Megalitos con todas las comodidades

Acondicionan un sendero para visitar los cuatro túmulos de Tontortxiki, entre Igeldo y Orio | Los túmulos se encuentran cerca de la carretera, pero la vegetación hacía que pasaran desapercibidos

Una paseante junto auno de los túmulos descubiertos en 1982 por Iñaki Gaztelu yMiren Karmele Manzanas Hidalgo. /F. I.
Una paseante junto auno de los túmulos descubiertos en 1982 por Iñaki Gaztelu yMiren Karmele Manzanas Hidalgo. / F. I.
Félix Ibargutxi
FÉLIX IBARGUTXI

Megalitos en mitad del monte, pero con todas las comodidades para ser visitados. Esto es lo que ocurre en los cuatro túmulos que, muy cerca unos de otros, se hallan junto a la Venta de Orio, en el monte Mendizorrotz, en el paraje llamado Tontortxiki.

En los últimos meses se ha acondicionado un camino que une los cuatro túmulos y se han desbrozado todos los alrededores, de manera que el paraje es ahora muy cómodo. Los trabajos, realizados por Luis del Barrio, de la empresa Lurrailan S.L., con financiación del Centro de Patrimonio Cultural del Gobierno Vasco y colaboración del Departamento de Montes y Medio Ambiente de la Diputación Foral de Gipuzkoa y la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Orio.

Los túmulos no se han excavado, por lo que no tienen una datación precisa, pero se les calcula una antigüedad de entre 3.000 y 5.000 años. Los dos primeros fueron descubiertos en 1982 por los prospectores donostiarras Iñaki Gaztelu y Miren Karmele Manzanas Hidalgo, autores de numerosos descubrimientos. Los otros dos fueron detectados algo más tarde. Esa zona era entonces un pastizal, del caserío Lusarbe, pero más tarde la Diputación plantó un bosque mixto de coníferas y castaños, y al retirarse el ganado una vegetación de gran altura -con zarzas y argomas incluidas- se adueñó de todos los rincones. Finalmente, los megalitos quedaron semi escondidos.

Posible cámara central

Luis del Barrio, el técnico que ha regenerado la zona, conoce bien las características de los megalitos: «No se han excavado, y es posible que en la zona central tuvieran un dolmen con losas grandes. ¿Ves esta losa medio tumbada? Es posible que fuera una de las piedras de la cámara central. Dos de los túmulos están a dos metros de distancia, lo que es algo muy raro. No están en la zona más alta del cordal, en la divisoria de aguas, lo que sucede en muchas ocasiones, y no se sabe la razón. Están en el comienzo de la ladera que baja hacia el río Oria. Si esas gentes hubieran construido los túmulos en la zona de divisoria las piedras hubieran tenido más estabilidad; en cambio, en la ladera hay más peligro de que se desplacen hacia abajo. ¿Por qué lo hacían así? A saber...».

Luis del Barrio, que tiene ahora 65 años, lleva décadas trabajando en torno a la catalogación y acondicionamiento de restos arqueológicos. «Te encuentras que muchos túmulos, cromlechs y dólmenes han sido excavados en épocas diversas, pero raro es el caso en que el megalito está patas arriba. Como si a la gente que había estado escarbando le diera miedo llegar hasta el fondo, porque ya intuía que se trataba de una sepultura. Es como si les diera algo de yuyu...».

Como se ha dicho, la datación de estos cuatro túmulos no está clara. Podrían tener entre 3.000 y 5.000 años de antigüedad, y podrían contener tanto cenizas como huesos sin calcinar. Como se sabe, en la Edad de Bronce, hace 5.000 años, los muertos se enterraban en los dólmenes sin cremación. Luego, hace 3.000 años, en la Edad de Hierro, y con los crómlechs como monumentos funerarios más habituales, los cadáveres se quemaban y las cenizas iban a parar a esos círculos de piedras.

Si se quiere acceder a estos túmulos de Tontortxiki, se puede ir tanto desde Igeldo como desde Orio. En el caso de visitarlos desde Igeldo, hay que ir por la carretera hasta poco antes de la Venta de Orio. Allí, junto a la nueva área de recreo Lusarbe, al borde de la carretera, se encuentran unos paneles informativos que alertan enseguida al paseante.

«Este sendero entre túmulos ya lleva dos meses en funcionamiento. Tal como ocurre en Mulisko Gaina, creo que acude gente también a meditar, porque consideran estos sitios como enclaves con una energía especial. Por regla general se respeta, no se ven colillas ni suciedad. Alguna vez hemos detectado que han traído cenizas de alguna persona fallecida. No me parece bien. Y sabemos que aquí, en Tontortxiki, cerca de uno de los túmulos alguien ha enterrado algún perro. Eso tampoco está bien», concluye Del Barrio.

Esta zona es rica en megalitos, cuenta también con tres dólmenes y tres cromlechs, pero varios de ellos se encuentran en fincas particulares valladas.

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