Cuando basta ánimo y buenas zapatillas

Tres operados de cáncer de pulmón han aceptado el reto y correrán la Behobia-San Sebastián

Moisés Pérez espera con ganas que llegue el día de la carrera. Recibe quimioterapia oral para controlar su cáncer por el que le extirparon un riñón. /Usoz
Moisés Pérez espera con ganas que llegue el día de la carrera. Recibe quimioterapia oral para controlar su cáncer por el que le extirparon un riñón. / Usoz
Ana Vozmediano
ANA VOZMEDIANO

El año pasado, después de que acabara la Behobia-San Sebastián, el cirujano torácico del Hospital Donostia, Jon Zabaleta, se reunió con sus colegas de la Asociación de Afectados por el Cáncer de Pulmón. Surgió una vez más la necesidad de visibilizar una enfermedad que es el cáncer que más mujeres y hombres mata, tanto en Europa como en Estados Unidos, pero del que se puede salir. ¿Correr la Behobia-San Sebastián? El caso es que la iniciativa cuajó y ya hay 219 personas que se han apuntado a la carrera. Entre ellos, tres operados de este cáncer, a los que les falta, al menos, medio pulmón.

«Queremos hacer ruido, que se nos vea, que cuando llega un paciente y te pregunte por cómo será su vida después de los tratamientos le puedas decir eso de 'pues hay quien hace la Behobia'». Personal sanitario de los departamentos de Cirugía Torácica incluido el propio Zabaleta que siempre la ha corrido en patines; de Neumología, Oncología y Radioterapia participarán en la carrera, junto a deportistas como Xabi y Mikel Alonso, Xabi Prieto o cantantes como Pablo y Aritz de La Oreja de Van Gogh. Todos llevarán la camiseta de Behobia Medio Pulmón. Alex Ubago ha compuesto la canción 'Solo si lo hacemos juntos' cuyas descargas suponen ingresos para la investigación.

Reconocen que tuvieron suerte porque solo son operables menos del 25% de los cánceres de pulmón

Pero, ¿quienes son los tres pacientes de Cirugía Torácica del Hospital Donostia que han aceptado el reto? ¿Quienes han sobrevivido a este cáncer que solo es operable en el 20% y el 25% de los casos y que necesita potenciar fórmulas de prevención que permitan identificarlo en sus estadios iniciales y hacerlo así menos mortífero?

«¡Quién me lo iba a decir cuando entré al quirófano!» Koldo Goenaga

Koldo Goenaga entrena en Eibar.
Koldo Goenaga entrena en Eibar. / Morquecho

El más veterano de ellos es Koldo Goenaga, un hombre bien conocido en Eibar. Para empezar por su trayectoria como vicepresidente de la SD Eibar y empleado de la funeraria Múgica hasta que se jubiló. Le falta el alveólo superior del pulmón izquierdo desde que le operaran el 21 de junio del año pasado. La víspera comió con unos amigos y se fumó su último cigarro, un Cohibas con el que se despidió del tabaco. El pasado diciembre terminó la quimioterapia y es consciente de que le han quedado algunas secuelas, pero se siente mejor que nunca.

«Me canso la mitad que cuando fumaba, lo digo de verdad. He empezado a hacer deporte. No corría desde hace treinta años, pero el doctor Zabaleta me tendió una 'trampa', fui a ver las pruebas físicas y me animé. Voy a cumplir 70 años a fin de mes, que conste». Felizmente casado con Tere, tiene dos hijas, Oiana y Ane y una nieta, Libe.

«No sé que tiempo haré, pero sí que llegaré, corriendo, andando, como sea. Como decía el que fuera presidente del Eibar, Jaime Barriuso, 'si me tiro a la piscina por algún lado saldré'».

Tuvo suerte. Estas dos palabras son un latiguillo que aquellos que pueden ser operados de su tumor en el pulmón acostumbran a decir. Koldo lo hacía cuando veía a su familia muy baja. «Que es operable les decía. Creo que me lo tomaba mejor que ellas. Lo que ocurre es que por mucho que agradezcas que te quieran, no hay que socializar el dolor, porque eso no cura al enfermo y sí enferma a los que te rodean» . Confiesa en voz baja, que a veces necesitó estar un rato solo.

Montse, Walfrido García y el doctor Jon Zabaleta.
Montse, Walfrido García y el doctor Jon Zabaleta.

«Las escaleras y el dolor en las costillas son lo peor» Walfrido García

Walfrido García Sánchez debe su nombre al de su padre, pero es de Zumaia de toda la vida. Su hijo Gorka de 13 años se libró porque Montse, su mujer, se opuso rotunda a que heredara el nominativo familiar. El hijo pequeño se llama Jon.

El tumor maligno de Walfrido estaba en el bronquio derecho, y se lo detectaron por que sentía un sabor extraño cuando tenía flemas. No era fumador, pero el carcinoma suponía que también sería necesario extirpar este pulmón. El doctor Borja Aginagalde, del equipo del Hospital Donostia y también vecino de Zumaia le explicó que había otra posibilidad, más experimental, pero mejor para el paciente: Cortarían por lo sano el tubo que une pulmón y bronquio para extirpar solo este último órgano y salvar el otro. «El 27 de julio de 2016 me operaron con 43 años. Me habían contagiado su optimismo, aunque me dijeron que serían diez o doce horas de intervención complicada».

Las cosas fueron bien, muy bien. «Lo malo es que cuando me llevaron a la sala de Despertares ví que solo habían pasado cuatro horas desde que había entrado a quirófano y pensé que habían tenido que cerrar, que ya no tenía pulmón, que todo había ido mal. Pero fue todo lo contrario».

La mujer de Walfrido también tuvo cáncer; Moisés recibe aún quimio de control

No tuvo que recibir tratamientos complementarios como le ocurrió a su mujer, Montse, que durante el embarazo del hijo pequeño fue diagnostica de cáncer de mama. «A nuestro hijo mayor le tocó vivir las dos situaciones, estaba preocupado, en el hospital me dijo que tenía miedo a que me muriera. ¡Pobre crío!»

Walfrido, recién operado, se encontró con que la vida normal era más complicada de lo esperado. «Las escaleras te matan, me cansaba mucho, necesitaba ayuda y el dolor de costillas era tremendo. Poco a poco se va superando».

«Sigo en tratamiento, pero voy a poner el diésel» Moisés Pérez

A Koldo y a Walfrido nunca les gustó correr, aunque practicaran deporte, pero Moisés Pérez ha sido corredor popular. Nació en Vitoria y vive en esta ciudad, pero desde que le detectaron el cáncer de pulmón y los médicos le dijeron que era operable, le aconsejaron también que acudiera al servicio de Cirugía Torácica del Hospital Donostia, porque son un referente.

Le extirparon el pulmón izquierdo de Moisés, después de que con 36 años, «y de chiripa», le vieran algo raro en una radiografía realizada debido a una neumonía persistente cuando tenía 36 años. Era el 28 de diciembre de 2016, «ya ves qué fecha» cuando le dijeron que tenía cáncer de pulmón. Ya estaba casado con Ixone y tenían a sus dos pequeños, Oier de siete años y Enara de 5. «No se enteraron de nada, pese a que con la quimio y con la radio me quedé calvo. Les hacía gracia, pero eran pequeños».

Este corredor popular pensó enseguida en que el deporte había acabado para él. Pero le llegó una carta con la iniciativa Behobia Medio Pulmón y empezó a ilusionarse. Le encantó la carrera cuando acudió desde Vitoria para participar, eso sí, con un tiempo de 4,55 segundos el kilómetro. Ahora aspira a correr a 6,20 segundos la misma distancia, y sobre todo acabar.

Hace nada, este ingeniero de Mercedes ha tenido que ser ingresado por una neumonía y sigue con el tratamiento de quimioterapia, porque después de la cirugía y aunque le extirparon un riñón, no quedó limpiedio del todo. «Tomo quimio oral, que es más llevadera que la otra y con menos efectos secundarios. Tengo mis días, pero con la oncóloga vamos controlando esta enfermedad que llegó a pasar al sistema linfático, a las caderas y al hígado».

Moisés es constante contra su cáncer y con su carrera. Cuenta el doctor Zabaleta que hace series con buenos tiempos y entrena tres o cuatro días a la semana. «Cuesta, es verdad, pero arranco el diésel y voy poco a poco. Llegaré a la meta. Claro que llegaré, que llegaremos».

Los datos

Objetivo
Visibilizar el cáncer de pulmón y recaudar fondos para la investigación centrada sobre todo en la prevención
Behobia-San Sebastián
Es el centro de la campaña. La correrán 219 personas implicadas, entre ellas tres afectados.

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