si los comparamos con los 828 metros del Burj Khalifa de Dubái o incluso con los 165 de la torre Iberdrola (Bilbao), el techo de Euskadi, pero los datos son hechos. Construida en 1969, la torre de Unzaga atesora 19 plantas (más un bajo donde estaban los extintos cines Unzaga y una entreplanta) y está dividida en dos grandes estructuras de hormigón con sus dos portales. Uno da a la propia plaza y el otro, a la calle Fermín Calbetón.

Sus obras dieron comienzo en 1966 y finalizaron entre 1968 y 1969, en pleno desarrollismo. Fue una de las primeras torres modernas de Gipuzkoa y la más valiosa de cuantas se levantaron en la comarca del Bajo Deba. Erigida en el centro de la localidad, tuvo que solventar diversos problemas en su inicio por la aparición de agua cuando se acometían las labores de cimentación. Poco a poco destacó por los cimientos de acero que fue albergando, con una sólida construcción y núcleos de hormigón armado que contenían los elementos de comunicación vertical, escaleras y ascensores. Grandes vigas sustentan el peso de las fachadas y los forjados, resueltos con secciones más ligeras.

De lo que no cabe duda es que desde su azotea se contempla una panorámica espectacular de los cuatro puntos cardinales de la villa armera, una localidad encajonada entre montañas que no recibe mucha luz. Pero si uno sube hasta aquí arriba el aire es más limpio, el Urko ya no intimida tanto como desde el suelo y uno se puede entretener reconociendo varios de los puntos céntricos de Eibar. Por ejemplo, el Ayuntamiento, el parque Txaltxa Zelai, la parroquia de San Andrés, Ipurua, la plaza de Toros, el Corte Inglés, la autopista AP-8... Y un detalle positivo para los que sufren vértigo radica en que como el pretil es muy ancho, no hay (mucha) sensación de vacío. Algunos vecinos de la torre cuentan que hace años había costumbre de subir arriba para hacer unas meriendas antológicas...

Dejamos el túnel del tiempo y la nostalgia para volver a Donostia, donde continúa la pugna, ya que en la capital guipuzcoana también existe, además del Buen Pastor, otro edificio emblemático: la torre de Atocha. Con dos sótanos, una planta baja, una planta comercial, otra planta diáfana, 17 plantas de viviendas, una planta de trasteros y otra planta más de viviendas, el resultado es un edificio acristalado, tan emblemático como imponente, que desde hace 45 años roba protagonismo al resto de inmuebles situados en las proximidades del río Urumea.

La rivalidad, muy reñida, se agranda un metro más porque el bloque de Egia alcanza los 76 metros. Es decir, en apenas tres meses se hallan la torre de Unzaga, la torre de Atocha y la catedral del Buen Pastor. Desde luego, de lo que no cabe duda es que los tres edificios son muy reconocibles por los ciudadanos y forman en estos momentos el trío de ases del skyline guipuzcoano. Ahora bien, si abrimos el abanico a Euskadi nuestros edificios aparecen en los puestos 8, 9 y 10, justo culminando ese top 10. También es verdad que para los próximos años hay proyectados nuevos edificios en Bilbao, Barakaldo y Pamplona que provocarán cambios en este ranking.

Una joya en Hernani

Pero no se vayan. Aún hay más. Debemos desplazarnos hasta Arrasate, en el Alto Deba, para hallar el cuarto edificio más alto. La torre Eguzki, de 21 pisos y construida en 1971, mide 72 metros. Inmediatamente después aparece Hernani en la lista con la torre Onddi, diseñada por el célebre arquitecto oñatiarra Luis Peña Ganchegui. Ésta es una de las más recientes, concretamente de 1994, y se construyó como una estructura para probar los ascensores de Orona. Un edificio peculiar, muy peculiar, de color blanco, que lo pueden divisar desde la carretera que de Hernani va al barrio de Ereñozu (dirección Goizueta).

No hay que olvidar en esta lista de rascacielos guipuzcoanos el barrio de Bidebieta de Donostia, un núcleo que contiene un puñado de bloques muy altos. La torre Bidebieta 1, por ejemplo, tiene 16 plantas y mide aproximadamente 65 metros. Las cristaleras son de color azul marino y la pared, veis. La empezaron a construir a comienzos de los años 70 y está construida en la antigua finca de la familia Gaiztarro. Su peculiaridad estriba en que es el edificio de oficinas más alto de la capital.

Muy lejos de los grandes rascacielos del planeta

Euskadi es un área pujante en varios sectores pero se queda lejos del récord de altura en los grandes rascacielos que pueblan el planeta. Como ya les hemos subrayado, el techo de Gipuzkoa suma 77 metros y el de Euskadi, 165 metros. Si sumamos los dos nos quedamos en una altura de 242 metros, a nada más y nada menos que 586 metros de distancia de la cima del planeta, el Burj Khalifa de Dubái. Casi nada. Se trata del único rascacielos del mundo que supera los 800 metros de altitud. Para que se hagan a la idea, es como si midiera lo mismo que el Adarra o Peñas de Aia. En ese escalafón le sigue la torre Shanghái con 632 metros y el Abraj Al Bait, sita en La Meca (Arabia Saudí) con 601 metros.

El Ping An Finance Center (599 metros) de la ciudad china de Shenzhen, el Lotte World Tower (555 metros) de Seúl y el World Trade Center (541 metros) de Nueva York vienen por detrás. El primer edificio europeo que se cuela en este top se halla en San Petersburgo, esa maravilla rusa, donde el Lakhta Center alcanza los 462 metros. Prácticamente 300 metros más que la torre Iberdrola de Bilbao. Pero ya dicen los clásicos que el tamaño no importa.