«La afición ciclista vasca es la mejor del mundo»

Rincones con encanto hay en todas parte, pero el amante de las bicicletas y de las cervezas encontrará el suyo en Castellón. Kiko García, que vivió en Zegama y corrió con la elástica del Banesto amateur, nos cuenta la historia de una marca que enamora

La Bicicleta Café
El equipo de La Bicicleta Café de Castellón, en el interior del establecimiento. / DV
Karel López
KAREL LÓPEZ

Hay rincones con encanto que invitan a aquel que los visita a adentrarse en mundos y ambientes que hacen las delicias de los entendidos y, no lo olvidemos, conquistan a los que no saben tanto del tema. Es lo que ocurre cuando alguien visita La Bicicleta Café de Castellón, un local que maravilla en pleno centro de esta ciudad mediterránea. Como bien indica el nombre, transporta al visitante a un universo ciclista en el que las bicis (y las cervezas, cafés...) son protagonistas.

«La Bicicleta Café de Castellón va a cumplir cinco años. Begoña Cerra, que es mi pareja, y yo aparecimos cuando el bar ya estaba montado», explica Kiko García Arnandis, un hombre que durante su juventud militó en el Banesto amateur y pasó largos periodos de tiempo «viviendo en un caserío de Zegama».

«José Cabedo, director deportivo del BH Burgos, me pidió que le acompañara a un bar que definió como 'chulo'. Me dijo que el ambiente era ciclista y fuimos. Me enamoré. No lo puedo definir de otra manera», sigue Kiko. «Tras esa visita, volví muchas veces. Si ya impresiona a los que no viven el ciclismo, imagínate lo que es para los que hemos mamado este deporte desde pequeñitos».

«José Luis Marchal y Luis Serrano, dos personas que eran amigos desde la infancia, eran los gerentes del bar. Fueron pioneros. Poco a poco fuimos conociéndonos. Me solían decir que el bar iba bien, que estaban contentos, pero que creían que el hombre que les alquilaba el local quería vender la casa entera porque necesitaba el dinero...». Y fue en ese momento cuando Kiko y Begoña se lanzaron. «Vimos una bonita ocasión para invertir. Y nos liamos. Compramos la casa. Ahora, resumiendo, José Luis y Luis nos pagan a nosotros por el alquiler del local, y hemos acometido nuevos proyectos de manera conjunta», apunta este hombre que sigue saliendo a rodar en bicicleta siempre que puede y que colabora con la Vuelta a España a nivel de dirección técnica.

Los elementos relacionados con el ciclismo son parte del bar. Sus vidas están muy ligadas a este deporte. / DV

Y no solo con la ronda española. «Desde el año pasado, hago Radio Vuelta en la Itzulia y también en la Klasika, así que disfruto del ciclismo desde dentro». Kiko pasó largas temporadas en Zegama, donde, reconoce, descubrió que «el País Vasco era otra cosa, algo diferente. Cómo se vive el ciclismo, la afición que hay, la dureza de las pruebas... Era otro mundo». Este castellonense no duda a la hora de asegurar que «la mejor afición del mundo es la vasca». Gracias a su paso por Euskadi, en la actualidad cuenta con muchas amistades relacionadas con este deporte. «Tengo la suerte de contar con grandes amigos personales como Markel Irizar, Egoi Martinez, Haimar Zubeldia, Joseba Beloki, Roberto Laiseka... y otros muchos antiguos compañeros como Leaniz, Marino Lejarreta, Luis María Diaz de Otazu, David Etxeberría, Zaira, Mauleon... Alguno de ellos es ahora cliente en La Bicicleta Café de Castellón».

El último del Giro

No penséis que Kiko quedó último en el Giro de Italia. No es así. Pero una historia relacionada con el último clasificado en la ronda italiana sirvió de inspiración para crear una marca de ropa junto a sus socios: su pareja Begoña, José Luis y Luis.

Entre 1946 y 1951, el que completaba el Giro con peor tiempo recibía el conocido como 'Maillot Noir'. El ciclista Luigi Malabrocca tuvo el 'honor' de recogerlo en dos ocasiones. «Entre que nuestro primer diseño de maillot era negro y esta historia, decidimos llamar así a la tienda donde vendemos ropa», explica Kiko. Sí, La Bicicleta Café ahora va más allá de un local donde tomar algo tranquilamente en un ambiente ciclista, también es una colección de ropa que se vende en una tienda situada a pocos metros del bar.

La tienda en la que se vende la ropa de la marca y tanto Joseba Beloki como Nani Roma con una camiseta de La Bicicleta. / DV

Deportistas como Luis Enrique, Joseba Beloki, Nani Roma, Javier Gómez Noya, Óscar Pereiro, Miguel Indurain... han lucido prendas de la colección que ellos mismos diseñan y venden. «Ahora tenemos de todo, desde ropa técnica hasta de llevar en el día a día por la calle (camisetas, calcetines, sudaderas...). Vendemos de forma física y online», cuenta orgulloso. «Es un proyecto de mucho romanticismo, pasión... También de lucha diaria. A veces supone muchísimo trabajo y lío, pero es una locura que nos ilusiona, que nos llena», confiesa el castellonense.

«José Luis y Luis tenían en mente la idea de crear ropa con la marca del bar. Vimos que era una nueva ramificación del proyecto que nos estusiasmaba y tanto ellos como nosotros aceptamos el reto de intentarlo. Comenzamos a vender a través de la web y después llegó la tienda. No nos podemos quejar. La idea es que aquellos que se sientan identificados puedan disponer de material de calidad para vestir», concluye Kiko.

Luis Enrique, en dos momentos clave

Una de las personas que más visibilidad le han dado al proyecto ha sido Luis Enrique. El exfutbolista y ahora seleccionador español ha vestido prendas de la colección La Bicicleta Café en dos momentos clave: cuando se despedía del FC Barcelona (antes de la final de la Copa del Rey) y cuando viajaba hacia Madrid para ser presentado como nuevo entrenador de la selección española.

«Tengo relación con él porque, durante muchos años, trabajé en una marca de gafas deportivas en temas relacionados con la esponsorización, y él era uno de ellos», explica Kiko García, consciente del «boom» que supuso que el técnico asturiano portara camisetas de la marca. «Desde el inicio, Luis Enrique nos dijo que nos echaría una mano. Le enviamos material y, sin decirle nosotros nada, se lo puso en dos momentos muy importantes: cuando se despedía del Barça y cuando iba a ser presentado como seleccionador, mientras viajaba en AVE y los periodistas le esperaban en la estación. En esta primera, de hecho, se habló muchísimo en los medios de comunicación. Llegaron a decir que llevaba una camiseta con una bicicleta porque 'era una señal de que iba a dejar el fútbol para centrarse durante un tiempo en una de sus pasiones, el ciclismo'».

En forma de espumosa cerveza (tienen más de veinte diferentes), de rico café... Da igual lo que uno pida. Lo importante es disfrutar de una «cuidada decoración temática que h a todo lo que tenga que ver con la historia del ciclismo». El mundo ideal para el aficionado a este deporte se encuentra a orillas del Meditérraneo en un local en el que, si preguntas, te hablan de ciclismo vasco o de lo que haga falta. Y si tienes suerte, te encontrarás allí con alguna leyenda de este deporte. Seguro que llevará alguna camiseta de su colección...